Juande Ramos tomó las riendas del Tottenham en octubre justo después del despido del holandés Martin Jol y antes de un encuentro de la Copa de la Liga, o Copa Carling, ante el Blackpool.
Ramos le dio al Tottenham su primer trofeo en nueve años.
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Poco sabía Ramos del Blackpool y poco sabía de la competición en la que participaría por primera vez.
Meses después todo sería diferente cuando en la misma Copa Carling Ramos confirmaría su reputación de "Rey de Copas" al darle al Tottenham su primer trofeo en nueve años, derrotando al Chelsea en la final.
Tal es la falta de afecto que genera el Chelsea en estos días, que alguien comentó en el estadio que fue un triunfo del bien contra el mal.
Puras tonterías, por supuesto, pues es un comentario sumamente irrespetuoso hacia el éxito reciente de los "azules". Sin embargo, lo que sí representa esta victoria es un triunfo para el entrenador y el equipo que mostró más ambición y coraje que el rival.
Mientras que Ramos será alabado por el Tottenham, tras sellar una reconstrucción de manera contundente, muchas preguntas caerán sobre el técnico del Chelsea, Avram Grant, tras una presentación pobre.
El español preparó a las llamadas Espuelas para mostrar empuje y compromiso, y además ofreció un conocimiento de las tácticas necesarias para disputar una final.
Fue claro que Ramos buscó una arrancada rápida y mereció su equipo irse adelante antes de que Didier Drogba marcase el primer tanto para el Chelsea de tiro libre.
Pero el técnico del Tottenham mantuvo la serenidad y le inyectó ímpetu a los suyos al introducir a Tom Huddlestone y cambiar de banda a Aaron Lennon para desequilibrar a un nervioso Juliano Belletti en la banda izquierda.
Fue una movida impresionante como fue de pobre la estrategia y respuesta de Grant.
¿Dónde está Mourinho?
Seguramente Chelsea odiará las comparaciones, pero existió la sensación de que José Mourinho hubiese respondido de mejor manera.
En general, fue un mal día para Chelsea y un mal día para Grant.
Empezando por la selección de los titulares. La exclusión de Joe Cole fue tan incomprensible como su tardía introducción, y eso fue sólo el principio.
Grant arriesgó y perdió.
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Michael Ballack, quien cada vez más recupera su mejor forma futbolística, fue dejado en la banca. Frank Lampard tomó su lugar y se vio faltó de juego (tras varias semanas de ausencia por lesión) y no tuvo influencia en el partido.
Además, Nicolás Anelka fue desplegado por la banda izquierda, dejándolo sólo y abandonado hasta el pitazo final.
Cuando Anelka llegó a Stamford Bridge -proveniente del Bolton por US$30 millones- pocos habría pensado que en su primera gran final con los "azules" su tarea sería mantener a raya al lateral derecho contrario.
Y es que en general el Chelsea pareció andar sin brújula. John Terry fue más energético que Grant en cuanto a motivación, dejando al técnico inerte a su sombra.
Para completar lo que fue una mala jornada, se vio al asistente del entrenador, el holandés Henk Ten Cate, calmando a un grupo de jugadores que quería confrontar al árbitro tras el pitazo final.
Cuando se le preguntó a Grant acerca de la apuesta que hizo al jugar a Anelka y a Drogba juntos, el técnico respondió: "esto no es un casino".
Afortunadamente no lo era, porque habría salido con los bolsillos completamente vacíos. Las fallas de los suyos fueron evidentes: demasiado cautos, faltos de inspiración y sin duda faltos de espíritu ganador.
Grant prometió un fútbol de ataque y fluido, pero siguen siendo los mismos de siempre, sólo que sin el aura de invencibles que les daba Mourinho.
Mérito
Esto, sin embargo, no debe quitarle nada a lo logrado por el Tottenham.
El equipo de Ramos generó todo el entretenimiento y tuvo ambición ofensiva hasta casi el segundo tiempo del período suplementario.
Tuvieron una aproximación positiva para el partido y se llevaron una justa recompensa.
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Este es un resultado popular porque acaba de alguna manera con la cartelización que hay en la cúspide de la Premier, y fue logrado por un equipo y un entrenador que no pusieron freno de mano en la búsqueda de la victoria.
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En cambio, Chelsea apostó por sacrificar su propio ataque y por ello perdió.
Este es un resultado popular porque acaba de alguna manera con la cartelización que hay en la cúspide de la Premier, y fue logrado por un equipo y un entrenador que no pusieron freno de mano en la búsqueda de la victoria.
Ramos logró grandes cosas con el Sevilla, con una filosofía de ataque que sienta bien en la tradición del Tottenham: si este club recupera su fútbol ofensivo es algo que ayuda al fútbol inglés en general.
En general, las Espuelas mostraron que algunas veces la fortuna puede favorecer al valiente y bajo la tutela del español parece que hay más por venir.