¿Equipo débil?
Qué ironía. El partido que menos me llamaba la atención terminó siendo uno de los más entretenidos de la Eurocopa hasta el momento.
No conocía a casi nadie en el campo. ¡Qué importa! Fue un placer ver ataque tras ataque. ¡Y qué final! De haber sido austríaco seguramente me hubiese quedado sin uñas al ver las repetidas oportunidades fallidas del equipo.
En todo caso, ¿quién dijo que Austria era mediocre? Por lo menos le puso más ganas que algunas de las llamadas "grandes" selecciones. Ante una Polonia que era vista como favorita, los locales no se dieron por aludidos como el supuesto "equipo débil" y le respiraron en la nuca al rival desde el pitazo inicial.
Sin embargo, las cosas no le comenzaron bien. Tres oportunidades tuvieron en los primeros 15 minutos y las tres fallaron. ¿Adivinen qué pasó después?
Exacto, Polonia se fue arriba, intermedio del brasileño nacionalizado Roger Guerreiro.