Esta nueva propuesta del espacio del lector tiene en cuenta el entrenamiento al que los hemos sometido en las últimas dos ediciones de Cuentos Cortos. Ahora les proponemos una historia de no más de 100 palabras. Pero no desesperen, habrá premios en juego.
La idea, la historia, el formato, se los dejamos en sus manos, sólo una condición: nosotros le proporcionamos el final.
Su cuento debe terminar con la siguiente frase: "A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes". ¡Ojo! Esta frase no puede estar ni al principio ni en el medio, recuerden, sólo al final.
Los relatos más interesantes (tras una preselección) serán publicados en este espacio y un panel de BBC Mundo elegirá los cinco mejores, el primer premio recibirá una pluma (lapicera fuente) y los demás souvenirs de la BBC.
La fecha de cierre de para enviar su cuento es el 31 de marzo de 2005. Los cinco mejores serán publicados viernes 8 de abril.
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Tanto tiempo habíamos vivido con Gustav entre cuarks, nucleones y toda clase de entes de nombres casi mitológicos, que no sabíamos ya lo que sucedía afuera, en el mundo real. Nuestras familias ya no nos consideraban. Pero la verdadera realidad estaba justo ahí.
Las pruebas durante años, teorías estudiadas, reestructuradas, tanto, tanto trabajo; ahora estaba listo.
Ritualmente, Gustav nos estrecho a cada uno y sin más miramientos pulsó el botón. El primer viaje cuántico que nos llevaría a conocer la verdad de la vida, del universo. Eran justo las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Claudia A. Perez Sanchez,
Mexico, D.F.,
Mexico
El Mundial Alemania 2006 estaba por comenzar. La Vinotino habia conseguido su cupo al mundial y por asunto del asar habia sido sorteada para enfrentar en el primer partido al campeón: Brasil. Casi se podian escuchar los 76.582 latidos de corazón. Todos veían el rejoj del estadio. Solo faltaban dos minutos para el inicio del partido. Tic-tac, tic-tac se escuchaba en todo el estadio. Parecia como si todos los relojes estabiesen sincronisados. Tic -tac, tic -tac. No se por que a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Miguel Arturo Silva Espinosa,
Barquisimeto,
Venezuela
Estaba preparada, su resistencia, energía, fuerzas estaban armoniosamente listas para la prueba. Llego temprano curiosa por saber el lugar, su entrenamiento fue cerca al mar, con la frescura de la brisa marina, el paisaje sin fin. De repente las instrucciones eran subir al autobús estacionado a la entrada. Dos horas de carretera y el autobús estaciono en la falda de una montaña.
Empezó a correr, se sentía que el aire le fallaba, pronto pudo controlar la altura, de repente sintió un bulto en sus pantalones y para ella A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Socorro,
San Diego,
California
La eternidad en un segundo
El momento de partir de este mundo se aproximaba con cada tic tac del reloj, ya había perdido el habla, su respirar era cada vez mas lento, toda su vida y sus errores desfilaron delante de sus ojos, en sus pensamientos del ultimo segundo que le quedaba de vida pidió perdón y acepto que Cristo era su salvador, su alma se iba hacia la eternidad, pero para su cuerpo "A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes".
William Berganza,
San Salvador,
El Salvador
Vino como todos los días a saludarme, en su mirada se reflejaba una tristeza que no podía explicar se fue dejando una preocupación sin causa. Era viernes estaba nublado el día era propicio para imaginar una tragedia hubo una llamada y sentí morir ese día a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Vilma Luz Pérez,
San Salvador,
El Salvador
Era el momento de terminar todo,las computadoras dejaron de funcionar, todas menos una la mía por que? me pregunte, la energia se habia interrumpido. Como era posible?. A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes
Miguel Angel Torres Aragón,
México,
México
Faltaba un minuto para el fin y el ruido era infernal. ¿Qué carajo escribe uno para ganar una competencia?
Opción número uno: Suicidio de un burócrata cleptómano (redundacia).
Opción número dos: Aproximación a la necedad del existencialismo camusartreano y el cristianismo de Maritain.
Opción número tres: Terminar el relato citando una frase prefabricada.
Opción número cuatro: Nada.
Se acabaron las opciones.
Total, para lo que sirve una lapicera.
A estas alturas la opción número tres no me parece tan mala. Cualquier idiota puede terminar un relato diciendo: "A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes".
Esteban Valle,
León,
Nicaragua
Todo habia comenzado en una juerga de amigos que se habian reunido para analizar las venas del paciente dormido, que vibraban impacibles ante el desfallecimiento del corazón y no tuvieron más remedio que arrancarlas y entregarlas a las feroces fauces de los depredadores y como un mudo testigo de tal fatalidad, incolume al paso del tiempo quedó la estación de ferrocarriles y "a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes".
Edgar Tomás Solano,
Sucre,
Bolivia
Ay hijos, si supieran no correrían tras las sombras pero si supieran morirían de angustia y muchos no sabrían fecundar su tiempo y ahora, como ya está escrito desde que empezó el tiempo solo Nosotros en la sinfonía de nuestro eterno silencio podremos decir: "a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes"
José Manuel Rodríguez Canales,
Arequipa,
Perú
No se como explicar lo que paso. Fue algo realmente sorprendente. Me encontraba en un lugar desconocido por mí, donde lo único que se podía apreciar eran relojes. Todos ellos marcaban horas diferentes; pero en un determinado momento aparece un ser parecido a un mago donde a través de sus mágicas palabras los calla a las cinco de la tarde. Despierto y ese día a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Jessica Pintos,
Salto,
Uruguay
Una tarde de otoño, vagando por las calles de esta ciudad que adopte y extrañado aun a aquella que deje, andando y andado camino a casa, esperaba ver aquello que tanto soñe, un rasplandor en mi vida algo que tanto busque. Andando y andado al la casa llege, me espera mi esposa, mi hija y un visitante en mi sala pude ver, me hablo del Eterno, me mostro a travez del libro su grande poder, de pronto todos los relojes de casa sonaron a la vez, pero a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Jorge,
Mexico
La radio dejó escuchar el sonido de marchas militares, los comunicados hablaban del comienzo de un proceso de "reorganización" nacional, la pareja de ancianos volvía a hundirse en la angustia de esperanzas sepultadas. La fuerza de las bestias se imponía, como otras veces en la historia, a la voluntad del pueblo.
Era marzo de 1976 y a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
maría andrea amichetti,
Buenos Aires,
Argentina
En el momento en que salí de ahí el cielo empezó a romperse, seguí caminando sin tenerte. Entré por la primera puerta que vi, me senté en la primera silla que encontré y ordené un café. No podía entender qué había pasado, no quería comprender que no estabas aquí. Alguien a mi lado preguntó si la silla se ocuparía, pensando en ti dije que si. Seguía intentando concebir la idea de tu ausencia. Tu partida ha mermado mi corazón, un mal evento te alejó de mi lado hoy; justo a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Teresa Tovar,
San Nicolás de los Garza, Nuevo León,
México
La calle estaba solitaria, lejos venia la noche arropando con su negrura los tejados. En la esquina de la relojería el Alba, se detuvo vacilante, retrocedió dos pasos y se volvió a iluminar la cebra del asfalto, una mancha roja se evidencio en la acera, no entendía, fijaba su mirada en la vitrina y el temor al error le frenaba el paso siguiente, un borracho vesperal le informo el asesinato pasional del relojero, con voz gangosa le dijo: Continué tranquila su camino señora noche que cuando sacaron el cadáver, a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes
martin mora rendon,
La estrella,
Colombia
El filo de una sonrisa. La gracia de una navaja. Un cuello, dos, tres...
Con cuanta inocencia.
Tan cruel como pétalos de una rosa imposible desgajados con ternura.
Un viento fresco bañó mi rostro en ese momento y un terrible sabor dulzón se me imaginó en la boca cuando los vi masticar.
El último rayo de sol, en caída libre, tiñó de rojo mis pesados pasos hacia ellos.
En el refugio, lejos de ahí, temieron lo peor: a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Iván Silvero Salgueiro,
Adrogué,
Argentina
cuando el día trabscurre y la mañana se transforma en atardecer, busco tu mirada en el horizonte y tu paso ligero se acerca silencioso, me sonreiste y tu cuerpo saludo con ademanes en tus labios, pensativa buscaste mis manos y mis labios buscaron los tuyos. Mientras que las olas con melodia del vaivén, le acompañaba el sonido del reloj, testigo de nuestro encuentronos mencionaba como pasan los segundos, cerramos los ojos y fue como si a las cicno de la tarde, se callaran todos los relojes.
Samuel Herrera,
Tijuana,
México
Al salir, seguro de su rutina, besó a los suyos.
Recordó en el camino que algunos físicos especulaban la posibilidad de "inflamar", con una reacción en cadena, el oxígeno atmosférico y el hidrógeno del agua. Un chispazo en un lugar crítico , una explosión global y nada sobreviviría.
En el descanso admiró desde la ventana el azul cielo y lo asaltó el temor, las naciones pecaban como los hombres exponiendo al planeta. Soberbia, avaricia, ira amenazaban la burbuja que las alojaba. De súbito, destella el horizonte, segundos de angustia. A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Dorys Rita Zeballos Saavedra,
Sucre,
Bolivia
Había tomado la decisión. Era la consecuencia lógica de una vida llena de desencuentros, fracasos, reveses y frustraciones. Nunca como hoy comprendió en que forma encajaba todo formando un conjunto perfecto, cuyo principio y final se unían en el mismo punto, un ente que tenía forma, consistencia, olor, sabor, y que precisamente estaba en la habitación conjunta, escuchando el rumiar de sus pensamientos, porque hasta de esa privacidad lo había expropiado. Caminó lentamente hacía la habitación en donde estaba ese ser, su madre, la apuntó con fría certeza y a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
hazael valecillos,
Mérida,
Venezuela
Qué quería decir con esa frase vacía?
Viendo sus ojos parecía que la vida que se le escapo del alma. Pude ver un pentagrama pintado en el suelo, el cuarto estaba totalmente oscuro, de no haber sido por esas velas negras. Y ese maldito olor a azufre?... como si el mismo Lucifer hubiera pisado esa vieja casa.
La esposa del viejo relojero había muerto días antes y con ella todas las ganas de vivir del anciano.
Las bocanadas de aire del relojero eran mas inconstantes y el continuaba diciendo: "A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes".
Rolando Lopez T.,
La Paz,
Bolivia
estoy caminando, una finalluvia una brisa suave, me entretengo mirando las figuras que las lucen forman en los charcos de agua, camino y pienso, mucha gente camina y piensa, me detengo miro hacia el cielo....una luz muy fuerte y un estruendo....alcanzo a mirar mi relog...a las cinco de la tarde se callaron todos los relojes" del mundo...........
Miguel pousa,
Miami, Florida,
USA
Sangre en las cerraduras
Entre el día y la noche construyo instantes que retornan al inicio para crear el primer instante del nuevo día. Son instantes plagados de mimbres y duraznos. Se diluyen en el manto gris del abandono. Entretanto, sigo con la llave escondida bajo la lengua, esperando ver sangre en tus cerraduras. Al fondo, imperturbable, aguarda un carruaje de nubes nocturnas y ciudades recortadas en horizontes fingidos. Detengo el tiempo. Deberás, amor, darte prisa. Miro en derredor, consulto mi cronómetro. Efectivamente, tal y como había previsto, a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Antonio García Vargas,
Aguadulce, Almería,
España
A medida que el rumor corrió de casa en casa, la gente perdió sus temores ancestrales y se fue agolpando alrededor de la plaza. Pese a la multitud, podía escucharse hasta el zumbido de un zancudo. Cuando todos habían perdido la esperanza y el grupo comenzaba a disolverse, una voz anónima hizo el anuncio desde un altavoz en la catedral: El tirano ha muerto. La gente estalló en un mar de júbilo, coronado por fuegos artificiales. Era el momento de gloria que habían esperado por generaciones. A esa hora, a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Ruben Escobar,
San Pedro Sula,
Honduras
"No queremos ser esclavos del tiempo" A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes
Alejandro Fernández,
Bogotá,
Colombia
"A las cinco de la tarde" repetía el locutor con acento de García Lorca e intención informativa.
"A las cinco de la tarde" recitaba Ruben Castillo, seguro que había muchos oídos que decodificaban la intensidad poética en clave de momento histórico.
Faltaban minutos para la hora señalada y la avenida estaba vacía. Los relojes avanzaban fatales hacia el tiempo impuesto por el autoritarismo.
Sobre las calles laterales miles de personas aguardaban ansiosas y en sus retenes, cientos de represores deseaban la hora de la violencia.
A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes. Y empezó la lucha.
Antonio Rodríguez,
Montevideo,
Uruguay
Me besó la mejilla, me miró y salió.- Salió una tarde, grité su nombre pero no se volvió; siguió su camino sin mirar atrás. ¿Qué pasó ? No lo sé, solo sé que el engaño duele, la mentira desespera y la incertidumbre mata lentamente.- Lo busco y no lo encuentro, vago sola sin rumbo ya no conozco la ciudad, estoy perdida en los interminables pasillos de la vida, pronuncio su nombre, me asomo a la ventana y pienso también en lo inútil del reencuentro si para siempre un día a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes....
Marisa Ortiz,
Salto,
Uruguay
El viento
Janitzu cumplía cinco años ese lunes seis de agosto. Su madre, Mityani, recogió las sobras del almuerzo, mientras el niño la ayudaba entusiasmado. Pronto vendrían sus amigos a saludarlo, tomarían jauzi con naranja y jugarían a la guerra. Ya cansados, Janitzu y los otros niños se sentaron junto a la cerca, a mirar la colina. El sol brillaba por todos lados, ninguna nube lo importunaba. Vieron pasar un avión. Varios brazos se alzaron a señalarlo. Segundos después, la colina desapareció, y un viento abrasador arrasó el festejo. A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Jorge Nessier,
Santa Fe,
Argentina
Como los sonidos cuando no entendemos de donde provienen, ese tic tac le retumbaba en la cabeza, es obvio, el sentimiento de culpa todo lo magnifica, hasta ruegas que el corazón se detenga para no sentir en el pecho el tambor de los latidos. Pero no podía dejar de mirar los relojes, en cinco minutos ella llegaría y ese sería el final. Llegó la hora en la que se hizo el silencio y el corazón se detuvo, a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
maria elena calderon,
Maracaibo,
venezuela
Eran las 10 a.m. Lo buscaron, no estaba. Había decidido ir al trabajo. Ella seguía postrada en la cama. A las 3 p.m., se presentó y le dijeron _"urge operarla". Dio su autorización. A las 4 p.m. ella entró a quirófano. Él con rostro angustiado y el corazón compungido le hablaba a Dios y le decía _Si te la llevas, mi tiempo y mi vida dejarán de existir, iré tras de ella. Un médico salió de quirófano y dijo _ya nada se puede hacer. El tiempo para él desapareció. "A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes"
Alberto Araujo García,
Toluca,
México
Dos, tres días,...una semana¿ quizás. Sigo pensando, aquí. Nadie dice nada, pero ya no pregunto...Sé que me queda poco. Cada día estoy peor, lo siento ¿Cómo lo habrá tomado ella?..Se ve tan delgada. ¿Vendrá hoy? Ya no me desespero, el tiempo es cuestión de saber esperar. ¡No quiero seguir esperando! El dolor es insoportable. ¿Qué hora será? ¿Podré verla otra vez? Ellos me gritan, me atormentan, ya sé que queda menos tiempo¿.días, horas, minutos. ¡No! No quiero pensar en eso. ¡No griten más! ¡Basta! ¡Basta! ¡Silencio! ¡Silencio! Necesito dormir "A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes"
Yaima Mesa Rábade,
Ciudad de la Habana,
Cuba
... Insistí con representantes del Gobierno, sobre aquel mensaje que me había sido revelado por los montes y los manantiales... No es fácil la crítica y la censura de quienes piensan que el ritmo del desarrollo no debe estar condicionado por mensajes trasnochados de quién presagiaba el fin de tanta agresión a la Naturaleza. Tanta destrucción a la vida, que fue advertida por otros soñadores durante todo este Siglo XXI, no podía alarmar más a quienes nos manteníamos vigilantes del reducto que nos quedaba en la Tierra. Fue así. A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
victor montoya segura,
san josé,
costa rica
Lo imaginé y soñé muchas veces. Un universo sin tiempo. No sé como pero comprendí que sucedería. No uso reloj, pero ayer me compré uno y lo miro continuamente. Amigo lector trate de hacerlo. Trate de imaginar que el tiempo no existe. Y hágalo pronto porque ayer a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes
Roberto,
Santa Fe,
Argentina
Hoy es un día como cualquier otro, pero para mí es trascendental, porque por fin voy a hacer algo importante. Voy a morirme. Y no quiero lágrimas. Si me vieran, sabrían que estoy sonriendo. Quizás los hombres como yo van al cielo. Sin embargo, yo tan sólo quiero ir con ella. En mi tumba no pongan nada. Pero no descuiden las flores en la tumba de Laura. Le gustan mucho, y ya yo no podré ir cada mañana, no importa a que hora, por que ese día, cuando murió, a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Jesús Yáñez Miranda,
Quito,
Ecuador
Hoy es el gra día... me entregaran los resultados médicos. Dios mío, estoy asustado, ayúdame para que resulten negativos. Cálmate, todo saldrá bien, ya veras. Son apenas las 10:45 de la mañana y mientras tanto, qué hago? Pues ni modo, aguardaré desesperado hasta que estén los análisis listos. A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Felipe Araujo Raga,
Maracay Edo. Aragua,
Venezuela
Miró las manos de piel delgada que tomaban su mano. Miró los ojos brillantes y humedos que le ayudaron a andar los caminos. Miró la luz de el sol de octubre y se llenó del olor de la huerta. Volvió el primer instante, la eternidad de la infancia que nuca se fue, el canto de los arroyos y el tumbo de las olas del mar. Volvió el oceano a tomarlo en su seno. El milagro que hecho a andar el tiempo terminaba. A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
octavio limón,
guadalajara,
méxico
He vuelto a tu ventana. Ya no estoy entre los vivos pero no he podido olvidar nuestro primer beso, justo a las cinco cuando sonaron las campanas de la iglesia...te quedaste dormida, aunque soñabas despierta . Entré por tu ventana...no quiero perderme detalle de ti. Eres preciosa...miro tu cuerpo...tus vellos...tu piel....sin sentido de la realidad...no soy yo...suspiro profundamente...me acerco a tu boca...te beso...y ¡me besas!...me asusto, veo tus ojos pero duermes...aquel dia, como hoy, a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes...
Oswaldo Aiffil,
Caracas,
Venezuela
a la 1 p.m aun seguían sonando...
las 2, y el ruido era ensordecedor...
cinco minutos para las 3 y el desespero era colectivo...
de nada sirvio esperar unos minutos
la angustia de no saber si iba a terminar
tarde o temprano,
se hizo agua
callaron los pajaros, todos simplemente esperaban, no sabian que hacer,
los tenia locos...pero
"a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes"
Carlos Verde,
Caracas,
Venezuela
Aquel día pasó de prisa, cada segundo me golpeaba como un látigo a las espaladas. Recorrí los fríos páramos hasta quedarme sin aliento, solo corría con la esperanza de volver a verte con vida... supe que era en vano cuando a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Sahara,
Valencia,
Venezuela
Tic,tac. Tic, tac...
El día era soleado, apetecia pasear por el borde de la ría, esa qeu antes bajaba sucia y ahora empieza a ser fuerza de agua.Era domingo e iba con Joanes, el qeu tieen sindrome de Down. Lo vío a lo lejos, cuando se acercó y estaba a su altura dijo; Titanic!
Tic, tac.Tic, tac...
Quince años antes todos en al familiasabiamos muy ilusionados que venia.
Esperando al noticia sonó el teléfono y por un momento me parecio que: a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
tasio uriarte,
barakaldo,
esperando que pasara el autobus, muchas cosas extrañas pasaban, y el tic tac de los reloges de las personas me ponian impaciente, de repente, estaba solo, nadie a mi alrededor, pero el tic tac continuaba, a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes...
Emmanuel Abreu,
santo domingo,
republica dominicana
Son la dos y ya es tarde, pero, que màs da. Observo el reloj ya que pronto daran las tres y el tiempo trancurrira, un dia morire!! el tiempo? no lo se!!! ...y a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Alfredo Salas,
tuxpan,
Mexico
Ya estaban cansados de escuchar reclamos, siempre la misma pregunta -¿Cuándo acaba?- por más de cuarenta años, sin variar. Los relojes, por toda respuesta, seguían contando los segundos, minutos, horas, días, meses y años de aquel paso por el desierto, sin maná, ni señales de Dios.
La vida había terminado para muchos de los que iniciaron tal recorrido y el polvo cubría toda cabeza sin distinción, cuando comenzó a caer el día de gracia y a las cinco de la tarde, justo a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Elena Castro,
Ciego de Avila,
Cuba
Masala Cafe
Miguel y Nandini se vieron , con los ojos de amor que Dios ve al hombre, con los ojos
del alma, con los ojos que algun dia Atlacatl vio el horizonte e imagino otros mundos,
con los ojos que Krishna miraba al agricultor en los campos de arroz.El avion se escapaba
y el reencuentro de dos culturas tan distantes y tan cercanas espiritualmente se alejaba de nuevo
de alguna manera ese dia A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
oscar miguel aguilar,
santa ana,
el salvador
Fuelas cuatro y cuarto de la tarde.Lo colgaron de los pies. Le gritaron. Lo golpeaban. Lloró, aulló su miedo.
No entendió, no sabía de palabras, cuando la voz dijo:-Es un varón, señora.
Hubo una pausa eterna. A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Alejandro Bluth,
Montevideo,
Uruguay
En vispera a cumplir 27 años de casados, mis hijas y yo estabamos haciendo los preparativos para la celebración de tan importante evento en nuestras vidas, las cosas con la mamá de mis hijas no habia ido bien en los últimos 3 años, pero a pesar de eso deseabamos tener un gran festejo. El dia tan esperado llegó, y justo esa fecha tan esperada me llega la terrible notificación de divorcio que ella habia promovido quedando en un terrible silencio al igual que a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Victor Bocardo Rodríguez,
Tuxtla Gutiérrez, CHiapas,
Mexico
Cuando Dios entregó a los amorreos en manos de los israelitas, Josué (el general)le habló al Señor Dios delante del pueblo y dijo: "Párate, sol, en Gabaón; Párate, luna, en el valle de Aialón". Y el sol y la luna se detuvieron
hasta que el pueblo se vengó de sus enemigos. Esto es lo que dice el Libro del Justo: El sol se detuvo en medio del cielo, y por casi un día entero no se le volvió a ver. Ese día, a la cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
José Luis Tumax Méndez,
Guatemala,
Guatemala
"Para decretar un minuto de silencio por el Rolex caído en las calles de Bogotá, a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes"
Alejandro Fernández,
Bogotá,
Colombia
Tic, tac, tic, tac. Después de muchos meses de espera, por fin había llegado la hora. Su rostro expresaba un gran dolor y a la vez una gran alegría. El tiempo y el sonido de los relojes se iba diluyendo. A las cuatro y cincuenta y siete asomó la cabeza, luego el torso y los brazos y finalmente, las piernas y el cordón que lo alimentaba. A las cinco de la tarde, se callaron todos lo relojes.
Diego Rubio,
Caracas,
Venezuela
Dos amigos, que se estimaban, compartían y siempre estaban juntos en especial los fines de semana de nombres Dardo y Roy,tal era el respeto que se tenían, que el primero por descuido olvidó darle la felicitación un 7 de Febrero, fecha de nacimiento del otro, ocasionando el rompimiento de buenas relaciones; como quien dice que a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Herman Rivero Añez,
Santa Cruz,
Bolivia
sentado viendo segundo a segundo, como mis brazos se acomodaban para no volver a levantarse, y solo el llanto de una de mis hijas me distrae de mi estatus, veo mi vida pasa en un solo instante frente a mi, viendo los ojos y escuchando las sonrisas, oliendo esa flor tan importante para nosotros, sintiendo la brisa en mi cara y en mis manos ya sin fuerza, y lo ultimo que siento es un beso en la frente y esas cinco campanadas que me indican la hora y a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes
juan carlo torres huelgas,
México Distrito Federal,
México
Al escucharse el último suspiro de nuestro padre, A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes
María José Montecinos Abrigo,
valdivia,
chile
Era inminente que algo sucedería, no sabía qué cosa, pero algo debía de suceder.
Aquellas noches, abominables, no podían ya repetirse. De eso el hombre era conciente, pero también lo era de la diferencia inquietante entre anhelo e inminencia.
"Ojalá todo acabe pronto", musitó intuyendo la tierra abonada con sangre más temprana que la suya.
Sintió crujir el cerrojo y acercarse los pasos. "Acá están, puntuales, siempre al caer el sol".
Y cuando olió por fin la muerte devino el milagro. Como todo milagro fue inexplicable, pero liberador. A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes
Roberto Mangeney Lamancha,
San José de Mayo,
Uruguay
Una tarde ya no pudo mas el peso milenario de sus años y su cuerpo dejo de moverse, su latir se volvió pausado. Ese día los perros no comieron, la manta que cubría las aves no fue removida, no se corrieron las cortinas de la casa, el teléfono no fue contestado, las visitas no llegaron. La colección de relojes de cuerda quedo olvidada con un tic-tac pausado como de quien predice un viaje sin regreso, su corazón dejo de latir y al igual que callo su alma a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Edna Assali,
San Diego,
USA
El Meñique.
A las cinco y diez todo habría terminado. Se habían convencido que nadie podría desactivar aquella eficaz bomba de tiempo. En el avión, exceptuando el ruido de los motores, sólo se escuchaba el tic-tac de los fatales relojes conectados entre sí por cientos de cables. De repente, un niño corrió hacia su pelota roja que estaba justamente sobre los cables. La agarró desenfadadamente y sin querer su dedo meñique se enredó con un cable, tiró con fuerza del mismo¿, este se desprendió¿, todos gritaron de terror y¿ a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Fredy Rodríguez,
ciudad de la habana,
cuba
APOCALIPSIS : La Comunidad Cosmológica estaba conmocionada.El telescopio espacial Hubble seguía enviando espectaculares imágenes de un cuerpo celeste de tamaño gigantesco que se acercaba a la Tierra a elevadísima velocidad dejando una larga estela rojiza producto de la combustión de sus componentes al rozar la barrera atmosférica .El mensagero apocaliptico llegaba de quien sabe qué rincon de la galaxia para estrellarse inevitablemente en nuestro único hogar en el Cosmos y los resultados fatalmente dramáticos : era el fin de la Humanidad . A las cinco de la tarde se callaron todos los relojes
Hector "Cholo"Cottonaro,
Cordoba
Argentina
Ayer, a las cinco menos uno de la tarde, se sonaron todos los relojes. Es decir, se sonó la marca de Casio 500, ubicada en exactamente una de cada siete casas de este pueblo. La versión tenía un fallo que solamente surgió a esa fecha, a esa hora. Fue implantada por un ingeniero que calculó mal una vez. Una. Nadie conocerá esto: jugaban al fútbol en la calle, horneaban el cordero en la cocina, discutían con su madre en el piso de abajo...vivían, cuando a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
María ,
Morgantown,
USA
-¿Papá y porque el viejo Manuel no vino a levantarte tempranito hoy? ¿Y porqué no escuche los chillidos de la piedra de amolar al contacto de su machete? ¿mm? El padre observa los inquietos ojos de su chiquillo: ¿Como explicarle que ayer a las cinco vespertinas, su aliento volvió al cielo?¿Como decirle a su retoño que hace no mas de un día, al viejo lo picó una cascabel y en honor a esa alma fallecida Ña Lencha se vistió lúgubre; se acostó temprano y a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes?
Inmer Josué Zorrilla Zorrilla,
Maturin, Mongas,
Venezuela
El día había sido rutinario. Nada fuera de lo comun. Pero por alguna extraña razón, algo cambió. A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Marcelo Gotesdiner,
Ashdod,
Israel
Clara pensó: ya son las tres, y ningun cliente aparece.
El Nene regresara pronto.
...Lucinda murio hace mucho, la pelona se la llevo antes que anocheciera. Tan ingrata es esa dientuda, que ni siquiera esperó a que Tonita alcanzara a verla con vida.
Por fin un cliente!
Que habra pasado con el Nene? Ya es tarde...
Mejor me limpio, tengo hambre. Unos guardias preguntaron por Clara y un frio presentimiento cortó la sangre de sus venas. En ese instante en todo se detuvo... el tiempo, el equilibrio, todo... A las cinco de la tarde se callaron todos los relojes.
Luis Ponce Lainfiesta,
Guatemala,
Guatemala
"Voy a contarles una historia, pueden creerla, o no..." Con esta frase se hizo el silencio en la reunión, que hasta ese momento era ordinaria. De su boca brotaron las palabras, haciendo alrededor de ellas un silencio que alcanzanzaba nuestra estancia y la cocina, donde los trastos dejaron de acusar las tareas del fin de la comida.
Después, la calle quedó en silencio, como si de su boca al centro de nuestro salon no salieran sino silencios. Afuera el movimiento no cesó, sólo el ruido, conforme su relato avanzaba.
A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes
Mauricio Velasco Ávalos,
Paris,
Francia
El tipo se creía inventor. Así que juzgó que había llegado el momento de mezclar sonido, energía y tiempo. Tomó relojes viejos, sustituyó sus mecanismos por pequeños motores eléctricos conectados en serie, y les adaptó una grabadora que cada media hora haría escuchar el tiempo correspondiente. Esa tarde invitó a dos amigos a presenciar el ensayo final. Los inventores suelen ser olvidadizos. Este no recordó pagar la factura de la energía eléctrica, cuya fecha de corte era precisamente esa. El inventor y sus dos amigos se sorprendieron cuando a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
José Escobar,
Cali,
Colombia
No se podía hacer nada. El viejo relojero había desarmado y vuelto a armar varios modelos en el correr del año tratando de entender. Hoy hacía exactamente un año, un 8 de abril. De aguja, digitales, automáticos, a cuerda. Todos. Sin, motivo, sin razón para no hablar más, para no decir la hora. Y así como antes, ante la impotencia del viejo, volvió a suceder. A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Javier Techera,
Montevideo,
Uruguay
Alicia volvió a abrir los ojos para mirar a las nubes. Estas pasaban lentamente y tenían de fondo un cielo azul soleado. Así se pasaba Alicia la hora de la siesta. Mientras todos dormían, ella miraba a las musarañas. De pronto apareció en el cielo una forma indefinida de color brillante. Alicia se sorprendió pero comprendió que este extraño fenómeno no era para asustarse sino era una cosa única. Era lo que el mundo había esperado por tantos miles de anos. La forma misma se lo decía. A las cinco de la tarde se callaron todos los relojes
Odette Millar,
Lincoln,
Reino Unido
No hubo nada ni siquiera trato alguno, aun a pesar de todo permanecía callado, el silencio hacia notar su presencia; tan solo algunos segundos completaban los minutos de silencio pero fue así como a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Alberto Albornoz,
Caracas,
Venezuela
Faltaba un minuto. El tipo se aferraba de la cornisa de la torre tratando de conectar un cable de una bocina por donde sonarían las campanas en la inauguración de la iglesia. La bocina parecía estar un poco lejos. Se empinó con el cable en la punta de los dedos sujetándose con la otra mano extendida de un efímero borde, esforzándose por conectar. A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes
Hans,
Santiago,
Chile
Hoy finalmente me largué de este mundo corporativo tal y como lo conocí. Tras de mi cerré la puerta de los salones de juntas estratégicas y convenciones de ventas. Libre, comienzo una nueva existencia, sin demarcaciones, creativa, amplia.
Salí de mi antigua oficina, tome el ascensor hacia el estacionamiento de los ejecutivos y en un hondo suspiro, mis células se llenaron de la vida que detuve ya hace muchos años. No más límites de tiempo, no mas hipocresías. A las cinco de la tarde comenzó mi vida.
A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Erika Brett,
Bolton, Ontario,
Canada
Un sabado precioso, mis planes son; ir al parque San Martin y difrutar el domino, en el bar polvoroso de Antonio el Portugues.
Llego mi tio. Eran las 4:45 pm. Vamos al bar, dijo. Luis y el gordo Ramon, nos esperaban, comenzo el domino y un ruido tormentoso tambien comenzo. Polvo caia del techo colgante, todo se estremecia, preocupados corrimos sin rumbo y en la calle la gente corria desesperada, la avenida se retorcia sin control. Un terremoto gritaban todos, aturdido vi el reloj del banco y note como "A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes".
Francisco A. Gomez,
Toronto,
Canada
De pronto una luz iluminó a todas esas máquinas errantes, instántaneamente todos dejaron sus fríos acompañantes de sus muñecas a un lado, fue como el abrir paso en todas esas mentes vacías para recordar todo lo vivido y aprender de sus errores, ya no podían nadie engañarlos, se dieron cuenta que lo que algunos llamaban porvenir no era mas que un pasado disfrazado con otro nombre, fue entonces cuando empezaron a crear, ese día todo cambió porque a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Michael González,
Caracas,
Venezuela
La celullilla, era roja. Nació una noche de calentura a las cinco en punto.
Nadaba muy campante útero arriba, útero abajo, una chupadita de azúcar por aquí, grasa por acullá....
Le brotaron ramas,hojas,incluso un olor a eucalipto.
Hubo tormenta,las aguas se abrieron, se tornaron turbias, ella se agitaba de aquí para allá. Sintió un pinchazo que le atravesó ramas y hojas. Estas sangraban sangre muy roja. Savia blanca se desparramaba por el tronco y se perdía el olor a eucalipto.
A las cinco de la tarde se pararon todos los relojes.
carmen hernández alcalá,
sevilla,
españa
Cinco de la tarde, se para mi reloj, a las cinco en punto un 27 de Junio pero del año 1973, luego de haberce decretado ese mismo día el Golpe de Estado en Uruguay, ciudadanos trabajadores y estudiantes se llaman a una huelga general con ocupación de lugares de trabajo y centros de estudio, que paralizaría el país entero durante 15 días. A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
daniel calvelo,
Montevideo,
Uruguay
Malditos relojes
El despertador sonó a las seis de la mañana. El camino a la ducha fue eterno y lánguido.
El maldito reloj volvió a repicar su timbre a las una, era la hora de almorzar.
Suerte que había carne fresca, pues la prostituta de anoche era bastante rellenita. Congelé sus extremidades y ahora comeré su hígado. El resto del cuerpo lo enterré en el patio.
Malditos relojes... a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Enrique Osorio,
Santiago,
chile
Estamos temblando, me hinco, duele la carne. Me levanto... vamos a donde se oían todas las voces... quiero que se acabe, que termine de una vez... lo que comenzamos en Las Trojes... de improviso; ¡un grito angustioso!... y a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
José A. Gutiérrez R.,
Los Mochis,
México
hoy fusilaron a lorca y a las cinco de la tarde, se callaron, todos los relojes
martin,
buenos aires,
argentina
El tiempo confabulaba en su contra... era solo cuestion de tiempo con cada segundo que pasaba se descubria su crimen, sus manos frias y sudorosas temblaban sin cesar, al iniciar su fuga, dejo un rastro lleno de pistas que lo incriminaban. El solo queria darle un escarmiento, demostrarle que con el nadie jugaba pero era tarde ya, en la estacion del tren lo esperaba la ley, al sentirse descubierto intento cambiar su ruta pero le fue imposible, asi que resolvio jugarse sus ultimas balas en esa hora maldita... y a las cinco de la tarde se callaron todos los relojes.
Raul Morantes ,
Caracas,
Venezuela
Gringos
- Creo que fue vivir en esta tierra bendita lo que me ayudó a idear este granito de paz para tutilimundi -
confesó nerviosamente Juaneco.
- Que los gringous aprendan a estudiar y leer como lo hacen los ingleses y que los brit aprendan de la sencillez y del optimismo de los gringous - .
Nadie le había pedido su opinión, pero Juaneco había aprendido de la frescura y la osadía de estos gringos, así que escribió esta vaina: A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Alberto Nuñez Colan,
Huaral,
Peru
Marco se afanaba en concluir los encargos del día, su "arte" era ahora casi una ficción, pues cada vez menos relojes resistían la tentación de volverse desechables. Su vida eran esas delicadas maquinillas del ingenio mas agudo, bueno ellas y Joy el amor de su vida.
Habría sido un día mas de no haber aparecido por la puerta Joy un minuto antes de la hora de cierre. Marco sonrió automáticamente. Ella solo dijo:
- No me busques mas. Arrojó el anillo al mostrador y salió.
A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Ernesto Hernández Rizo,
Guadalajara,
México
Al despertar con el cuerpo tembloroso pude dame cuenta que mi vida empezaba recuerdo los momentos en que mi madre me llevaba de la mano por los cielos de este mundo ella me decía mira la pobreza y la miseria de cada hombre y no llores por ello solo reza por la miseria de sus corazones y por el hambre de su ser diles que Dios vendrá por ellos nunca mires hacia atrás por que el dolor te hará miserable A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes, mi madre muere y yo nazco.
Franco Luis Gomez,
Lima,
Peru
El tiempo de amarte habia llegado, habia por fin logrado que te fijaras en mi, llevabas unos jeans justos casi que no entras en ellos, mi estomago empezo a dar tumbos, no pude hablar, caiste en mis brazos sin decir nada y fue hermoso, La gente nos veia indignada sin poder aceptar que yo estuviera ahi entregandote todo mi amor a ti que eres tan igual a mi, en perfecta sincronia, como cediendome el podio para dejarme hablar, a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Daniel Mancillas,
Atlanta, Georgia.,
USA
El aroma del tiempo gris revoloteaba en mi cabeza; ayer justamente estaba sentado aquí. Afuera todo transcurría como si nada ocurriera, la gente hablaba de cualquier cosa como ignorando que el fin se acercaba. En las caras se les veía un dejo de trizteza mientras caminaban con gran esfuerzo, nada lograba disimular su oscuridad. Un loco hacía piruetas, parecía el único cuerdo. Lo vi durante 7 minutos, recuerdo que me hicieron gracia sus pantalones, tomé un sorbo de café, ¿sería el último?.
A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Gustavo Barboza,
San José,
Costa Rica
La muerte grita al caer el sol
El bullicio saturaba la convulsiva ciudad. Los pajarillos se arremolinaban temerosos entre las copas de los árboles, buscando nido ante la refriega.
Los desconcertados habitantes de la urbe no entendían si el tableteo de la metralla era cercano, o arrasaba la vida en los magros parajes de la periferia.
Irremediablemente, el pavoroso olor a muerte invadía cada rincón de la plazoleta. Entonces aquel niño, único habitante que correteaba imperturbable tras su adorable mascotita, cayó de bruces, para siempre.
Sobrevino un silencio de sepulcro que llegó puntual a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Carlos Mauricio Banegas Leiva,
San Pedro Sula,
Honduras
Quise, como Cortázar, escribir las instrucciones de cómo dar cuerda al reloj. Claro, no soy Cortázar y mi manual exigía complicados movimientos de manillas, difíciles divisiones en el tiempo, en las ausencias de cada uno de nosotros. Fue inútil. A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
guadalupe carrillo,
toluca,
México
El invierno era crudo pero el nido abrigaba a los hijitos del cucú; orgulloso de su voz, muy feliz y contento como de costumbre el cucú entraba y salía a dar cada hora. El niño travieso atinó a derribar el nido con su honda, esa tarde a las 17 horas todo era desgracia, las crías yacían en el terreno junto al nido destrozado y el cucú falleció de dolor. El niño fue castigado al llegar retrasado a su casa. Todos los cronómetros guardaron luto eterno; es por eso que "A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes".
héctor josé araujo véliz,
santa ana de coro,
venezuela
El relojero y la monja
En el pasillo de la prisión alguien gritó, desgarrando el silencio, el nombre de ambos.
Los guardias los fueron a buscar. Un cura decía letanías en latín, que ellos no alcanzaban a entender
Los ataron a sendos postes junto al paredón. Iban a morir por un amor prohibido.
Fue en una tarde de mayo cuando el badajo golpeo la campana por quinta vez.
Y ahí, en con el último sonido del bronce se sintió la descarga del pelotón. En ese momento, a las 5 de la tarde, se callaron todos los relojes.
leonardo arias,
San Nicolás,
argentina
Se acababa todo, el aire, el agua, el cielo, pero en la humanidad algo invisible crecía, muchos estaban desesperados, los que dependían de las cosas, porque todo se iba. Un pequeño grupo estaba tranquilo y de su mirada transmitían algo que era la única forma de ver de lo que se estaba llenando el mundo, por último se comenzaba a acabar el tiempo también y a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes
isabel gutierrez,
santiago,
Chile
el impuntual
Haz que se calle ese cobarde, Tiberio. Por favor, enciérralo porque si sigue chillando, voy a tener que usar mi cuchillo para lograr su silencio. No tiene ninguna excusa, su morosidad nos hizo perder la oportunidad. No puedo creer que incumpla su deber por una tontería como esa. Era nuestro momento, era la más valiosa ocasión. Tú también eres responsable por no haber logrado el contrato. Como crees que le voy a aceptar eso de que a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
roberto scalfaro,
panama,
panama
Nadie que se precie de ser mortal, puede salir sin heridas después de insultarme. El mancillar mi honor fue el peor pecado del hombre que yace tendido en el suelo sobre un charco de sangre.
Todo ocurrió cuando, en el horizonte, el sol besaba sutilmente el mar. Cuando la tarde moría lentamente asfixiada por la noche. La tarde, moría como el hombre que hirió mi dignidad.
Mi mundo se detuvo, ya no puedo seguir con una muerte en mi alma, para mi "a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes".
Rolando Lopez T.,
La Paz,
Bolivia
el niño
El niño había dejado de crecer desde ese día. Los años pasaban y mantenía ese aspecto de infante flácido e indefenso. Había sido atendido por los más prestigiosos especialistas en los mejores centros hospitalarios del mundo. La desesperación se apoderó de los padres porque nada resolvía la exigüidad de su hijo. Después, cuando todo pareció ya inútil, la madre recordó cuando el místico le aseguró que el chiquillo se había estancado porque en aquella fiesta de cumpleaños, exactamente a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
roberto guzman,
panama,
panama
Por qué? Preguntaba una y otra vez. Qué es?
Más no llegaba respuesta alguna.- Sólo se oía su voz y el tic tac que presagiaba ...
Expectativas, temores, esperanzas, anhelos.- Sólo restaba aguardar en la mixtura de sentimientos encontrados que generaban la espera.
Por qué? Preguntaba una y otra vez. Qué es?
Más no llegaba respuesta alguna.- Ya no se oía aquél tic tac.
A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes
Adrián,
Montevideo,
Uruguay
Cinco de la mañana 12 horas para el fin
La guerra entre las naciones, la destrucción de los hombres,
En el bunker la orden fatal, los bombillos encendidos el contacto listo para el final,
Una mano representación de la muerte gira las llaves abriendo la puerta para que Némesis,
haga su macabra aparición, con furia cruza los océanos, destella en el cielo alumbrando la tarde, buscando el blanco programado lleva su carga de muerte y destrucción, un hombre mira, el cielo y el cometa, tan sólo reza una oración, "A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes".
omar hejeile ,
bogota,
Colombia
el silencio de cronos
Subí por las escaleras para llegar a mi departamento. El día se había convertido en un laberinto. No había podido cubrir mi cuota de certidumbre y veía los cambios aproximarse no sin perplejidad, pero con ánimo contenido. Imaginé la manera de decirlo todo, pero nadie comprendería. Tal vez, llegar con las manos vacías era un síntoma evidente de mi extravío.
Me senté en la sala, bebí un whisky. Noté que el calendario no estaba ya colgado en la pared. Comprendí entonces que todo se aproximaba a su consumación cuando a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
roderick guzman meza,
panama,
panama
Nunca habíamos oído cosa semejante. Ni siquiera en alguna de esas teoría tan en boga. Sabíamos es que alguna vez nos sentimos avergonzados cuando discutíamos por su culpa. Sabíamos perfectamente que no tenia remedio. Realmente. No valía la pena ofuscarse por tamaña tontería.
Ese día, cuando nos vimos de pronto frente a la verdad, nos miramos incrédulos. Creo que fuimos de los pocos en darnos cuenta: El tiempo había dejado de existir y todo seguía tal cual. Solo algo cambió, por que ya no hacía falta: A las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.
Raul,
Hamilton,
Canada
La imagen marchita del espejo era suya. Cada cana y cada arruga tenian una historia que contar, pero en aquel momento Luciana queria enmudecerlas. Al fondo se escuchaba el tic tac de los mas de 100 relojes que habìa coleccionado durante su vida, sòlo para ser testigos de aquel momento supremo. Bebiò aquel brebaje espantoso, una idea la dominaba: recuperar del pasado el momento ideal, congelarse en ese segundo perfecto y vivir un presente eterno. Sintiò còmo su juventud muerta resucitaba, mientras ocurrìa, deambulò por su mansiòn, y "a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes".
Ana Laura Piera Amat,
Manzanillo, Colima,
Mexico