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Domingo, 15 de julio de 2007 - 23:19 GMT
Brasil fue una "bestia"
Vladimir Hernández
Vladimir Hernandez
Enviado especial de BBC Deportes a Venezuela

A Julio Baptista le dicen la "Bestia" por su portento físico y la manera en que se impone (físicamente) a sus rivales.

Julio Baptista celebra su gol
El gol de Baptista abrió el marcador de la victoria brasileña.
En su nuevo rol de mediocampista ofensivo en que le tiene el técnico Dunga, la "Bestia" fue fundamental para la obtención de la octava Copa América de Brasil.

En la victoria 3-0 frente a Argentina, sus eternos rivales, Baptista metió un golazo, impuso su físico en la marca y comandó el contraataque de su equipo desempeñando rol de protagonista.

Para Argentina -quien arrancaba como favorita y ovacionada por buena parte de las gradas- el partido fue un tormento.

Por primera vez en el torneo se le veía impotente y sin ideas, en un choque en que Brasil les ganaba en iniciativa, juego físico e intensidad para buscar el arco contrario.

Primer golpe

En la primera parte, Brasil y Argentina intercambiaban golpes como dos púgiles, pero fue la "canarinha" la que pegó mas duro.

Julio Baptista recibió y quedó uno contra uno frente a Roberto Ayala. Los hinchas argentinos no hubiesen querido que fuese otro que Ayala el que enfrentase las intenciones de gol de la "Bestia".

Pero Baptista dejó al "Ratón" regado con un regate y mandó un derechazo que se coló en el ángulo superior izquierdo de Roberto Abbondanzieri. No hubo dudas con la definición del 1-0.

Ayala tendido en el césped tras convertir un autogol
Ayala se lamenta; su autogol le dio el 2-0 a Brasil.
Con un tanto en contra la albiceleste además veía cómo no aparecía Juan Román Riquelme ni contaba con la agresividad en ataque de Carlos Tévez.

Solo Lionel Messi generaba peligro con constantes escapadas por las bandas, en las que, sin embargo, terminaba enfrentándose a tres defensas.

Lo contradictorio es que Riquelme fue quien tuvo las únicas dos chances argentinas en la primera etapa, pero no asumió su rol de conductor y a ratos parecía que no quería la pelota, algo crucial para su equipo.

De hecho, Brasil monopolizaba la pelota y generaba ráfagas de peligro por las bandas, a través de Gilberto y Maicon. Y fue por ahí que llegó el segundo tanto de la "verdeamarelha".

Combinación de pases brasileños en el medio campo dejaron libre a Daniel Alves -ingresado por el lesionado Elano- quien picó y centró a Robinho. Ayala intentó cortar, pero más bien mandó el balón al fondo de su propia red. 2-0 y una noche de pesadilla para el "Ratón".

Desespero

Ante el primer tanto brasileño, el lenguaje corporal de la albiceleste había sido de calma. Después del segundo, siendo además un autogol, empezaban a surgir las manos en la cabeza y señales de desesperación; ello quedó plasmado con una innecesaria falta de Javier Mascherano sobre Baptista, lo que le costó una amonestación.

En la segunda parte, el poderío físico de Brasil quedaba claro, cada vez que Argentina buscaba romper su defensa, en especial los dos centrales Juan y Alex.

Dunga
Sin "jogo bonito" Dunga silenció a sus críticos.
La albiceleste tomaba más la pelota, pero en cada contraataque la "canarinha" parecía que hincharía el marcador.

Ya con cada vez menos tiempo para remontar, Alfio "Coco" Basile colocó por primera vez en la Copa a Pablo Aimar al mismo tiempo que a Riquelme, sacrificando a Esteban Cambiasso.

A los minutos de entrar Aimar la albiceleste volvió a tener una excelente ocasión de gol, luego de una combinación donde participaron el propio "Payasito", Tévez, Messi y Riquelme. Nuevamente la solidez de la retaguardia brasilera evitó mayor daño.

Y ahí fue cuando cayó el tercero.

Con Argentina volcada hacia el ataque, le llego la mortal contra brasilera.

Vagner Love tomó desde el medio del campo y le dejó un exquisito pase a Daniel Aves, quien fusiló de derecha. Era un 3-0 que sentenciaba.

Dunga destructivo

Dunga planteó prácticamente un mismo esquema durante esta Copa América. Más destrucción que creación. Más físico que belleza y "jogo bonito".

Argentina, por su parte, le apostaba más al fútbol ofensivo que genera suspiros a la afición y aplausos por parte de los periodistas.

En este choque de lo bello y lo físico, se impuso lo físico y con gran calidad.

Es la octava Copa América para Brasil y además el segundo triunfo de la era Dunga para la "canarinha" frente a Argentina.

Dunga parece haberle tomado el gusto a la albiceleste a quien ya ha derrotado dos veces 3-0 (la primera fue el año pasado en Londres).

Ahora, frente a quienes han criticado su selección de futbolistas y su estilo de juego, puede exhibir su primer trofeo. Ya tiene resultados con los cuales enfrentar a la crítica.

Mientras se gana, todo pasa.

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