Riccò no descarta llegar con la camiseta amarilla a París.
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El italiano Riccardo Riccò es el espectáculo en el Tour de Francia. La cobra atacó en el último puerto de Aspin -de primera categoría- y con una demostración de fuerza escaló hacia su segunda victoria de etapa en la vuelta gala.
No fue mucho el tiempo que pudo descontar en la clasificación general, pero su demostración de fuerza -al estilo de su héroe, Marco Pantani- lo coloca entre los candidatos a la victoria final, más teniendo en cuenta que la de este domingo fue la primera etapa de alta montaña en el Tour 2008.
"Se los dije, que ganaría otra", recordó el corredor del equipo Saunier Duval. "Se que hay muchos rivales fuertes, pero me siento muy bien. Es importante para mí ganar etapas y mis piernas están respondiendo muy bien. Creo que estoy en capacidad de ser muy competitivo".
Este lunes sigue el recorrido por los Pirineos con el ascenso a los puertos de categoría especial del Tourmalet y Hautacam, terreno que se presenta idóneo para una nueva exhibición del nuevo "pirata" del pelotón.
Sin embargo, el sueño declarado por Riccò es emular la hazaña de Pantani -uno de los mejores escaladores de la historia- en el mítico ascenso L'Alpe-d'Huez, en los Alpes.
Dudas y un susto
El ataque de Riccò neutralizó una larga escapada del alemán Sebastien Lang, quien aguantó hasta el último gran ascenso de la etapa.
El español Valverde no termina de convencer y el australiano Evans se levantó tras una fuerte caída.
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Lang protagonizó la fuga del día junto al francés Nicolas Jalabert y al bielorruso Aleksandr Kuschynski, grupo que logró a tener quince minutos de ventaja sobre el pelotón.
El grupo de favoritos comenzaron a movilizarse subiendo el puerto de Peyresourde, pero el drama se produjo con la caída del australiano Cadel Evans, subcampeón en 2007 y principal candidato este año.
Evans, quien escolta al líder de la general Kim Kirchen a seis segundos, sufrió heridas de consideración en una de sus piernas y codo, pero pudo mantener en carrera gracias al trabajo de su equipo.
La gran duda del Tour la sigue ofreciendo el español Alejandro Valverde, quien pese a estar arropado por sus compañeros Óscar Pereiro y Luis Sánchez León, sufrió en el ascenso a Aspin y pareció asumir una posición conformista durante la bajada hacia el final de la etapa.
El mejor latinoamericano en la general es el colombiano Félix Cárdenas, del equipo Barloworld, que se ubica 42º a más de trece minutos de la punta.