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Martes, 23 de julio de 2002 - 10:30 GMT
Emigrantes de Ecuador: ¿carne de cañón?
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Las remesas de los emigrantes han registrado en los últimos años un notable incremento, convirtiéndose en un puntal de la economía de Ecuador.
Lo mismo ocurre con el éxodo, especialmente de jóvenes que dejan el país para radicarse, la mayoría de las veces en forma ilegal, en Europa y Estados Unidos. Al tomar esta decisión, el hombre y mujer ecuatorianos ponen en marcha y alimentan una maquinaria de la que muchos se benefician, pero... ¿hasta dónde ese hombre o mujer que deja todo tras de sí, consigue una vida mejor? Para algunos son sólo "carne de cañón" del mundo globalizado y de gobiernos a los que las remesas permiten cubrir vacíos importantes en sus economías y políticas sociales. ¿Comparte esta idea? ¿Hay alguna forma de revertir esta situación? ¿Vale la pena arriesgarse a vivir en forma ilegal en otro país con todo lo que ello implica? Si tiene alguna respuesta a estas preguntas o simplemente una experiencia para contarnos, BBC Mundo lo invita a participar
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El Ecuador esta así por la maldad de los hombres. Vivo en Israel y aquí los ciudadanos que tienen una cartera tienen que ejercer todo de acuerdo a la ley, ya que de lo contrario les caería todo el peso de la misma. ¿Qué esperan "los padres de la patria del Ecuador? ¿Una guerra civil? Si mi país se hubiera formado bajo un marco de honestidad, patriotismo, unidad, organización, honradez, yo no estuviera aquí trabajando como un "doméstico", sino que estaría en mi país, desarrollando mi profesión que obtuve durante 18 años de estudio. Todo esto es el producto del fraude de los malos gobiernos.
Muchos ecuatorianos nos hemos visto forzados a salir para buscar mejores oportunidades en otros países, ya que en el nuestro no podemos vivir. Nuestros gobiernos no paran la corrupción a todo nivel. ¿Qué más nos queda sino irnos? Si nos quedamos, nos morimos de hambre. Los que estamos fuera somos gente de valor, que estamos luchando duro.
Desde hace 20 años se conoce la decadencia de los europeos. La nueva sangre que están recibiendo es la devolución india a los conquistadores, con la diferencia de que los indios están llevando un nuevo renacer, con su mano de obra barata, el conocimiento y manejo de los cultivos, el aporte de muchos profesionales y, más que nada, el intercambio indio/europeo, dando hijos para que los parques una vez más sean centros de diversión no sólo de ancianos, sino que compartan el esparcimiento con estos nuevos retoños: la nueva generación de europeos mestizos.
Los inmigrantes que estamos ausentes y enviamos dinero a nuestros familiares ecuatorianos, con mucho esfuerzo y sacrificio, también ayudamos a sostener la economía ecuatoriana a través de las divisas. En un país tan rico -pues somos mendigos sentados en sacos de oro - si sigue la corrupción, ni la ayuda nuestra va a servir. Con las constantes medidas de ajustes que el gobierno hace, ni esos dólares van alcanzar. Además, la embajada ecuatoriana en Estados Unidos tampoco nos ayuda a obtener un documento consular que sirva para abrir una cuenta corriente o de ahorro. Eso lo consiguió la embajada mexicana y ha facilitado a los mexicanos su envío con mayor seguridad.
Hace 15 días pensé en volver a mi país, pero mi hermana regresó de vacaciones al Ecuador, muy triste por la extrema pobreza en que encontró a nuestra familia. Y eso que son profesionales, con estudios universitarios. Los sueldos son bajos en relación a los gastos, el gobierno usa precios internacionales para los gastos, sin tomar en consideración los ingresos. Me he preguntado si vale la pena continuar indocumentada en los Estados Unidos y he llegado a la conclusión de que, a pesar de que es duro y temo que las autoridades de emigración nos alcance, es necesario para seguir apoyando a mi familia, lo que me llena de fe y perseverancia. La única forma de conseguir estabilidad legal sería casándome. Hay muchos en mi situación. Debemos ser fuertes y creer en Dios.
Si este mensaje lo lee algún ecuatoriano, o cualquier otro hermano latinoamericano, como yo, que tuvo que dejar a su esposa y sus tres niños, sepa que no está solo y piense en su familia como un aliciente. En su soledad, reflexione el motivo de tal disolución familiar para un mejor mañana y tenga fe en Dios, con la esperanza de que pronto podrá ser feliz nuevamente, al lado de sus seres queridos.
La emigración de Ecuador se debe a la galopante corrupción existente, ya que los políticos arrasan con todo. Son como un vendaval. Lo quieren todo para ellos, sin importarles el pueblo que los eligió. Ecuador es un país rico en recursos, de los cuales se aprovechan unos pocos que tienen el poder político y económico. La inmensa mayoría no accedemos a esas riquezas de nuestro país. Latinoamérica nunca saldrá de la pobreza, debido a los políticos, que se lo roban todo.
S. O. S. para Ecuador. Nos come la corrupción.
Soy un ecuatoriano más radicado en EEUU. Una de las diferencias quizá es que he vivido toda mi vida fuera del país. La situación es bien compleja y radica en las pocas oportunidades reales que existen en Ecuador. Esto, más otros factores como la corrupción, genera una crisis aguda que no permite la mínima esperanza a sus habitantes. Me siento orgulloso de ser ecuatoriano y deseo que jóvenes políticos con nuevas ideas lleguen al poder y generen oportunidades para todos por igual, sin diferencia de color de piel, edad o condición social. Todos tenemos que, a través del voto, conducir a nuestro país al verdadero cambio y al respeto humano.
El problema de la emigración ecuatoriana no se debe solamente a la mala situación económica sino también a la discriminación que existe en nuestro país por parte de personas que se encuentran en una mejor posición económica. Un ejemplo de esta discriminación es un sobrino mío que hace unos meses solicitó un empleo a una empresa transnacional: después de haber realizado todo lo que era requerido, le dijeron que no le iban a dar ningún tipo de trabajo debido a que la zona donde vive no es la adecuada.
Esta es una de las muchas razones por las que la gente emigra, pues no pueden esperar nada en su propio país. La gente pobre que trata de salir adelante no puede porque las pocas puertas que existen se las cierran. Otro problema es el costo de las universidades. ¿Quién puede pagar una universidad hoy en día? Siempre se exige más competitividad pero ¿cómo se puede alcanzar esto si nadie te da trabajo porque tu nariz no le gusta? Sin trabajo no hay dinero y sin dinero no hay universidad. Y luego nos preguntamos por qué la gente emigra.
El problema no es sólo de los ecuatorianos, sino de todos los países subdesarrollados, que siguen siendo explotados sin misericordia por los ricos del mundo. Primero nos robaron nuestros recursos naturales, ahora acaban con lo más preciado que tenemos, nuestra gente. Todo detrás de la idea de un futuro mejor. Si es que en algo mejora, no pensamos el precio que se paga.
Soy un ecuatoriano más de los que a diario luchan por salir adelante con la ilusión de regresar algún día a nuestro país. Nos sentimos solos y desamparados. Ojalá que las cosas cambien pronto en Ecuador.
Estoy muy de acuerdo de lo que escribió Alejandra (desde Dinamarca). Soy ingles pero me case con una ecuatoriana. Después de vivir un año en Quito, vinimos a Europa para vivir y trabajar. Pero que diferente es la vida. Aquí hay mucho más dinero, pero falta amor, felicidad, alegría, fe, o sea, las cosas que realmente dan importancia a la vida. Es una vida fría y vacía la que vivimos aquí. Mis compañeros de trabajo piensan que el Ecuador es del "tercer mundo", pero en realidad el país tiene una belleza que hemos perdido en Europa hace mucho tiempo. Hay que tener fe en que un día la situación en Ecuador va a mejorar lo suficiente y los ecuatorianos no van a tener que dejar su país.
El fenómeno de la migración es una respuesta clara a los incentivos de un mercado laboral global. La gente emigra mientras que haya un incentivo poderoso económico para hacerlo. Por ese motivo, los ecuatorianos no habían emigrado tan masivamente hasta la crisis financiera que se agudizó en 1999-2000. Hay una demanda de servicios en países como España e Italia y una oferta de mano de obra. Ahora bien, hay un contexto mucho más complejo y que requiere una respuesta no sólo económica sino un entendimiento del contexto histórico, social y político tanto de Europa como de América Latina. Europa claramente vive un giro a la derecha y América Latina no puede desarrollar todavía sociedades más equitativas y estables, desde el punto de vista social y económico. La percepción que Europa tiene de los inmigrantes no necesariamente se ajusta a la realidad en más de un sentido. Sin embargo, uno no puede dejar de pensar en que hay un delicado tema ético en el que el tema de la emigración se debe debatir. No solamente desde el punto de vista de los derechos humanos, sino de respeto a la dignidad de los individuos.
Los insultos y las percepciones de algunos europeos, e inclusive de los españoles quienes hace tan poco tenían condiciones muy similares a las de Ecuador, dicen más de sus propias tendencias ideológicas y políticas -el espectro ideológico que hizo posible el fascismo- que del perfil demográfico, profesional y social de los inmigrantes ecuatorianos y latinoamericanos en general.
Estoy en Alemania desde noviembre. Mis experiencias y las de mis compatriotas aquí son muy duras. Ojalá que nuestros malditos ladrones políticos tuvieran que venir a experimentar todo lo que pasamos aquí, para ver si les quedan ganas de seguir perjudicando a nuestro pobre país. Como siempre reinan las injusticias, ellos son los que se llenan los bolsillos a vista y paciencia de los gobiernos de turno, que jamás hacen nada por que todos sean iguales. Mi mensaje para la juventud que se está preparando, a pesar del mal ejemplo de la corrupción, es que cambien por lo menos la imagen de nuestro bello país, para que la gente no siga emigrando, a sufrir en otro lado, y contribuyan a crear un futuro mejor.
Lastimosamente, a los ojos del mundo toda la gente que emigra de mi país son personas sin educación ni preparación y que sólo son una carga para el país al que llegan. Sería muy interesante que también se hable sobre el aporte de la mano de obra al desarrollo de esos países y además que profesionales de todas las ramas desempeñamos cargos importantes alrededor del mundo. Soy ingeniero mecánico ecuatoriano y tengo un MBA. Actualmente trabajo en EE.UU. como asesor técnico. Salí de mi país para buscar mejores oportunidades, no solamente económicas sino además por desarrollo profesional propio.
Soy guayaquileño y ecuatoriano de corazón: Hace un año y siete meses que estoy fuera de mi país y, como los otros 299.999 ecuatorianos que han salido del país, no pierdo las esperanzas de que cuando regrese, encuentre un país con una economía más estable, sin corrupción, sin delincuencia y con más empleo para su gente, para que así dejemos de esclavizarnos y regalar nuestros pulmones en tierras extrañas, y con nuestro sudor, fuerza, trabajo y dedicación sacar al país del pozo profundo y vacío en que se encuentra.
Probablemente mi comentario sea contraproducente para algunos países, sin embargo quisiera mencionar algunos hechos: soy una latinoamericana, universitaria, que tenía un buen nivel social y económico en su país y que se casó por amor con un danés. Desafortunadamente, seguí la tradición de mi país y viajé con mi esposo a su hogar de origen. Aquí la gente me molesta en la calle, me ofenden, dicen que soy una prostituta que vino por dinero a Europa. Mis documentos profesionales no son válidos y si no hablo danés sólo puedo trabajar limpiando casas.
La escuela donde se enseña danés es un instituto que no tiene un profesorado competente y donde se busca que la gente hable lo mínimo del idioma para que le den un documento y salga a trabajar de obrero. Me da pena ver la caída moral de este continente. Los extranjeros no somos los culpables de las crisis económicas. Ruego por una mejor calidad de vida para seres que valemos lo mismo como humanos, sin importar nuestro color de piel u origen. Las migraciones humanas obedecen a cambios complejos en la sociedad y el presionar con violencia engendra violencia. "El respeto al derecho ajeno es la paz", dijo don Benito Juárez.
Nota: Estos comentarios fueron remitidos por los usuarios de BBC Mundo y han sido editados y publicados en orden de llegada. Las opiniones vertidas no reflejan el punto de vista de la BBC de Londres.
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