Con una victoria abrumadora, Álvaro Uribe Vélez asumió la presidencia en la primera vuelta de las elecciones de 2002, impulsado por un discurso de mano dura contra los rebeldes de izquierda que están enfrentados al Estado desde hace cuatro décadas.
Uribe instituyó la llamada "política de seguridad social" mediante la cual intenta extender las presencia del gobierno en todo el territorio del país con el envío de tropas a las zonas remotas bajo control de los grupos armados ilegales.
Aunque el mandatario insiste en que busca un diálogo de reconciliación tanto con los guerrilleros de izquierda, FARC y ELN, como con los paramilitares de derecha, sólo estos últimos han participado en un proceso de desmovilización.
El presidente insiste en que la paz es una prioridad. Pero la paz no es posible en Colombia sin resolver el tema del narcotráfico, que financia a todos los actores armados.
En este aspecto, Uribe decidió continuar con el llamado "Plan Colombia" de su antecesor que incluye un programa de erradicación de cultivos ilícitos financiado en parte por Estados Unidos.
¿Ha sido equilibrada su política de seguridad? ¿Se merece otros cuatro años para pacificar el país? ¿Debería distanciarse un poco de Estados Unidos? ¿Qué espera de él en términos de desarrollo social?
Durante una semana recogimos las opiniones y preguntas de nuestra audiencia y se las expusimos en BBC Enlace a Alejandro Santos, director de la revista Semana.