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Martes, 17 de abril de 2007 - 14:54 GMT
Mundial en Brasil, nada fácil
Tim Vickery
Columnista de la BBC

No sorprendió a nadie. Colombia se bajó de la candidatura para organizar la Copa del Mundo 2014. Brasil es ahora el único postulante; pero, como los propios brasileños bien saben, esto no permite decir que el resultado ya está definido.

Estadio de Maracaná
Aun el Maracaná, con 97.000 asientos, no está en condiciones para una Copa del Mundo.
Si, como se espera, el país sudamericano es elegido como anfitrión eso sólo marcará el inicio de la batalla.

La decisión se tomará en base a proyectos y promesas. Si no se cumplen aparecerá la presión para cambiar de sede.

Ahora que parece haberse descartado el principio de rotación entre continentes se cayó uno de los pilares que justificaban que el Mundial 2014 tenga lugar en Brasil.

Otros candidatos

Se piensa que EE.UU. está esperando para entrar en escena si hay un cambio; y también está la UEFA.

Como en 2010 se jugará en Sudáfrica, sería la primera vez que dos Mundiales consecutivos se disputan fuera de Europa.

Brasil mismo admitió que no cuenta hoy con un solo estadio capaz de albergar un partido de Copa del Mundo
En el viejo continente está la mayor parte del mercado global del fútbol, y el poder económico siempre encuentra formas de traducirse en poder político.

En Brasil mismo hay quienes se muestran escépticos sobre la candidatura para 2014. El país, dicen, tiene otras prioridades.

Este punto cobró mayor peso la semana pasada, cuando el ministro de Deportes Orlando Silva dijo que estaba pensando jugar el torneo en 18 ciudades. Alemania lo hizo en 12 el año pasado, al tiempo que Francia utilizó diez estadios en nueve ciudades en 1998.

Megalomanía

Teniendo en cuenta que Brasil mismo admitió que no cuenta hoy con un solo estadio capaz de albergar un partido de Copa del Mundo, el hecho de usar 18 ciudades elevaría desmesuradamente los costos.

Marcelo Damato, del diario "Lance!", es una de las voces de mayor autoridad y coraje de la prensa deportiva brasileña.

Se hizo eco de los comentarios de Silva, escribiendo que el ministro de Deportes "hablaba como si Brasil no tuviera la carga impositiva más alta del mundo, unas de las peores cifras realtivas a educación y criminalidad, y para peor, la trágica experiencia del uso de los fondos públicos en los Juegos Panamericanos".

El presidente brasileño Lula da Silva da un discurso en el marco de los prreparativos para los Juegos Panamericanso 2007.
Los costos de los Juegos Panamericanos de julio crecieron en espiral.
Estos, que tendrán lugar el próximo julio en Río de Janiero, se han vuelto motivo de controversia. Los costos crecieron en espiral, se está corriendo para tener listas algunas de las sedes a tiempo y se han acallado las promesas de una renovación del transporte en la ciudad.

El año pasado en Alemania cada estadio fue escenario de al menos cinco partidos, mientras esa cifra fue de seis en Francia 98.

Usar 18 estadios haría bajar ese número. Como escribe Damato, alguno de los nuevos campos de juego "van a utilizarse para tres encuentros, dos de los cuales serán entre equipos menores durante la fase de grupos".

Por eso teme que los nuevos estadios se conviertan en elefantes blancos. "Brasil, que tiene una de las concurrencias promedio más bajas del mundo, va a dilapidar miles de millones si hacemos caso a los deseos del ministro de Deportes".

Este punto de vista es importante y válido. Una Copa del Mundo en Brasil, disputada en 18 ciudades, parece un ataque de megalomanía, un deseo de complicar las cosas cuando la meta debería ser simplificarlas.

Una visión optimista

Las dudas sobre un Mundial que tenga lugar en Brasil están claramente justificadas. El país tiene una lamentable tradición de apropiación ilegítima de fondos públicos por parte del sector privado.

Pero, poniéndome en el lugar más optimista posible, también hay bases para creer que una Copa del Mundo allí, si se limita a entre diez y 12 ciudades, podría ser algo bueno.

Si la candidatura para el Mundial 2014 permite fortalecer la idea de espacio público, logrará terminar haciendo tanto por el fútbol brasileño como Pelé hizo dentro de la cancha
Damato tiene razón al hacer énfasis en el bajo promedio de espectadores en el fútbol de liga en Brasil. La venta de las principales estrellas a Europa, que parece algo irreversible, es claramente una de las explicaciones.

Pero más importante es la pobreza y más todavía el miedo, el temor a ser víctima de la violencia de vuelta a casa en la inadecuada red de transporte urbana. Pero esto puede cambiar.

Para poder ser anfitrión de la Copa del Mundo, Brasil tendrá que invertir no sólo en estadios, pero también en sistemas de metro y todo tipo de infraestructura urbana. Eso creará empleos y tal vez reduzca la criminalidad.

El fútbol es una celebración del espacio público; este es un concepto que se ha visto crecientemente amenazado en el Brasil contemporáneo.

Si la candidatura para el Mundial 2014 permite fortalecer la idea de espacio público, logrará terminar haciendo tanto por el fútbol brasileño como Pelé hizo dentro de la cancha.

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