Desde la Copa Mundial y los torneos continentales hasta los encuentros de clubes nacionales y municipales, ningún escenario del fútbol parece escapar a los brotes de violencia de los aficionados.
Llámense "barras bravas" en Argentina, "hooligans" en Gran Bretaña", o "irriducibilli" en Italia, su comportamiento sobrepasa la expresión de la afición legítima.
La violencia ya no se limita al campo de juego. Después de las medidas de control impuestas en los estadios, los hinchas desbordados llevan el caos a las calles o acuerdan citas en otras ciudades para desplegar sus desmanes, que terminan en ataques, vandalismo y hasta muerte.
Cada vez hay más indicios de que los violentos están organizados y politizados, con vínculos a grupos racistas y extremistas.
¿Y usted qué opina? ¿Por qué el llamado "juego más bello del mundo" no puede sacudir este aspecto grotesco que muchas veces lo acompaña? ¿De quién es la culpa?
Durante una semana recogimos las opiniones y preguntas de nuestra audiencia y se las expusimos en BBC Enlace a Víctor Perrota, un ex juez argentino autor de numerosas investigaciones en el campo de la violencia en los estadios de fútbol.