Según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) alrededor de 12 millones de mujeres en América Latina son trabajadoras domésticas.
Al representar el 15% de la fuerza laboral femenina, es el grupo ocupacional más importante entre las mujeres trabajadoras del continente.
Pese a estos números, los expertos coinciden en que las trabajadoras domésticas son uno de los grupos más vulnerables por las condiciones en las que trabajan: tienen menos derechos que el resto de los trabajadores, la mayoría no está sindicalizada, no tienen acceso a seguridad social, no poseen un horario fijo de trabajo y en los peores casos son víctimas de violencia y abuso sexual.
Pese a que sus salarios son generalmente menores que el sueldo mínimo, gran parte de ellas adolescentes y jóvenes, son soporte económico de sus familias.
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BBC ENLACE A SÓLO UN CLIC
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Muchas ciudades de América Latina dejarían de funcionar si no existiese el trabajo doméstico.
Por el hecho de pertenecer a clases sociales bajas, en muy pocos casos las trabajadoras domésticas logran ingresar al sistema educativo aunque ellas, paradójicamente, se convierten en la clave para que otras mujeres que sí pudieron estudiar y graduarse como profesionales puedan desarrollar su carrera y a la vez ser madres.
Y la OIT ha insistido a través de numerosos estudios en que un ser humano sin educación secundaria está condenado a ser pobre.
¿Su hogar depende de la ayuda del trabajo doméstico? ¿Cree que es justo que tengan menos derechos que el resto de los trabajadores? ¿Le parece que reciben un salario adecuado?
Durante una semana recogimos las preguntas y comentarios de la audiencia para exponérselas en BBC Enlace a Roger Plant, jefe del programa especial de la Organización Internacional del Trabajo para combatir el trabajo forzoso.