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Domingo, 24 de agosto de 2008 - 16:35 GMT
Fin de la fiesta en China
Rafael Chacón.
Rafael Chacón
Enviado especial de BBC Mundo a Pekín

Estadio Nido de Pájaro, Pekín

El fuego olímpico dejó de arder en el Estadio Nacional de Pekín, pero el entusiasmo de abrirse al mundo seguirá encendido en el corazón del pueblo chino.

Ésa fue la promesa que dejó en el aire en su discurso de despedida, Liu Qi, presidente del Comité Organizador de los vigésimo novenos Juegos Olímpicos, en donde habló de un mayor entendimiento y de la renovación de amistades con el resto del planeta.

La aventura que hoy finaliza comenzó en 2001, cuando Pekín fue seleccionada como sede de esta cita. Desde entonces, la gente de la capital de este país se unió para honrar el compromiso y lo hicieron, dejando un alto estándar para Londres 2012.

Para el presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, el legado que dejan estas olimpiadas es significativo para China.

Las instalaciones deportivas que se construyeron o acondicionaron, salvo el Estadio Nacional ("Nido de Pájaro") y el Centro Deportivo Acuático ("Cubo de Agua"), están ubicadas dentro de universidades. Es decir, se seguirán utilizando a diario en el ámbito estudiantil, con el objetivo de captar a cada vez a más jóvenes, aprovechando el impulso dejado por los juegos.

Pero lo que queda después de esta fiesta va más allá de lo deportivo.

El mundo ha aprendido mucho sobre China y China ha aprendido mucho sobre le mundo. Esto tendrá efectos positivos en el futuro
Jacques Rogge
"Quizás de forma menos tangible, las nuevas regulaciones a los medios de comunicación puestas en vigor este año también son importantes. A lo mejor están lejos de ser perfectas, pero significan un cambio importante, y esperamos que continúe mejorando la situación", señaló Rogge.

Aun más importante es la oportunidad que se presenta en este momento para China. A través de las olimpiadas ha estado bajo el escrutinio del mundo, y viceversa.

"El mundo ha aprendido mucho sobre China y China ha aprendido mucho sobre le mundo. Esto tendrá efectos positivos en el futuro", dijo el presidente del COI en la ceremonia de clausura.

Hasta siempre, amigos

Esta noche la cuenta regresiva fue de 29 segundos, como el número de la edición de estos juegos. Antes vimos en los monitores internos una selección de momentos destacados vividos durante estos días en los que Pekín fue el centro del mundo. Por primera vez en toda su milenaria historia.

Jacques Rogge y Hu Jintao
Las autoridades olímpicas y chinas, en el evento de clausura.
No sólo observamos escenas de triunfo y gloria. También llanto, drama y tragedia para algunos. Porque todo ese cúmulo de sentimientos son los que hacen tan especial un evento como éste.

Después de la cuenta se encendió el cielo. Ustedes lo vieron si formaron parte de esa exorbitante audiencia que los organizadores aseguran batió todos los récords durante estos Juegos Olímpicos.

Y la despedida, o el hasta siempre, como quiere China que se entienda, fue tan espectacular como la ceremonia de apertura. Aunque más corta, como un recordatorio de lo que se vio al inicio, con sus muchos tambores y un despliegue acrobático majestuoso e innovador.

Salieron después los atletas. Los que quedaban todavía en Pekín porque muchos ya volvieron a casa, a su rutina, al trabajo. Otros fueron expulsados, pero los tramposos son menos en esta oportunidad.

La política de cero tolerancia contra el dopaje al parecer ha dado resultado en estos juegos. Seis de los participantes fueron hallados culpables hasta ahora, algunos más descubiertos antes de volar a Pekín.

"Hay que esperar", dijo Rogge minutos antes de la ceremonia, quien señaló que aún quedan análisis por hacer y resultados por venir.

"Estamos congelando las muestras por ocho años", explicó también el presidente del COI. "Si en el futuro desarrollamos una prueba para detectar algo que ahora no es posible, lo vamos a hacer. Eso es otro elemento que ha ayudado".

Todos los involucrados

Otro reto que tiene por delante Londres 2012 es equiparar el número de voluntarios que participaron en estos juegos para hacer que todo estuviera a la perfección.

Leona Lewis
Leona Lewis, antes de que se apagase la antorcha.
Lo hicieron con orgullo, con dedicación. Inclusos en los últimos días, cuando ya la novedad había pasado, cuando las horas de cansancio acumulado eran suficientes para que cualquiera renunciara a su labor.

Por eso se les ofreció un homenaje a una representación de estos voluntariosos colaboradores, la mayoría estudiantes, que quisieron brindar la mejor cara de su país, una siempre sonriente.

Qin Xiaoying, del Instituto de Estudios Estratégicos de China, asegura en un artículo publicado en el periódico China Daily que estos jóvenes -de la generación de la política del hijo único- están en la búsqueda de una sociedad donde prevalezcan los valores humanos, democráticos y de igualdad. El futuro será quien hable.

Quizás no cuente con tantos voluntarios, pero Londres -se dice- tiene otro encanto.

Su cultura, su vida cosmopolita. "Una ciudad multicultural, multiétnica, con una pluralidad de cultos. Eso es otro de sus fuertes", dijo Rogge hablando en esta última jornada sobre el reto del próximo anfitrión.

En su discurso el presidente del COI dio gracias a todos ellos, a los voluntarios, pero también al Comité Organizador y al pueblo chino en general.

Adiós Pekín, hola Londres

El autobús con destino a Londres llegó después de los himnos y del traspaso de la bandera olímpica al alcalde de esa ciudad, Boris Johnson. De dos pisos, de rojo intenso, símbolo indiscutible de la nueva sede de los Juegos.

Clausura
Uno de los pasajes de la ceremonia de clausura.
Luego se abrió para mutar en una vista de los íconos más representativos de la ciudad. Era verde, por la cantidad de parques en la capital británica.

Los organizadores de los siguientes Juegos Olímpicos se basaron en la idea de un autobús que se transforma para representar la visión de cambio en esa ciudad al ser sede olímpica.

Con música, bajo la guitarra de Jimmy Page, de la legendaria banda de rock Led Zeppelin, y la voz de Leona Lewis, fue entonces que tomó la batuta la capital británica.

Y con la imagen quizás más globalizada de ese país: el futbolista David Beckham.

El jugador recibió de las manos de una niña un balón que pateó hacia los atletas de los 204 países y territorios presentes en este juego, como una metáfora que expresa el poder del deporte como motor para unir al mundo y la importancia de la actividad deportiva para los jóvenes.

Poco después se extinguió la llama olímpica en el cielo de Pekín, anunciando el fin de unos juegos en los que China queda en lo más alto de la tabla de medallas. Un reto que también se había planteado.

De esta forma se daba fin a unos juegos que estuvieron en su inicio en la sombra de problemas como la contaminación, la seguridad y la posibilidad de protestas acerca de los derechos humanos en China.

Pero después dominó el deporte. Vimos hechos que quedarán marcados en la historia del deporte por mucho tiempo, como los ocho oros olímpicos del nadador estadounidense Michael Phelps o los tres récords en el atletismo impuestos por el jamaiquino Usain Bolt.

En general, una fiesta deportiva que puso a la capital de China en el centro del mundo y que nos deja con ganas de más.

Queda entonces esperar cuatro años. La cita es en Londres. Allá estaremos.






 

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