Néstor Kirchner llegó a la presidencia en 2003 con sólo el 22% de los votos y un país en llamas. Argentina empezaba a salir de la peor crisis económica de su historia, con una gran deuda externa y más de la mitad de la población pobre.
Treinta meses después, el mandatario ha aumentado su popularidad gracias a la mejora de la economía, a su postura firme frente a los organismos multilaterales y sus reformas referidas a los casos de violaciones a los derechos humanos.
Además, al margen de las encuestas, la población ha demostrado apoyo a su gestión en las elecciones legislativas nacionales del mes pasado, en las que la mayoría de los candidatos oficialistas ganaron bancas en el Congreso.
Sin embargo, muchos hechos - como la represión del 19 y 20 de diciembre de 2001, el atentado a la mutual judía AMIA y los crímenes de la etapa militar - siguen impunes, y la mayoría de sus responsables libres.
La mayoría de la población, entretanto, sigue siendo pobre en un país repleto de recursos naturales y con una de las tierras más fértiles del mundo, y los secuestros, los robos y la desconfianza en la policía son moneda corriente en todo el país.
¿Es realmente mérito de Kirchner la recuperación de Argentina o se trata de 'la mejora obvia luego del cataclismo'? ¿Es suficiente lo que ha hecho hasta ahora? ¿Son realmente valiosos sus avances, si la mayoría de la población sigue en la pobreza? ¿Podrá llegar a buen puerto en su contradictoria relación con el FMI?
Durante una semana recogimos las opiniones y preguntas de nuestra audiencia y se las expusimos en BBC Enlace a Florencia Carbone, periodista del diario argentino La Nación.