En los últimos 15 años el SIUT ha tratado a más de un millón de pacientes
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'No les dejamos morir porque no puedan pagar por vivir', es el lema del Instituto de Urología y Transplante de Sindh (SIUT), uno de esos proyectos que funcionan en Pakistán y que son un ejemplo de dedicación, pero también de empecinamiento por mejorar las cosas.
Esta semana tuve la oportunidad de conocer varios de estos proyectos, algunos más modestos, gracias al Bazar anual organizado por las asociaciones de mujeres británicas y alemanas de Karachi.
Fue una experiencia emocionante y abrumadora. En medio de mis luchas diarias con la electricidad, el tráfico y un sinfín de menudencias que me hacen lamentarme todo el día de lo mal que está todo en Karachi, descubrí el trabajo casi anónimo de miles de personas en todos los rincones de Pakistán en proyectos para mejorar la calidad de vida de los más necesitados.
Está Thatta Kedona, con sus bellísimas muñecas artesanas y juguetes de lata emulando los tradicionales rickshaws (motoretas de tres ruedas que circulan por las calles de este país como alternativa barata a los taxis).
Thatta Ghulanka Dhiroka es un pueblo de no más de 1.200 habitantes en la zona rural de la provincia del Punjab. El proyecto, lanzado en 1991, está dirigido a las mujeres del lugar que, en sus ratos libres, y en su propio entorno elaboran las artesanías que son luego vendidas en tiendas y bazares en todo el país.
Las muñecas de las mujeres de Thatta Ghulanka Dhiroka.
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Las muñecas reflejan la tradición cultural de Pakistán y han permitido la independencia económica a cientos de mujeres sin educación formal.
También conocí a las voluntarias de la Asociación Behbud, que se establecieron en Rawalpindi en 1970 y desde entonces han abierto sucursales en todas las principales ciudades paquistaníes.
Su foco es el desarrollo físico e intelectual de la mujeres de los estamentos más pobres. Para ello, proveen atención médica, alfabetización y también contribuyen con artesanías en tela y papel.
Pero la joya de la corona de las instituciones de caridad en Pakistán es sin duda el Instituto de Urología y Transplante de Sindh, la única tabla de salvación de miles de personas que de otro modo no podrían costearse no ya un transplante de órganos sino tratamientos como diálisis, infecciones de riñón o contra el cáncer.
El SIUT empezó en 1972 como una unidad de 8 camas en el Hospital Civil de Karachi.
Ahora es un modelo de hospital con 300 camas y que en los últimos 15 años ha tratado gratuitamente a más de un millón de pacientes.
Se mantiene gracias a una ayuda estatal y a las donaciones de organismos e individuos que son celosamente trabajadas y administradas por los doctores fundadores del proyecto.
Conozco personalmente a los dos principales artífices de esta milagro, el 'padre' de SIUT, el doctor Adeeb Rizvi y su mano derecha, el doctor Anwar Naqvi.
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Si soñar es de ilusos, he aquí un sueño: el Museo de la Infancia para la Paz y los Derechos Humanos de Karachi.
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La pasión que ambos tiene por su trabajo es absolutamente increíble. Los dos trabajan siete días a la semana y van del quirófano a sesiones de recaudación de fondos incansablemente.
Ambos podrían haber ganado una fortuna en el sector privado, aquí o en el extranjero, pero no son ese tipo de personas.
Son, lo que hoy casi nos da vergüenza describir como dos hombres buenos. Absolutamente encantadores también y de una honestidad inquebrantable.
Y paseando por los puestos del bazar descubrí un proyecto que por hermoso y único me tiene todavía ilusionada y que espero permanecer suficiente tiempo en este país para ver hecho una realidad.
Si soñar es de ilusos, he aquí un sueño: el Museo de la Infancia para la Paz y los Derechos Humanos de Karachi.
La idea, según los organizadores, es crear un espacio educativo y multidimensional, no elitista, abierto a todos en el que los niños y jóvenes puedan explorar aspectos culturales, históricos, geográficos de la realidad que les rodea tanto en Pakistán como en el resto del mundo. Estaría estructurado en cinco galerías y la quinta sería la "Galería Nuclear".
Chocante idea, pero menos cuando se escuchan las explicaciones de los representantes del proyecto.
'India y Pakistán están siempre al borde de una guerra, y ambas son potencias nucleares', dicen.
India y Pakistán han realizado varias pruebas nucleares.
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'En este contexto, es importantísimo que los jóvenes entiendan cuál es la realidad nuclear, que aprendan de la historia de otros países y que empiecen a pensar cuanto antes en cómo evitar un desastre en un campo en el que los accidentes son nefastos'.
No hay museos de la infancia en Pakistán, ni en ningún país de la zona. Y sin embargo, esta sigue siendo una de las regiones con más crecimiento poblacional del mundo.
Es una obviedad decir que los niños son el futuro y que todos deberíamos invertir más en ellos, pero quizá no lo sea tanto cuando les diga que Pakistán invierte 47 veces más en armamento que en programas de salud y desarrollo público que salvarían la vida de miles de niños al año y que, según datos recientes de la ONU, 2 millones de niños mueren al año en el mundo víctimas de condiciones de vida infrahumanas.
No les dejemos morir porque no puedan pagar por vivir.

Éstos son algunos de los comentarios recibidos. Los textos son reproducidos sin correcciones de ortografía o de sintaxis. La BBC cuida que los comentarios no ofendan la dignidad de las personas y que no sean difamatorios. Las opiniones vertidas no reflejan el punto de vista de la BBC.
Ese esfuerzo que relatas, Carmen, esa entrega, es la misma que existe en nuestros países latinoamericanos en el trabajo de tantas ONGs, grupos religiosos, filosóficos, agrupaciones de diversos tipos, todos aportando lo mejor de sí en emprendimientos de autogestión para que mucha gente pueda dignificar su vida. Otra vez las coincidencias en lo humano, más allá de las fronteras y de la diversidad cultural...
Mariela 55,
Montevideo,
Uruguay
Sin duda hay mucho que hacer... si salieramos de nuestra comoda forma de vivir para "servir" a otros, podriamos hacer grandes cambio... solo hay que mirar a nuestro alrededor, ¿donde no hay necesidad?
Un abrazo Carmen y que Dios te bendiga.
Gonzalo y Yenny,
Santiago,
Chile
Hola Carmen:
Es reconfortante saber que aun quedan doctores que no nos ven como mercancias,hagales llegar mi mas sincero reconociemiento y un fuerte abrazo.
saludos.
Yaneldis Boullon Anthony,
Castries,
Santa Lucia
Gracias, por ser tan sincera, por contarnos, que en un pais donde el indice de natalidad es altisimo pero donde el indice de mortandad es aun mayor,no me sorprende que el gobieno invierta mas en destrucion humana, que en proporcionar ala ciudadania, mecanimos para vivir mejor.Estoy segura que con la solidaridad de todos "OTRO MUNDO ES POSIBLE".SALUD.
Trinidad-Eugenia-,
Madrid-Arganzuela,
españa
Eres una parte visual y sentimental que trasmite directo al corazón de nuestro ser inquieto y hábido de experiencias humanas.
Continúa siendo parte de nuestro yo con tu trabajo.
Juan Pablo Ponce,
Guadalajara, Jal.,
Mexico
En este mundo se deja morir a la gente porque vivir tiene un precio. La vida es una mercancía. Así es como lo vé la mentalidad capitalista.
David,
,
España
Gracias Carmen, aunque lo que cuentas es bastante doloroso para la humanidad, nos humaniza tus relatos.que Dios te proteja.
miguel angel luna,
San José,
Costa Rica
Gracias por un blog conmovedor.
Roberto C. Alvarez-Galloso,CPUR,
Miami,
Florida