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Domingo, 2 de septiembre de 2007 - 10:10 GMT
Blog desde Osaka
Rafael Chacón
Rafael Chacón
Enviado especial de BBC Deportes

Estadio en Osaka, Japón

Cubrir un evento como el Campeonato del Mundo de Atletismo ofrece un inagotable caudal de información deportiva, pero también un permanente flujo de vivencias y percepciones que van más allá y tienen que ver con el contexto social, cultural y político que lo rodean.

Este es un espacio para que nuestro equipo en Osaka, Japón, comparta con ustedes sus sensaciones y vivencias de la fiesta del atletismo mundial.

LÍNEA DE META - 02.09.07

Ya sonó la campana anunciando la última vuelta. Está cerca la línea final. Se ve aproximarse la culminación de este maratón.

Para mí toda una prueba de fondo y de forma. Una experiencia que no olvidaré jamás.

Rafael Chacón
Transmitiendo en vivo para BBC Mundo Hoy, desde el estadio de Nagai, sede del evento.

Por nueve días consecutivos esta fiesta del atletismo acaparó la atención de los amantes del deporte de pista y campo, y ocupó por completo a éste, su humilde servidor.

Me voy contento y agradecido, casi sin creer que este lunes estaré ya de vuelta en Londres, lejos de este país donde he aprendido tantas cosas nuevas.

Me gustaría quedarme un poco más, seguir descubriendo esta cultura, pero la cotidianidad, despiadada e implacable, nos exige regresar.

Me voy de vuelta al otro lado del mundo. Porque desde aquí, el otro es aquel.

Llevo conmigo tantas cosas. Sin duda viajar es una de las mejores escuelas en la vida.

En Osaka fui testigo de un inmenso caudal de historias, tristes, alegres, agridulces a veces.

Y regreso a casa marcado por el ímpetu de los atletas que vi participar, contagiado de sus deseos de grandeza.

Agradezco el apoyo recibido, aquí, allá y de más allá.

Sólo espero que quienes me acompañaron a través de estas líneas las hayan disfrutado tanto como yo lo hice al escribirlas.

Domo arigato, señores. Sayonara, Japón.

ARTE CULINARIO - 01.09.07

La cocina japonesa no se limita al pescado crudo envuelto en arroz y algas. Hay más, aunque el sushi sea quizás lo más popular fuera de estas fronteras.

Restaurante en Osaka
Uno pasea frente a las réplicas de los platos como quien visita el museo del hambre.

Pero a pesar de lo variado que pueden ser los platos, tengo un colega cubano que está harto de la comida japonesa y extraña a morir un "bisté" con papas fritas.

Tampoco soporta los palitos y a donde quiera que va pide que le den su tenedor.

Es que no está fácil decidir qué pedir cuando no tienes idea de cual será la sorpresa con la que te saldrán. Tal vez sea esa la razón por la que afuera de los restaurantes hay vitrinas exhibiendo réplicas de los platos principales.

Uno pasea frente a ellas como quien visita el museo del hambre, observando composiciones abstractas y tratando de entender cuál era la intención del autor o su corriente.

Ese pollo se ve neo-clásico, pienso, con algunos toques del impresionismo de la etapa del tallarín tardío. Pero ¿y si no es pollo?

Como ven la guía ayuda, pero no es suficiente. Yo podría aventurarme sin problemas, pero ayer preferí seguir buscando ese cuadro que cautivara mi mirada y satisficiera mi paladar.

En ese recorrido me encontré con un establecimiento sin galería en la entrada que me llamó la atención. Estaba muy concurrido, lo cual era buena señal, así que dije aquí es.

Quise entrar y me pararon en la puerta. Había que pagar primero y podías comer todo lo que quieras. Tipo buffet, pensé. Mejor así, ya que uno escoge lo que se vea más apetitoso y listo.

Rafael Chacón
Además de escoger lo que te vas a comer tienes que cocinarlo.

Resulta que no sólo pagas antes, sino por una hora. Perfecto, en media hora estoy listo, supuse.

La señora en la puerta, muy amable, me acompañó adentro y me explicó el procedimiento. Primero me lleva a la mesa, que para mi sorpresa tenía una freidora en el medio con aceite muy caliente.

Y es que además de escoger lo que te vas a comer tienes que cocinarlo. Bienvenido al palacio del tempura, pues.

El tempura es un platillo japonés que consiste en freír algunos alimentos pasados por una mezcla de harina y agua. Muy sabroso.

En el buffet buscas esta mezcla y seleccionas entre una serie de pinchos con vegetales, pescado, langostinos, pulpo y varias cosas más. Vuelves a la mesa y a freír.

Total que pagas por utilizar la cocina, con ingredientes incluidos.

LA RELATIVIDAD DE LO EXÓTICO - 31.08.07

Lo logré, encontré algo de tiempo para escaparme del estadio de Nagai y explorar un poco de Osaka.

Acuario de Kaiyukan
Rafael Chacón escogió el acuario de Kaiyukan para ir a descansar.
En la jornada de este jueves no hubo actividades en la mañana así que tuvimos un respiro de unas cuantas horas después de siete días trabajando 16 seguidas.

Algunos de mis colegas decían "por fin voy dormir", pero yo preferí acumular cansancio. Estar aquí y no aprovechar ese tiempo era un desperdicio, en mi opinión.

Además, tenía que buscar nuevas vivencias para escribir estas líneas. Y no me fui por lo kinky, como me sugirió alguno. Prefiero la comunión con la naturaleza, así que mi destino fue el acuario de Kaiyukan.

Esta futurística estructura posee además uno de los estanques de agua más grande del mundo, con una colección enorme de especies marinas.

Al entrar subes por unas escaleras larguísimas y luego desciendes en forma de espiral, alrededor del enorme tanque, como quien se sumerge a las profundidades del mar.

En lo alto comienzas en un lugar que simula los bosques tropicales, con una colección de animales "exóticos".

Monos de Sudamérica igualitos a Cheito, la mascota de un amigo en Venezuela. (Bueno, Cheito Aperdé, porque tiene nombre y apellido).

Más adelante una pereza, como la que habita en la Plaza Bolívar de Caracas. Luego unos morrocoyes, como los que tenía mi tía abuela María en el patio de su casa.

Claro, esos animales vienen de muy lejos, como yo.

Pero el acuario no defraudó, porque la colección es muy amplia y con especies alucinantes. Tienen un tiburón ballena y un mantarraya de proporciones descomunales.

Cangrejos de Japón
Las patas de los cangrejos japoneses pueden llegar a medir hasta metro y medio.
Cangrejos de Japón, exóticos para mí y no para los locales, y cuyas patas pueden llegar a medir hasta metro y medio. Es decir, junto con el cuerpo, pueden tener hasta casi cuatro metros de envergadura.

Un bicho muy feo, debo decir.

El acuario estaba repleto. No sólo de muchos japoneses llevando a sus hijos de paseo, sino de otros periodistas, entrenadores y deportistas, que como yo decidieron sacar provecho de la mañana libre.

Y debo confesar que me dio mucha gracia ver como un japonés miraba embobado a una atleta brasileña. De arriba abajo, una y otra vez.

Claro, la chica estaba bastante exótica, y relativa también.

HOLA GATITA - 30.08.07

Una colega de Londres que está de vacaciones en Tunja, Colombia, me dice que está leyendo estas líneas. Caramba, me dije, qué mundo tan globalizado.

Local de McDonald's en Osaka
Las hamburguesas no son de Japón, ni el sushi de Venezuela, pero están en todo lado.

No, ella no es la gatita. La gatita está en la foto de más abajo. Pero con sus palabras mi amiga Ana Lucía me puso a pensar en aquello de la aldea global.

Uno habla de globalización y lo primero que muchos se imaginan es un McDonald's en la plaza roja de Moscú o en Osaka, por qué no. Están en todas partes, ahí lo ven.

Pero en mi opinión, en lugar de ser un ejemplo de globalización esa cadena de comida rápida es más bien un testimonio de que el capitalismo no tiene fronteras.

Un ejemplo más apropiado sería hablar del sushi y eso me trae de vuelta acá, a Osaka.

Hace algunas décadas esta comida típica japonesa casi no se conocía fuera de este país y ahora hasta la venden en supermercados de muchas ciudades de América Latina y el mundo.

Es decir, sin perder tamaño cada vez el mundo es más pequeño.

Mi hermano aprendió a prepararlo en nuestra Venezuela natal y debo decir que los roles le quedan deliciosos. A mí me quedan mejor las arepas, que son típicas de mi país. ¿Será que debo comenzar una campaña para la globalización de la arepa?

Esa es tarea para el futuro así que mejor vuelvo al sushi. Menos mal que es algo global y que lo conozco, porque como les contaba en anotaciones anteriores es lo que he cenado la mayoría de las veces.

Claro, lo compro en una tiendita que trabaja 24 horas, cuando ya los restaurantes en los alrededores del hotel están cerrados.

Muñeco de Hello Kitty en Osaka
La gatita que saluda a Rafael todas las noches se encuentra en un almacén donde no venden arepas.

Y es una salvación encontrar esas bandejitas ahí, porque no tengo idea de qué son los demás productos que venden. No descifro las etiquetas y cuando le pregunto al pobre muchacho que le toca el turno de la madrugada me mira y arranca a hablar en japonés.

Me río y agradezco su intención, pero no hay caso, no nos entendemos. Entonces, como cada noche, voy de vuelta a la nevera donde las bandejas de sushi esperan por mí.

Ahí, entre los anaqueles, está la gatita. Encerrada en una máquina dispensadora de dulces, y como tiene sensores de movimiento empieza a cantarme cuando le paso por delante.

Hola, gatita, le digo. Tú también estás en todas partes, ¿no?

UN LARGO DÍA - 29.08.07

Casi todos con los que hablo me preguntan qué tal Japón.

La experiencia en Osaka ha sido maravillosa, pero de la ciudad conozco muy poco.

Sala de prensa en Osaka
La sala de prensa se ha vuelto como mi segundo hogar.

Como habrán notado estas historias no salen del hotel, el estadio o el camino entre ambos.

Cubrir un evento deportivo como éste no deja mucho tiempo libre y para que me crean les contaré cómo han sido mis días acá.

Suena el despertador y todavía cansado de ayer, anteayer y el otro día entro a la ducha para terminar de despertarme. Desayuno con poco protocolo y mucha prisa: el autobús ya se va y debo estar en el estadio a primera hora del día.

En el traslado me preparo para la jornada que se asoma y como estableciendo un plan de batalla, estudio el orden en el que se darán las pruebas.

¿Quiénes están, a qué hora? ¿Final o clasificatoria? ¿Hay posibilidad de medallas latinas?

Llego a Nagai y empieza la acción. En las gradas se ven las pruebas y de allí a la zona mixta, a recolectar las voces de los atletas. Yo les cuento cómo los vi y ellos cómo se sintieron.

Termina la jornada matutina y sin pausa voy a la sala de prensa. Primero a enviar estas palabras, para que estén publicadas en el amanecer de América Latina.

Luego a editar el material recolectado y empezar a escribir sobre lo más relevante de la mañana, adelantando lo que será el resumen del día.

Y a prepararse, porque en un rato vamos en vivo en el programa BBC Mundo Hoy. Vuelvo a las tribunas del estadio y hago la conexión con Londres.

Regreso a la sala de prensa, guardo los equipos de transmisión y reviso el plan de batalla. Casi siempre las medallas se disputan en la noche y nada se puede escapar.

Comienza la sesión nocturna y el ping pong gradas-zona mixta entra en su segundo set.

Muy entrada la noche termina la jornada pero no el trabajo periodístico. Hay que enviar los cortes de sonido para el boletín de noticias deportivas y, mientras el audio va pasando, termino de pulir el resumen para BBC Mundo.com.

De ahí al hotel, con escala en un tienda que trabaja 24 horas para recoger una bandejita de sushi que servirá de cena.

En la habitación armo un reportaje para la tercera edición de BBC deportes y mientras dura el envío pienso en la jornada vivida.

Es la madrugada del día siguiente y contento y cansado me voy a la cama. Claro, con tanta adrenalina no es fácil conciliar el sueño, así que aprovecho e imagino qué escribiré mañana en este espacio. O bueno, hoy. O ayer... O qué sé yo cuándo.

"PERO LLEGUÉ ÚLTIMO" - 28.08.07

La camaradería es algo que me ha acompañado desde que llegué al estadio de Nagai en Osaka.

Zona mixta en el estadio de Nagai, en Japón
Tyson Gay abordado por la prensa. De ser un latino uno de los micrófonos sería mío.
Vine a Japón para contarles todo lo que suceda en los Campeonatos Mundiales de Atletismo, pero enfocado en la actuación de los representantes latinoamericanos.

Acá me encontré con un grupo de periodistas que tienen el mismo objetivo. Vienen de todas partes del mundo, y si bien todos queremos lo mismo, la rivalidad es nula. Al contrario, formamos una familia en la que nos ayudamos mutuamente.

"¿Agarraste al mexicano?" "¿Qué te dijo el hondureño?" "Se nos escapó la cubana". "Qué bueno el dominicano, ¿no?".

Compartimos los espacios en la zona mixta, intercambiamos datos y estadísticas y nos pasamos declaraciones en un hoy por ti, mañana también.

Nos reímos al pensar que si bien en alguna disciplina alguien rompe una marca mundial, puede que quien buscamos sea el que llegó de último.

Cuando pasa algo así el atleta en cuestión nos mira sorprendido. Quizás no entiende que para nosotros la historia no siempre está en el ganador, sino en aquel que con orgullo vino a representar a su país.

Con el elevado nivel de los participantes ya haber llegado a esta cita es de por si un logro digno de contar y respetar.

Los ganadores siempre serán atendidos por la prensa internacional, hablen inglés, francés, alemán o español.

Nosotros buscamos a los latinos, a los de habla hispana, a los nuestros.

En el fondo, a pesar de que algunos saben que en la teoría y sobre el papel sus posibilidades no son muy elevadas, todos salen a la pista a darlo todo en su actuación.

No siempre la meta es el oro, ya que para "los nuestros" existen también muchos otros objetivos: mejorar su marca personal, imponer un nuevo récord para su país, rozarse con los llamados grandes y crecer como deportistas.

Ahí está la verdadera grandeza.

Claro, seguro que cuando entran al estadio todos los atletas sueñan con un podio, porque la experiencia dice nada está escrito de antemano.

Como esa famosa frase del beisbolista Yogi Berra: "esto no se termina hasta que se termina".

Igual no es una historia de cenicientas, porque cuando escribo esto ya tenemos a dos países latinoamericanos en el medallero, Ecuador y Brasil, y además por encima de potencias del deporte como Alemania o el Reino Unido.

Y todos, atletas, ustedes y mi nueva familia de periodistas, seguimos con la esperanza de ver más medallas para la región, porque a los primeros también entrevistamos y aplaudimos.

2.568 (APROXIMADAMENTE) - 27.08.07

No me estoy refiriendo a la puntuación conseguida por algún atleta, ni a la cantidad de litros de agua que he bebido desde mi llegada a esta caliente Osaka.

El número del que escribo es la cantidad de venias y reverencias que he dado y recibido en lo que va de campeonato.

Acceso cerrado al campo de entrenamiento en Osaka
Ni las venias ni las acreditaciones dan acceso ilimitado hacia los atletas en Osaka.

Bueno, la cifra es aproximada ya que es muy difícil mantener la cuenta. No sólo la perdí, sino hace rato que la dejé de llevar. Traté de hacerlo hace un par de días, por curiosidad, pero me fue imposible.

Llegas a un sitio, como la recepción del hotel o un restaurante por nombrar algunos, y todos, todos los que te están atendiendo inclinan la cabeza apenas te ven.

Traté de averiguar el por qué de esta costumbre pero ninguno de los que consulté supo darme una respuesta precisa.

Unos me dijeron que era una forma de decir "gracias", pero no creo que por bajarme de un autobús deba recibir agradecimiento alguno.

Igual cuando pides una botella de agua, que cuando te la dan viene con venia incluida.

Me parece más un hola. O un hasta luego, o "es un placer".

Jenny, una compañera inglesa que está trabajando para el servicio africano me dice que le parece taaaan tierno.

Es parte de esta cultura, así de simple.

Yo respondo de igual forma como muestra de respeto hacia ella, pero también porque me parece una costumbre bastante simpática. La veo como una forma de reconocer la importancia del otro como persona.

Pero si en lugar de bajar la cabeza alguien te cruza los brazos en forma de equis el significado no tiene lugar a especulación.

Es un NO. Claro y rotundo. Y esa fue la reacción de uno de los guardias cuando quise pasar al campo donde se entrenan los atletas los días previos a sus competiciones.

Como pueden ver mi acreditación no da acceso ilimitado. Equis, pues.

Yo le hice una venia, me di media vuelta y me fui. Claro, en esa oportunidad mi reverencia significó otra cosa.

BICICLETAS CON SOMBRILLA - 26.08.07

Hace calor. Bastante, debo decir. Incluso para alguien como yo, que nací en el trópico y conozco la sensación de estar bajo un sol inclemente. Quizá es porque después de cuatro años viviendo en Inglaterra uno se acostumbra a un clima diferente, no tan cálido.

Dos vigilantes.
Los japoneses se mantienen frescos pese al calor.
Pero no sólo es la alta temperatura, sino también la excesiva humedad, que cuando se combinan pueden hacer estragos.

Y no hablo solo por mí, sino por todos los que he visto en Osaka. A veces es hasta gracioso ser testigo de lo que la gente hace para escapar de los embates del calor.

Las toallas son un elemento recurrente. En el metro la gente anda con ellas para secarse el sudor. Algunos se restriegan el cuerpo como quien acaba de salir de la ducha.

También he visto a varios fotógrafos colocándoselas mojadas en la cabeza, para poder mantenerse en posición en espera de ese momento clave que deben capturar con sus lentes.

En el estadio de Nagai botellas de agua van y vienen. A donde voltees alguien tiene una en la mano o está en su búsqueda.

Por las calles los locales andan con sombrillas para protegerse. Pues bien, siempre había pensado que sombrilla y paraguas eran sinónimos, pero ya veo que si bien las dos palabras se refieren al mismo objeto, al parecer la diferencia está en el uso que se le da.

Pero quizá lo más curioso es ver a la gente andando en bicicletas con ellas.

En Osaka los ciclistas cuentan con carriles diseñados especialmente para ellos, por lo que su tránsito es más sencillo.

¿Pero manejar una bicicleta mientras sostienes una sombrilla? No sé como lo hacen.

Algunos, quizás no por carecer de pericia, sino por que son mucho más prácticos cuentan con un singular accesorio: un paral que se ajusta al manubrio y en el que puedes colocar tu sombra instantánea.

Tampoco sé cómo hacen los atletas a los que les ha tocado competir en estas candentes condiciones.

O los agentes de seguridad que te reciben a la entrada del estadio, que como ven en la foto tienen que estar uniformados de pie a cabeza, con corbata y guantes incluidos.

Quizás el secreto de su frescura está en la sonrisa.

RakuRaku - 25.08.07

Los organizadores de este evento establecieron una serie de rutas de autobuses que sirven para trasladar a los periodistas desde los diferentes hoteles donde estamos hospedados hasta el estadio de Nagai, sede de la cita deportiva.

Metro de Japón.
"Aunque nos dieron mapas, los nombres están escritos con caracteres japoneses..."

Además, nos entregaron un boleto gratuito que nos permite utilizar el sistema de transporte público durante el desarrollo los juegos.

En los dos primeros días de mi estadía utilicé los autobuses para ir y venir del estadio al hotel. Primero, para evitar perderme en esta metrópolis en la que más de 800 millones de personas al año utilizan la red del metro.

Segundo, para aprovechar el viaje en el autobús y poder estudiar con más detalles las estadísticas de los atletas participantes, dejando que otro se ocupara de llevarme a mi destino mientras yo me preparaba para presenciar las 25 especialidades, en masculino y femenino, que conforman este evento.

Pero con un maratón acaparando las principales arterias viales en la mañana del sábado, la mejor opción para llegar al estadio antes de la llegada de los maratonistas era sin duda el metro.

Con el pase RakuRaku (así se llama el boleto que nos dieron) me fui hasta Betchenko, la estación más cercana al hotel. De allí solo tenía que llegar a Hommachi, cambiar de la línea Chuo a la Midosuji y llegar hasta Nagai, parada con el mismo nombre del estadio.

Todo se veía muy bien en la teoría, pero a diferencia de cómo aparecen en el mapa que me dieron, en la vida real esos nombres están escritos en caracteres japoneses.

Por un momento pensé que la aventura iba a ser mucho más complicada, pero no. De inmediato descubrí que la línea Chuo es además la "C", la Midosuji la "M" y que las estaciones están numeradas.

La Betchenko pasa entonces a ser la C13 y mi destino la M26. Como un juego de ajedrez de proporciones mayores, pero en japonés.

Por cierto la palabra Raku puede traducirse como disfrute, diversión, relajado, sencillo... al igual que mi viaje de esta mañana.

No se extrañen que si me queda algo de tiempo libre termine explorando los alrededores de la N19 o la K14 de lo más RakuRaku, es decir, doblemente relajado.

DESAYUNO JAPONÉS - 24.08.07

Japón es sin duda un país fascinante, tanto por lo diferente de su cultura como por lo incomprensible de su lenguaje. Bueno, al menos en mi caso que no hablo el idioma.

Entrada al estadio de Nagai (Foto Rafael Chacón)
Tras 13 horas de vuelo, nuestro blogger saltó del avión al hotel y de allí al estadio de Nagai.

Sin embargo, cuando uno viene a cubrir un evento como los campeonatos mundiales de atletismo el trabajo no deja mucho tiempo para el turismo.

Luego de casi trece horas de vuelo, salté del avión al hotel y de allí al estadio de Nagai, sede de la cita deportiva, a buscar la acreditación y empezar a trabajar.

A pesar del ajetreo, desde mi llegada a Osaka todos los japoneses con los que me he topado se han mostrado extremadamente colaboradores, algo que ha hecho más sencillo el poder desenvolverse en esta ciudad.

Por supuesto que hablo en su mayoría de voluntarios que trabajan para el comité organizador, pero aún así queda claro que la buena disposición que me han mostrado es algo natural.

Entonces, para poder acercarme un poco a esta cultura en el poco tiempo libre que te deja el trabajo aproveché que en el hotel el desayuno está incluido.

Puedes escoger entre uno tipo americano (en el piso 51) o el japonés tradicional (en el 20).

Cuando el ascensor se abrió en el piso 20 alguien en la puerta del restaurante primero me hizo una venia y después me señaló un poco alarmado que ahí lo que servían era desayuno japonés.

"Quiero probarlo", le dije, y sonriente me indicó una mesa.

Arroz, una porción de salmón asado y un huevo tibio fueron las únicas cosas que pude reconocer. Y si bien no sé cuál es el nombre de varias cosas que comí esta mañana, la verdad el desayuno estaba delicioso.

Con el arroz ya tenía algo de experiencia, pero lo interesante fue utilizar los palitos para el huevo tibio. Mañana creo que subiré hasta el piso 51.

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