In extremis
Francia e Italia entraron al campo en uno de los partidos que más expectativas ha generado en este torneo.
Y la zona VIP reafirmó que se trataba de un lugar en el que todos querían estar, con la presencia del presidente de la FIFA, Sepp Blatter, el astro del baloncesto estadounidense NBA, Tony Parker, y su esposa la actriz Eva Longoria, y el (por ahora) número uno del tenis, Róger Federer. Hasta un arcoiris recibió a los dos equipos al campo.
Italia ganó al final, con dos jugadas de balón parado (2-0). Pero el resultado mostró el fracaso de un modelo y el éxito de otro.
El planteamiento "anti-catenaccio" de Roberto Donadoni ha generado aplausos y críticas por igual. No hay consenso, pero si la aventura de fútbol creativo y no defensivo del técnico da trofeos, ya se verán las opiniones. Por ahora, con el pase a cuartos, Italia gana algo de oxígeno.
Para Francia, más bien corren tiempos aciagos. En tres partidos el entrenador Raymond Domenech movió a más no poder a sus piezas, e igual su propuesta fracasó. Le apostó a los veteranos para un torneo corto y éstos no se montaron en el mismo autobús.
Pero quien clasificó fue Italia y por ende merece más palabras. Y quizás nada ejemplifica la filosofía de Donadoni más que su uso de Antonio Cassano.
El atacante de la Sampdoria tiene un temperamento volátil que en cualquier momento puede echar por tierra lo maravilloso que puede ofrecer en el campo. Comenzó el torneo como suplente, pero ahora parece que no lo sienta nadie.
El choque contra Francia no sólo ofreció la buena noticia (para Italia) de la clasificación. Perdieron por doble amonestación a Pirlo y a Gattuso para el choque contra España. Será la hora de la banca azzuri.