El Barcelona lo logró con estilo en la Liga de Campeones. Sporting CP, Werder Bremen y PSV Eindhoven también lo hicieron en la Copa UEFA, pero ganar fuera de casa en la Copa Libertadores es mucho más complicado.
El argentino San Lorenzo de Almagro salió derrotado en su visita al Caracas FC.
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Tras las primeras dos semanas de la fase de grupos del torneo, 10 de los 18 encuentros han sido para el local y sólo dos para el visitante, con una diferencia de goles de 23-7.
Si se incluyen los resultados de la liguilla clasificatoria, hay 20 victorias en casa, tres de visitante en 30 partidos. Los anfitriones anotaron 45 veces contra 15 de quienes jugaban fuera de su estadio.
Este es un patrón que se mantiene constante tanto para clubes como equipos nacionales de la región.
Pero al comparar los resultados de Liga de Campeones con los de la Libertadores, o incluso las eliminatorias mundialistas, las victorias de visitante son mucho más comunes en Europa que en Sudamérica.
Una explicación clara es que las distancias son mayores en el continente sudamericano, por lo que los viajes para los equipos son más pesados.
Además hay importantes variaciones climáticas, que se suman a ambientes que alcanzan a ser muy hostiles.
En algunos países, como Colombia, el jugador visitante sólo puede cobrar un tiro de esquina protegido por escudos de la policía para protegerlo de los objetos lanzados desde las gradas.
Altitud o calor
El Fluminense de Brasil no cayó en su partido fuera de casa, en jornada de Libertadores la semana pasada.
Pero, en su regreso a la competición tras 23 años de ausencia, pronto descubrió que los juegos de visitante pueden ser problemáticos.
El ecuatoriano LDU (de blanco) fue más que Fluminense en la altura de Quito, pero no ganó.
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El encuentro fue contra el Liga Deportiva de Quito (LDU), en la capital ecuatoriana, a unos 2.800 metros por encima del mar.
No hay duda de que semejante altitud es una prueba para el que no está acostumbrado, y sobre todo los equipos brasileños se las suelen ver difícil en tales circunstancias.
Pese a las protestas surgidas desde Brasil, las propuestas de prohibir el fútbol en estadios ubicados a elevada altura parecieran condenados al fracaso, sobre todo porque irían en contra de la tendencia política actual de integrar al continente.
Los juegos a elevada altitud sin duda otorgan una ventaja deportiva al local, pero la evidencia presentada para decir que constituye un riesgo no es sólida. Especialmente cuando se compara con los peligros de disputar un encuentro a elevadas temperaturas, lo cual no genera quejas por parte de los clubes brasileños.
De ahí que tendrán que adaptarse a las altitudes.
Una muestra
Ciertamente Fluminense tuvo que laborar arduamente el miércoles pasado en Quito, en especial en la primera parte.
LDU los tuvo bajo presión constante con una posesión de pelota de 75%-25% a favor del local, que sin embargo no pudo anotar.
Hubo balones al palo, el arquero brasileño realizó varias atajadas, se perdieron oportunidades y aunque fácilmente Fluminense pudo haber estado perdiendo 3-0, el intervalo dejó las cosas sin goles.
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Aunque LDU presionó hasta el final el partido quedo igualado sin goles, lo que le dejó a Fluminense aliviado, molesto y probablemente con la lección aprendida de los difícil que es ganar en esta competición fuera de casa
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Tras el receso LDU se desbocó. Lanzado completamente al ataque se expuso increíblemente a la contra.
En una oportunidad, Thiago Neves quedó sólo contra el portero ecuatoriano Cevallos, quien salió de su área y paró el disparo con la mano. Una falta de último hombre, significa expulsión inmediata.
No lo consideró así el árbitro quien sólo sacó la amarilla. El colegiado estaba claramente asustado de emitir semejante decisión en contra del local.
De ahí que terminó siendo otro partido de Libertadores que quedó sin una victoria de visitante.
Aunque LDU presionó hasta el final el partido quedo igualado sin goles, lo que le dejó a Fluminense aliviado, molesto y probablemente con la lección aprendida de los difícil que es ganar en esta competición fuera de casa.