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Brenda Lugo García
México
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Ejercer la profesión de maestro en nuestro país es como entrar a la mismísima mafia dirigida por Al Capone, se debe pertenecer al sindicato de maestros, dentro del cual hay que comprometerse a variadas cosas, de las cuales la última y menos importante es la de enseñar al alumnado.
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Hay que participar en las marchas y paros laborales que al sindicato se le venga en gana
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Hay que participar en las marchas y paros laborales que al sindicato se le venga en gana, pues de nos ser así, se pueden descontar días laborales (¿ironía?) o incluso prescindir de tus servicios y, lo más importante, hay que entrarle con el poder del pueblo el cual, como exigencia principal reza lo siguiente: que al hijo de fulanito o menganito, se le trate como si fuera príncipe y que no presente exámenes, no haga tareas y no repruebe, además por supuesto tiene que pasar en año pero no con un pobre 6 de calificación sino con un 10 pues la idea es que se note lo más que se pueda.
El plan de estudios está hecho para que sea aplicable a lo largo del año escolar; sin embargo, los profesores aceptan que lo terminarían en cinco meses, pero no lo hacen y se quejan de que no les da tiempo al final del año escolar.
Por supuesto ellos no reconocerán que hacen paro escolar cada vez que festejan el aniversario de la escuela y ni pensar si es que se atraviesa el día del Santo de la comunidad, pues es más que obligatorio faltar, (aunque se suponga que la educación en México debe ser laica) y hacer puentes de 3 o 4 días seguidos, pues si el día festivo es miércoles, ni modo de partir la semana en 2, no. ¡Eso no!, hay que tomar jueves y viernes al fin y al cabo.. ya que falta para el fin de semana.
Sabemos que no los pueden reprobar simple y sencillamente porque el sindicato tiene prohibido reprobar a cualquier alumno pues se vería muy mal en el récord de la escuela y pueden decir que "Los profesores son malos en su trabajo".
Así es el día a día en la educación de México. Triste pero cierto.
Nota: estos textos fueron remitidos por los usuarios de BBC Mundo. Las opiniones vertidas no reflejan el punto de vista de la BBC.