El mediocampista argentino Javier Mascherano podría, sin quererlo, convertirse en la oferta de reconciliación entre los dueños del Liverpool y sus hinchas, cuya relación viene viviendo tiempos turbulentos.
Mascherano, izquierda, es ficha clave para Benítez, derecha.
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De acuerdo a informaciones que pudo conocer la BBC, los estadounidenses reafirmaron su compromiso con el club -que se encuentra ante una renovada oferta de adquisición del grupo árabe Dubai International capital- mediante un nuevo préstamo para construir el próximo estadio del equipo, Stanley Park.
Pero, la estrategia de Tom Hicks y George Gillett para reencontrarse con su hinchada -furiosa ante los recientes desencuentros entre los dueños y el técnico Rafael Benítez-, será la renovación de contrato de Mascherano.
El "Jefecito", como le conocen, se encuentra en Liverpool en un contrato a préstamo que vence en junio y las negociaciones para concretar su permanencia en el club son parte de las diferencias que ha tenido Benítez con Hicks y Gillett desde fines del año pasado.
Los dueños del Liverpool rechazaron el año pasado una renovación de contrato de unos US$34 millones, pero al parecer ahora quieren solventar la situación laboral del argentino.
Para ello se habrían reanudado las conversaciones con el representante del argentino, Kia Joorabchian.
Mascherano le dijo a BBC Deportes en noviembre pasado, que no quería dejar al club inglés.
Sin embargo, su situación ha generado interés de otros postores en Italia, España y en la misma Liga Premier.
¿Estadio como solución?
Este viernes voceros del Liverpool confirmaron que Hicks y Gillett efectuaron una operación de refinanciamiento del préstamo con el que compraron al equipo, que les dará unos US$700 millones para construir el nuevo estadio.
La estructura estará muy cerca de donde juega actualmente el equipo, en Anfield Road, y contará con capacidad para 71.000 espectadores.
Se espera que el estadio esté listo para la temporada 2011-2012.
Con esta operación los dueños del club insisten en que pese a recientes desencuentros con Benítez, están completamente comprometidos tanto con el equipo como con su entrenador.
La situación interna del Liverpool vivió momentos de tensión hace dos semanas, cuando Hicks reconoció que había pensado en el alemán Jurgen Klinsmann como sustituto de Benítez en el banquillo.
Esta confesión generó revuelo dentro y fuera del equipo, en donde incluso grupos de seguidores amenazaron con llevar a cabo un boicot financiero en protesta con los propietarios.