La participación es masiva y variopinta. Hombres, mujeres y niños... en desacuerdo con la 'otra' versión del Islam.
'Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, una era de sabiduría, una era de estupidez, era la época de las creencias, era la época de la incredulidad, era la estación de la Luz, era la estación del oscurantismo, era la primavera de la esperanza, era el invierno de la desesperación, Todo era posible en nuestro futuro, no había futuro posible...'
Así comienza una de mis novelas favoritas: 'Historia de dos ciudades' de Charles Dickens. Y el libro me ha venido a la memoria viendo lo que ha pasado en Pakistán en las dos últimas semanas y las imágenes de los hechos ocurridos en Islamabad y en Karachi.
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Existe otra ciudad en este país, una enorme metrópolis llamada Karachi en la que yo vivo y donde los habitantes parecen estar optando por otra visión y otro futuro para su país.
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Ya les comenté hace un par de semanas cómo en la capital miembros de la escuela religiosa Jamia Hafsa ya se tomaron la justicia por su mano y, a golpe de vara en algunos casos y de Kalashnikov en otros, empezaron a aplicar su versión de la Sharia o ley islámica.
Los 'talibanes' o estudiantes, hombres y mujeres, capitaneados por el clérigo, Maulana Abdul Aziz, director de la Mezquita Roja de Islamabad o Lal Masjid secuestraron a tres mujeres -una anciana, un bebé y su madre, a las que acusaban de regentar un burdel, tomaron una biblioteca infantil anexa a la madrasa y extorsionaron a los propietarios de tiendas de música y películas para que cerraran sus 'negocios anti-islámicos' o se atuvieran a las consecuencias.
Unos días después, el clérigo anunció una fatwa o decreto religioso contra la ministra de turismo, Nilofar Bakhtiar, por haberse dejado fotografiar con 'un hombre que no era de su familia' que le daba un abrazo después de que la ministra se lanzara en paracaidas para recaudar fondos para los damnificados del terremoto de hace año y medio en Pakistán.
Tras el 'éxito' de estas operaciones y ante la total inacción del gobierno, los miembros de la Lal Masjid proclamaron públicamente su intención de extender sus acciones hasta lograr la aplicación total y absoluta de su versión de la Sharia en todo el territorio de Pakistán y amenazaron con utilizar comandos suicidas si se les intentaba parar de algún modo.
Karachi está gobernada por el Muttahida Quami Movement, un partido que se ha convertido aquí en una fuerza que moviliza multitudes.
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Pero existe otra ciudad en este país, una enorme metrópolis llamada Karachi en la que yo vivo y donde los habitantes, habituados a batallar con falta de electricidad, agua y un tráfico infernal, parecen estar optando por otra visión y otro futuro para su país.
Karachi está gobernada por el Muttahida Quami Movement, más conocido como el MQM. Un partido con un pasado violento sin lugar a dudas pero que se ha convertido aquí en una fuerza política popular que moviliza multitudes, además de ser ya la tercera a nivel nacional.
El pasado domingo, el MQM, apoyado por un número de pequeños partidos seculares y religiosos, convocó a 'los ciudadanos de Karachi' a una manifestación para rechazar 'la imposición de la Sharia del Khalasnikov y la dictadura del burka'. Así rezaban los eslogans.
No hay cifras oficiales. En Pakistán, casi nunca las hay, pero las imágenes sin duda muestran una participación masiva y variopinta. Hombres, mujeres y niños. Clérigos musulmanes en desacuerdo con la 'otra' versión del Islam y miembros de las minorías religiosas hindu y cristiana principalmente. Y sí, existen y estaban allí, paquistaníes seculares.
La convocatoria incluía cuestionamientos muy explícitos: '¿está usted dispuesto a... encerrar a todas las mujeres en sus casas?'
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El líder del MQM, Altaf Hussein, en el exilio en Londres, habló a la multitud y criticó lo ocurrido en Islamabad con convicción. 'Queremos modernizar Pakistán y ellos quieren llevarnos de nuevo a la época medieval'.
La convocatoria a la manifestación incluía anuncios y carteles con cuestionamientos muy explícitos, que hasta ahora, excepto en los artículos de algunos intelectuales paquistaníes nunca se habían expuesto de forma tan clara y tan pública:
'¿Está usted dispuesto a...
- ¿encerrar a todas las mujeres en sus casas?
- ¿que la obliguen a ponerse un burka?
- ¿que no las dejen ir al colegio o a la universidad?
- ¿aceptar que es legítimo arrojar ácido a la cara de una mujer por no ir tapada con un burka?
- ¿que le digan que no se puede afeitar porque va en contra del Islam?
- ¿destruir sus televisores, sus receptores de radio, sus videos, sus cámaras, sus equipos de música si los declaran anti-islámicos?
- ¿que impidan a sus hijos beneficiarse de los últimos avances científicos?"
Y por último, '¿está usted a favor de las acciones de los miembros de Lal Masjid y Jamia Hafsa que, armados de palos y Kalashnikovs intentan imponer su versión particular de Sharia a todos?'.
Aquí hay muchos que creen que una confrontación entre estas dos visiones de la sociedad es ya inevitable en Pakistán. Los más optimistas piensan que es bueno que ocurra y cuanto antes; los más pesimistas, que quizá ya es tarde para frenar la talibanización y que por lo tanto la situación se puede poner muy delicada.
Yo, que todo lo dudo y dudo de todo, regreso a esas famosas palabras de Dickens en el inicio de Historia de dos ciudades porque ofrecen esperanza para quien la desea y la necesita y cinismo para quien ya no cree en nada.

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Carmen, creo leer (dime si me equivoco) que Islamabad es mala ciudad y Karachi no lo es. No creo que ni una ni la otra lo sean. Karachi conoce de sobra la violencia de la que hablas y puede ser tan peligrosa como Islamabad. Afortunadamente, la manifestación es un paso adelante. Pero eso no quiere decir que Islamabad sea diferente de Karachi. Allí la gente también está acostumbrada a las penurias que plantea un país como Pakistán. Entiendo que hayas tomado afecto a esa ciudad en la que vives, pero la imagen que eliges es desafortunada para la capital pakistaní, ciudad que estimo por conocerla bien, así como a su gente, a la que no representa demasiado los miembros de la Lal Masyid. Sólo debemos esperar que el resto de la población que no se expresa, lo haga como lo hicieron en Karachi, ahí se demostrará que la mayoría de la población pakistaní está en contra del radicalismo.
Naima,
Madrid,
España
Carmen, me gustaría saber que opina el gobierno de este tipo de personas y sus actitudes?. Acaso estos líderes no son vigilados, porque matar es delito y si ya lo han hecho debería estar bajo la mira, sin importar los justificativos.
Como el gobierno está actuando?
Igor Molotov,
Punta del Este,
Uruguay
Me encanta leer sus comentarios aunque no coincido algunas veces con su pto. de vista. Trato de entender muchos aspectos culturales y religiosos y cada vez me resulta mas difícil comprender ¿Qué es el Islam y que clase de religión practican los talibanes? Me resisto a pensar que el único fin es mantener a sus seguidores como gente estúpida que no puede aspirar a tener mejor calidad de vida (salud, educación, paz, etc.)- El occidente no es lo óptimo, sin embargo el sistema ha permitido que cada generación de mi familia viva mejor de lo que vivió la anterior, pese a lo corrupto que puede ser un gobierno, cada ciudadano puede elegir su religión, su profesión o el destino de su vida. ser vago o productivo. saludos!
carmen,
panama,
panama
hola! reflexionando y dudando de todo, al igual que tú, sólo me queda preguntarme que es lo bueno o lo malo, o es cuestión de conveniencia de los que tienen poder. la mujer y todos que sufren atropellos deben ser protegidos pero no manipulados por una un modernismo que igual maltrata a la mujer en algunos casos. solo dudo y reflexiono. seguimos compartiendo!
beatrizaponte,
caracas,
venezuela
Yo también he leído "Historia de dos ciudades" y es un relato brillante. Me parece un acierto comparar lo que ocurre en Pakistán con la "otra ciudad". Sólo te puedo decir que hay: Fuerza e inteligencia para vencer a los intolerantes. Hasta pronto.
Jaime Penela,
Estocolmo,
Suecia
Querida Carmen: Hoy dejo que Faiz Ahmed Faiz hable por mi y por ti:
bol ke lab aazaad haiN tere
bol zabaaN ab tak terii hai
teraa sutvaaN jism hai teraa
bol ke jaaN ab tak terii hai
...
bol ye thoRaa vaqt bahut hai
jism-o-zubaaN kii maut se pahle
bol ke sach ziNdaa hai ab tak
bol jo kuch kehnaa hai keh le
Habla, porque los labios son tuyos todavía Habla, porque la lengua es tuya todavía Son tuyos todavía cuerpo y huesos- Habla, porque el alma es tuya todavía ...
Habla, porque el poco tiempo que queda es importante Con tu cuerpo y tu lengua antes de morir Habla, la verdad está viva todavía Habla lo que ella te manda a decir
Sabina Maria,
Heidelberg,
Alemania
Hola Carmen, me complace mucho poder volver a leer tu cronica,ya que es una nueva forma e conocer un país tan lejano al mio, sin embargo se me hace alarmante lo que describes, asi que cuidate mucho y ojala se calmen las cosas, saludos desde México
Clementina Gutz.
México
CARMEN: SIEMPRE TAN ESPLENDIDA CON TUS NARRATIVAS,NO SE QUE PASARA CON ESE POSIBLE ENFRENTAMIENTO;CREO FIRMEMENTE QUE SI UN DIA SE PRIVILEGIA EL RESPETO Y LA DECENCIA POR SOBRE TODAS LAS COSAS,ACABARIAMOS CON EL EXCESO DE ARROGANCIA Y DE CONTROL QUE IMPONEN TODAS LAS RELIGIONES.
jose carranza centeno,
loreto,baja california sur,
mexico
Los "talibanes" me hacen recordar de los Republicanos, Democratas, Comunistas del Continente Americano.
Roberto C. Alvarez-Galloso,CPUR,
Miami ,
Florida