Invitado inesperado
Croacia no es considerado un equipo débil, pero la punta del grupo B se le había adjudicado a los alemanes antes de que empezase el torneo.
Sin embargo, su clasificación como primero es mérito a hacer lo necesario, en especial el haberle ganado a los germanos por primera vez en una década. Además, hasta el momento, son el único equipo que logró los nueve puntos en disputa.
El equipo de Slaven Bilic es incómodo para el rival. Achica bien los espacios, tiene una enorme potencia física y la creación surge del escurridizo y diminuto mediocampista Luka Modric.
Mucho crédito también tiene el técnico, quien acertó los planteamientos tácticos ante Austria y Alemania, moviendo con astucia sus piezas para sacarle mayor beneficio al conjunto.
Por ejemplo, usando a Nico Kranjar por las bandas en el primer partido y luego como segundo delantero ante los germanos. En ambas oportunidades la jugada le salió.
Ante Polonia, este lunes, Bilic sacó a toda la banca y el equipo respondió. Pareció no romperse su ritmo, tras la victoria 1-0.
El planteamiento croata es compacto y ganarle no será fácil. Pero ante si tendrán a unos sorpresivos turcos cuya característica es voltear marcadores adversos. Será un duelo interesante.
Sin embargo, quizás no es aventurado pensar que esta versión croata -con menos brillo que aquella del Mundial de 1998 con Boban, Suker y Prosinecki- pudiera lograr un hecho sin precedentes para este país balcánico: llegar al menos a semifinales en una Eurocopa.