El ex campeón mundial de ajedrez, Bobby Fischer, falleció a los 64 años de edad en un hospital de Reykiavik, Islandia, país en el que estaba radicado desde 2005.
Se desconoce hasta el momento las causas de la muerte del polémico ajedrecista que renunciara a la ciudadanía de su país de origen, Estados Unidos, del que se convirtió en un fuerte crítico.
Éxito y controversia
Nacido en Chicago y criado en Brooklyn, Nueva York, adquirió notoriedad cuando en 1972 acabó con el liderazgo soviético en el deporte ciencia, al derrotar a Boris Spassky.
Pero la revancha con su antiguo contrincante, en 1992, la que ganó y le representó más de tres millones de dólares, lo convirtió en prófugo de la justicia estadounidense.
Enroque final
En efecto, la partida tuvo lugar en Yugoslavia, contrariando las sanciones internacionales que había impuesto Washington a ese país.
Fischer es un héroe en Islandia desde la famosa partida de 1972 contra Spassky.
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A esto se sumaron demandas por supuesta evasión de impuestos.
Sus polémicas declaraciones sólo echaron más leña al fuego. "Son noticias maravillosas. Es hora de terminar con EE.UU.", dijo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Tres años más tarde estuvo detenido ocho meses en Japón donde sus autoridades estuvieron a punto de extraditarlo porque su pasaporte había expirado.
Pero el gobierno de Islandia apareció como su tabla de salvación, no sólo habilitándolo para residir en ese país, sino también otorgándole la ciudadanía islandesa.
En ese momento Fischer denunció que había sido víctima de un secuestro en Japón promovido por el presidente estadounidense George W. Bush y el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi.