Calvo, una vida en el Taxi.
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BBC Mundo le ofrece un especial realizado en buena parte por personas que a diario realizan otras actividades.
Queremos enriquecer nuestra página con las experiencias y relatos de quienes desarrollan sus tareas cotidianas en Latinoamérica.
Esta semana iniciamos el "viaje" en las calles de Buenos Aires con un taxista porteño y la ayuda de nuestro corresponsal en Argentina, Martín Murphy.
Y seguimos en la próxima con otro chofer en Bogotá, de la mano del colaborador de la BBC en Colombia, Héctor Latorre, en un periplo que esperamos nos lleve a recorrer buena parte de la región.
Juan Calvo, es taxista en Buenos Aires desde hace 44 años. Se declara un verdadero apasionado de su profesión. Aquí nos relata cómo es una semana en su trabajo, las historias de sus pasajeros y otras anécdotas.
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JUAN CALVO
Viernes 26 de noviembre
Hoy fue bastante movida la cosa.
Empecé como todos los días, llevé la mujer al Hospital Naval y luego al señor al Círculo Militar. Son clientes prácticamente fijos.
Luego continué con una mujer separada, que se separó del marido porque era un irresponsable; ella es maestra. Al rato me toma una pareja de 'chinitos', recién llegados, que querían ir a la embajada de China.
Luego agarré a un señor que salió del Bingo 'muerto', estaba desesperado porque las máquinas tragamonedas y todo eso lo están fundiendo.
El último de todos fue el más interesante. Un señor que tiene un hijo discapacitado. Su mujer, en vez de atenderlo, se dedica a atender al chico como si fuera una enfermera. Entonces el hombre no tuvo más opción que divorciarse. La quiere a la mujer, pero no puede seguir viviendo de esa forma.
Yo 'laburo' de día, pero 'laburar' de noche es mejor. Lo que pasa es que a la noche hay que parar en la puerta de los boliches de tango, de los lugares donde están los turistas. No se puede andar 'levantando' gente en la calle, es muy peligroso.
El turismo ayuda mucho. Con un euro de $ 3,70 y un dólar a tres pesos, en la Argentina para ellos es todo muy barato.
Hoy el día fue similar a los anteriores. A la mañana hice los viajes de siempre: la mujer en el Hospital Naval, el hombre al Círculo Militar y luego la otra mujer al Mercado Central.
Después 'levanté' a una chica que llegaba tarde al trabajo por el paro de los ferrocarriles. Estaba desesperada.
Más tarde llevé a un hombre con problemas de salud, del corazón. Resulta que había perdido plata con el 'corralito' (las restricciones bancarias impuestas por el gobierno a finales del 2001) y se había enfermado.
Después llevé a una chica que había estado de novia durante 13 años y el novio la había dejado por otra. Estaba triste, 'ya no creo más en los hombres', me decía.
La gente pregunta por la seguridad. A mí me asaltaron una sola vez en 44 años de trabajo.
Fue hace mucho tiempo, como veinte años. Me robaron el auto.
Ahora la cosa está más peligrosa, porque te agarra cualquier pibe drogado y te mata.
Pero yo ando tranquilo. Si no me gusta la 'pinta' de alguien no lo subo. Después de tantos años desarrollé un 'olfato'.
También tengo un corte de electricidad en el auto, si se sube a alguien que no me gusta corto la electricidad.
Y lo hago en un lugar donde hay mucha gente, para que me vean.
Miércoles 24 de noviembre
Mi día comenzó como siempre, llevé a mi mujer a su trabajo. Seguí con los mismos viajes que generalmente hago a la mañana, la señora al Hospital Naval y la otra señora al Mercado Central, que hoy se había quedado dormida.
Luego pasé a buscar a una señora mayor por un sanatorio. Estaba lisiada. La llevé hasta La Lucila (fuera de la capital, hacia el norte). Iba con la hija, que se quejaba porque ella vivía en el centro y tenía que acompañarla hasta La Lucila. Parecía querer que la madre se muriera.
Después se largó medio a llover y tuve mucho trabajo. Muchos viajes en el centro.
A la tarde estuve con el señor de la librería, que salimos a repartir mercadería. Eso siempre que puedo lo hago, porque es un buen negocio.
Yo con el taxi vivo bien. Tengo dos autos, uno lo trabajo yo y otro un peón. La vida de peón es dura. Trabajan doce horas por día para llevarse 30 pesos (diez dólares).
El taxi tiene muchos gastos, unos 700 pesos por mes (230 dólares), entre seguro, radio, cochera. Pero si uno trabaja duro se vive bien, siempre y cuando tu mujer también labure.
Hoy fue un buen día. Hice 130 pesos (42 dólares).
Mi día de trabajo comenzó a las seis de la mañana. Como siempre, dejé a mi mujer en el ministerio de Justicia.
De ahí tuve una pasajera que llevé a un hospital, que es el Hospital Naval, que es en Parque Centenario, una pasajera que la tengo todos los días. Después enganché otro señor que llevé a siete u ocho cuadras de allí, a la calle Rodríguez Peña y Córdoba, que trabaja en una obra social de los militares.
A continuación "emboqué" otro viaje, en la calle Sarmiento, una señora que trabaja en el Mercado Central.
A la tarde salí con un señor, con el que salgo muchas veces, que tiene un negocio mayorista de librerías, en el Once. Salgo a repartir con ese señor, que son dos o tres horas, lo cual significa cuarenta o cincuenta pesos (US$17). Eso lo hago bastante seguido. Para la recaudación del taxi es bueno.
Luego tuvimos una reunión (con otros taxistas) en la central de radio, hay bastante problema porque todos los muchachos ponen radio (en sus taxis), pero después no van a buscar los viajes.
Como hay trabajo en la calle, entonces nadie se hace cargo de la responsabilidad de ir a buscar los pasajeros, porque entre una cosa y otra se tarda demasiado tiempo.
Nosotros alquilamos la onda de radio, son treinta pesos por semana (U$10). Para algunos es positivo, para otros gastar 120 pesos (US$40) por mes es negativo. Para mí es positivo, primero porque trabajo más tranquilo, y segundo porque si me comprometo tengo que cumplir, si no, no me comprometo.
Hubo buena onda (en la reunión), pero resulta que ahora agarramos quince clubes, que están pidiendo por favor que los muchachos que están asociados a la radio, cumplan. Pero hay muchos que no cumplen.
La lluvia no me molestó. Al contrario, cuando llueve hay más trabajo. Para mí fue un buen día. Hice 130 pesos (US$43) en once horas de trabajo.
Yo me levanto a las cuatro y media de la mañana. Llevo a mi mujer al trabajo, que trabaja donde están todos los antecedentes de toda la gente del país.
A las siete de la mañana subió una señorita que llegaba tarde al trabajo. Uno tiene que tratar de llegar lo más rápido posible para cumplir con los pasajeros.
Siete y media tiran (por la radio) un viaje a (aeropuerto internacional) Ezeiza: un muchacho que es argentino pero que está radicado en Chile. Iba a buscar al padre a Chile y de ahí viajaban a México.
Volví por el camino de Ezeiza hasta la capital. Enganché otro viaje, otro señor que también llegaba tarde al trabajo. De ahí hasta las nueve de la mañana seguí haciendo viajes sin parar, de cinco pesos (un dólar y medio), de siete, hasta que sube un señor que estuvo viviendo en Colombia, pero que se volvió debido a la inseguridad que se vive en ese país. Este señor me comentaba que no hay como Argentina.
Más o menos a eso de las tres y media de la tarde subió una mujer, del centro hasta Floresta, la cual me comentaba que estaba divorciada hace once años pero que en el trabajo no decía nada, porque le daba vergüenza. Para mí fue un día bueno, porque trabajé bien. Habré hecho 150 pesos (US$50).
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