Otro trabajo, otro país, otro desafío. El muy "recorrido" Sven-Goran Eriksson dejó el Manchester City y asumió la dirección técnica de México, una misión tan fascinante como en la que se embarcó cuando asumió las riendas de la selección de Inglaterra.
Sven-Goran Eriksson durante su presentación oficial en México.
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El sueco fue el primer entrenador extranjero en guiar a los ingleses. La situación es diferente en México, cuya selección nacional ha sido conducida por varios europeos, entre ellos el serbio Bora Milutinovic.
Los entrenadores extranjeros de México han usualmente sido bien versados en el fútbol latinoamericano, pero, aún así, han vivido momentos duros al enfrentar temas como el nacionalismo y la idiosincrasia.
Cuando entonan el himno nacional, los jugadores mexicanos ponen su mano derecha, con la palma apuntando hacia abajo, en sus corazones.
Es un saludo que significa que aquellos que no están en las Fuerzas Armadas son soldados de la patria. Para un entrenador extranjero es un símbolo de orgullo y de sentimientos delicados con los que debe lidiar.
Plan D
Sin embargo, este puede ser un momento especial y positivo para un extranjero, pues los resultados de jugar con la tarjeta del nacionalismo han sido decepcionantes.
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La Federación Mexicana de Fútbol que había dicho que "el plan A es Hugo, el plan B es Hugo y el plan C es Hugo", se vio forzada a hacer un cambio
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El argentino Ricardo Lavolpe llevó a México al último Mundial. Durante su período como entrenador fue el blanco de una campaña negativa gestada por Hugo Sánchez, el ex delantero del Real Madrid y uno de los ídolos de los mexicanos.
Diariamente Sánchez argumentaba que un mexicano, y preferiblemente él mismo, debía estar a cargo del equipo nacional.
Fue así como Hugol tomó su camino. El año pasado, Sánchez fue el estratega de México cuando el Tri cayó ante sus rivales del norte, Estados Unidos, en la final de la Copa de Oro.
En la Copa América, celebrada el año pasado en Venezuela, el ex merengue consiguió el tercer lugar.
Pero la decepción más grande se produjo este año cuando Sánchez fue incapaz de clasificar el Tri a los Juegos Olímpicos de Pekín.
La Federación Mexicana de Fútbol que había dicho que "el plan A es Hugo, el plan B es Hugo y el plan C es Hugo", se vio forzada a hacer un cambio.
Y apareció el sueco...
En ese contexto apareció Eriksson. Un hombre con prestigio internacional, pero carente del conocimiento del balompié mexicano.
La hoja de vida del sueco no deja espacio para la duda de que es un entrenador altamente competente de un club. El ex entrenador del Manchester City tiene la habilidad de ensamblar un número de jugadores de diferentes nacionalidades y guiarlos como un equipo.
En la ruta al Mundial de 2002, la Inglaterra de Eriksson humilló a Alemania.
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Pero el entrenador de un equipo nacional no puede darse el lujo comprar a aquellos futbolistas que desea. Tiene que trabajar con los jugadores que tiene a su disposición por nacimiento (o legislación nacional). Es vital, entonces, que entienda la mentalidad y la identidad futbolística del país que lo acoge.
Quizás este fue el problema de Eriksson con la selección de Inglaterra. Posiblemente ese marcador de 5-1 fue más positivo para los alemanes que para los ingleses.
Esa humillación en Munich, le sirvió a Alemania para deshacerse de un sistema defensivo, basado en un líbero que actuaba detrás de la línea defensiva, que se había vuelto obsoleto.
Los teutones respondieron aprendiendo cómo jugar con cuatro jugadores en la parte de atrás y desde entonces han conseguido el segundo y el tercer lugar de los últimos mundiales.
Sin embargo para Inglaterra el 5-1 pareció tenderle una trampa de creer que la mejor táctica era el contraataque o los goles con balón detenido, lo cual contrastaba con la histórica mentalidad ofensiva de inglesa.
Fue claramente significante que Paul Scholes, el mediocampista más talentoso de Inglaterra, no deseara formar parte.
La prueba latina
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¿Tendrá más éxito con los mexicanos? Un victoria de 5-1 sobre Estados Unidos ayudaría a disipar algunas dudas.
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Dejando a un lado toda la promoción exagerada de ese encuentro, hay muy pocos motivos por las cuales debamos alegrarnos de la Inglaterra de Eriksson.
Frente a Portugal, en los cuartos de final del Mundial de 2006, los pupilos del sueco hicieron una de sus más convincentes demostraciones de fútbol cuando tenían sólo 10 hombres en el campo.
La situación extrema alteró los nervios de los jugadores ingleses, los cuales Erikson no había podido alcanzar con su precaución y la pasividad.
¿Tendrá más éxito con los mexicanos? Un victoria de 5-1 sobre Estados Unidos ayudaría a disipar algunas dudas.