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Domingo, 24 de agosto de 2008 - 16:49 GMT
¿Es olímpica América Latina?
Margarita Rodríguez
BBC Deportes

¿Por qué en nuestro altar de ídolos están Cristiano Ronaldo o Lionel Messi, pero no tenemos a Irving Saladino, César Cielo o Dayron Robles?

Irving Saladino, César Cielo y Dayron Robles
Irving Saladino, César Cielo y Dayron Robles con sus oros.

¿Por qué la vida de algunos de nosotros se paraliza con un Mundial de Fútbol, aunque nuestros países no compitan, pero durante los Juegos Olímpicos nuestra cotidianidad ni se altera?

¿Por qué algunos nos mordimos las uñas en la final de la Copa del Mundo, pero nos dio lo mismo que Usain Bolt rompiera su propio récord mundial al correr los 100 metros?

Ustedes, amigos lectores, dirán que la respuesta es tan evidente que no valdría la pena continuar leyendo este artículo.

Tienen razón

"El fútbol es el deporte más popular en toda América Latina", me dirán.

Sí, es cierto. No se los discuto, pero hay otros factores que hacen que adoremos a Cristiano Ronaldo y no a otras estrellas deportivas como el mejor saltador del mundo, el nadador que acaba de romper el récord mundial de los 50 metros de estilo libre o el atleta que tiene la plusmarca mundial de los 110 metros vallas.
¿ES OLIMPICA AMERICA LATINA?
Los Juegos Olímpicos para un deportista, son una oportunidad en la vida de ganarse un lugar en la historia del mundo, tal vez una o dos oportunidades más. En cambio el futbol es un trabajo de tiempo completo, de muchos años y con remuneración interesante (...)
José Luis Reboulaz, Montevideo, Uruguay

A eso se suma que Saladino, Cielo y Robles se impusieron ante los mejores del planeta en Pekín y conquistaron tres medallas de oro para América Latina.

Cristiano Ronaldo, por ejemplo, no ha ganado ni un Mundial, ni una Eurocopa, ni una medalla olímpica, pero es admirado en casi toda América Latina.

Money, money

Según un estudio de la revista Forbes, el equipo del luso, el Manchester United, es el club más rico del mundo, superando incluso al Real Madrid.

Los "diablos rojos" tienen un valor de US$1.800 millones.

¿Eso influirá en el hecho de que podemos mencionar al menos cinco jugadores del Manchester United, pero no los nombres de la delegación de nuestro país que fue a Pekín?

Imagen del FIFA 2008
El fútbol no sólo genera ganancias por las transferencias millonarias de jugadores y la venta de entradas, sino por la comercialización de productos como camisas y videojuegos

La maquinaria de mercadeo del balompié es un monstruo con tentáculos que pareciera no tener límites.

El fútbol no sólo genera ganancias por las transferencias millonarias de jugadores y la venta de entradas, sino por la comercialización de productos como camisas y videojuegos.

Imagino que coinciden conmigo, por lo que querrán retomar la idea inicial: "Saladino, Cielo y Robles y sus disciplinas no son tan populares como Cristiano Ronaldo y el fútbol".

Así es y lo mismo sucede con la marcha del ecuatoriano Jefferson Pérez (plata), el judo de la argentina Paula Pareto (bronce) o la lucha libre de la colombiana Jackeline Rentería (bronce).

Pero, permítanme preguntar: ¿Se imagina que esos deportes pudieran contar con, al menos, la mitad del dinero que mueve el Manchester United?

Seguramente, más niños en América Latina querrían ser un Irving o un Jefferson y no necesariamente un Cristiano Ronaldo.

Quizás estaríamos más atentos -como ciudadanos y como medios de comunicación- a los mundiales de atletismo o a los Juegos Panamericanos que a la Liga de Campeones.

Y, en vez de jugar el FIFA 2008, tendríamos el Taekwondo World Champion con las versiones animadas del mexicano Guillermo Pérez (oro) y del dominicano Gabriel Mercedes (plata).

Pero eso es hablar sobre supuestos y como periodista, me debo aferrar a los hechos.

La realidad es otra y me atrevo a ser cruda: esos deportes no venden. El fútbol sí, y mucho.

Desconocimiento

Hay otras razones, además de la popularidad del fútbol en nuestros países, que nos hacen menos aficionados a las Olimpiadas.

Arturo Chávez, sociólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), le dijo a BBC Deportes que aunque es evidente que en muchos de nuestros países hay una extensa tradición futbolística, también hay desconocimiento de la magnitud de unos Juegos Olímpicos.

Atletas corriendo.
Muchos atletas quedan en la sombra sólo porque practican deportes que no son populares.

"Ni hay conocimiento de todo lo que ofrecen las Olimpiadas ni hay interés en disciplinas que en nuestros países no se practican de manera sobresaliente", dijo el profesor.

Surge así un factor externo que tiene cierto impacto en nuestras preferencias: el deporte no ha sido una prioridad gubernamental, con excepción de Cuba, donde existe una política estatal focalizada en ese sector.

Hay, sin discusión, otros problemas en la agenda de nuestros gobernantes: la inseguridad y la pobreza, por ejemplo.

"No hay políticas públicas que fomenten la diversidad deportiva que existe en una justa olímpica, mientras que en los países desarrollados sí existe esa variedad y esa promoción", señaló Chávez.

"Latinoamérica, exceptuando a Cuba, no ha hecho del deporte algo de la vida cotidiana (...) No hay una valoración social del deporte".

Solos

Es así como en América Latina, ser un atleta de un deporte que no cuenta con el financiamiento empresarial se convierte en un acto épico.

"Los que sobresalen en alguna disciplina es porque lo lograron con sus esfuerzos, sus sacrificios y hasta porque se tuvieron que pelear con el gobierno, en vez de recibir su apoyo. Se dificulta que un deportista pueda dedicarse a su disciplina a tiempo completo", indicó el sociólogo.

Jefferson Pérez
Enfrentarse a un atleta que no es uno, es toda una escuela (la rusa), que tiene un promedio de diez millones de dólares anuales para sus programas (...) Es interesante poder enfrentarse y decir: ¡Hey! Yo no tengo tanto presupuesto. Mi presupuesto es trece millones de corazones de ecuatorianos
Jefferson Pérez

"Una vez descubiertos, intervienen el gobierno y la iniciativa privada para impulsarlos, pero todo el camino para llegar a ser héroes deportivos lo recorrieron sin apoyo", señaló Chávez.

Es quizás por eso que admiro tanto a deportistas como Saladino, pues su motivación por el objetivo deportivo ha sido más grande que los obstáculos que ha tenido que enfrentar, como dejar su país por la ausencia de infraestructura para entrenar.

Para Alejandra Florean, especialista en psicología del deporte, la convicción de un atleta es fundamental.

"Es duro ser un deportista de alto rendimiento en América Latina. Muchos de ellos trabajan además de entrenar, unos deben enfrentar dificultades económicas y otros no cuentan con los elementos o las tecnologías para practicar", dijo Florean.

A diferencia del fútbol, en el que hay partidos casi todos los fines de semana, un atleta olímpico requiere de años para llegar a ser identificado por sus compatriotas.

"Se necesitan dos ciclos para tener a un deportista bien preparado hacia el logro. Son requeridos ocho años de formación, pues las primeras Olimpiadas son más de adaptación y de conocimiento. El atleta busca bajar su marca, lo cual alimenta su nivel de confianza y su posibilidad de tener un patrocinante y de ser reconocido a nivel nacional", dijo la psicóloga.

Los medios

Les juro que yo no tengo nada en contra de Cristiano Ronaldo y no niego que sea un fenómeno, pero ¿cuánto de mediático hay en torno a su figura?

Cristiano Ronaldo
Cristiano Ronaldo se ha convertido en una celebridad. No sólo está en los diarios deportivos, sino en las revistas de corazón.

"En el deporte, las imágenes son fomentadas desde los medios de comunicación. Estos ídolos que se crean son una estrategia mediática", explicó Chávez.

Sin embargo, lo que funciona para los futbolistas, no necesariamente funciona para otros atletas.

"Aunque tengamos deportistas muy destacados en otras disciplinas, no son fomentados como figuras porque son fenómenos muy puntuales que cuando aparecen en los medios ya pasaron de moda, ya no son figuras de actualidad (...) La mayor parte de los deportistas latinoamericanos tienen un paso efímero por la fama", señaló el profesor de la UNAM.

A nuestras propias realidades como colectivos, se suma un fenómeno que pudiésemos llamar "baja autoestima olímpica".

"Hay una especie de desencanto y de frustración al ver los medalleros, al ver que los países latinoamericanos (dejando a un lado a Cuba) no ocupan lugares sobresalientes en los medalleros", señaló el docente mexicano.

"Saben que sus competidores no llegan a las Olimpiadas y si llegan quedan excluidos de los primeros lugares. Es una especie de rechazo nacionalista, localista, porque no son sus contendientes los que están disputando las medallas", acotó Chávez.

"Si no es primero no vale"

Entra también en juego un factor psicológico: como espectadores somos selectivos, nos gustan los éxitos, los ganadores.

"Lamentablemente, el espectador siempre está ligado al triunfalismo. El segundo o el tercer puesto no son reconocidos por el espectador, pese a que el proceso que llevó al deportista a ese logro fue intensísimo", dijo Florean.

Como explica la psicóloga deportiva, ese proceso sólo puede ser apreciado por el atleta, quien muchas veces se queda fuera del podio por un segundo o por un centímetro.

"El espectador ve el producto terminado, se pierde toda la preparación del atleta, quien pasó cuatro años con carencias, renunciando a determinadas cosas -sueño, descanso, tiempo con la familia- en su camino hacia el objetivo", indicó la psicóloga.






 

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