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Jueves, 23 de noviembre de 2006 - 19:37 GMT
El Blog de Lalo
Raúl Fain Binda
Raúl Fain Binda
BBC Deportes

Hinchas se enfrentan a golpes en una tribuna.

Tisana para el enfermo. Los lectores y "la agonía del fútbol argentino"

Los lectores que acompañan al Blog de Lalo coinciden en destacar la gravedad de la crisis que aflige al fútbol argentino, pero algunos señalan que el fenómeno se está extendiendo. Marko nos dice desde México que "el problema afecta a toda América Latina; tiene que ver con la descomposición social que afecta a nuestra región", y con "impunidad, corrupción y trampa".

El ecuatoriano José María León apunta por su parte que "en Ecuador este fenómeno está empezando a darse en los últimos 10 años" e introduce la comparación con el caso de los hooligans en Inglaterra: "Ya es hora de que haya gente que tenga prohibido entrar a un estadio por el resto de su vida" y estén obligados "a ver los partidos en la comisaría".

La referencia al caso de Inglaterra es comentada también por el francés Jean Paul Arnaud ("si la violencia es endémica no será fácil de arreglar, pero en Inglaterra también fue endémica y se arregló") y el inglés Andrew Coleman ("aquí fue muy grave pero hemos salido, por el repudio de la gente").

Es llamativa la coincidencia de muchos lectores en señalar que la crisis del fútbol argentino es también una crisis de la sociedad, de las autoridades, de los órganos de representación y control. "No es el fútbol, es toda la sociedad", nos dice Pedro Comparada desde Madrid. Y agrega: "No hay solución sin resolver el problema general".

Y con él Carlos Sarmiento, de Tucumán ("una lacra más general, que se caracteriza por la arrogancia que la impunidad da a los abusadores, y el miedo de la gente indefensa"); y Carlos, de Chubut ("crisis institucional, crisis económica, crisis educativa, crisis de la justicia").

Es particularmente penetrante otra observación del tucumano Sarmiento: "aquí los poderosos están comprando su seguridad en el corto plazo con la inseguridad del pueblo en el largo plazo".

Tomás Hernández, de Puerto La Cruz, sostiene sin embargo que la gente del fútbol "no debe usar como excusa que lo sucedido sea una manifestación de lo que ocurre en el resto de la sociedad". Advierte que el fútbol no debe esperar de brazos cruzados una solución impuesta desde arriba, y propone un "cambio de timón" en la dirigencia deportiva y castigos ejemplares por parte de "los órganos competentes, deportivos o extradeportivos".

Otros creen que los argentinos tienen lo que se merecen. Lo dice directamente Amalia Contreras, de San Salvador ("se dice que cada país tiene el gobierno que se merece, por qué no decir que cada país tiene el fútbol que merece"), e indirectamente Silvia, de Buenos Aires ("es un espejo del sistema político y económico que nos rige desde hace más de 70 años") y Julio, de Comodoro Rivadavia ("el argentino año a año abandona el marco moral" y "ha hecho de la permisividad su primer derecho").

A nuestro juicio, los aportes cruciales en este blog son los de José María León y Tomás Hernández. El ecuatoriano introduce el tema de un control moderno de los aficionados, según el modelo inglés y también el holandés, y el venezolano la necesidad de un enfoque integrado, y renovado, de los responsables del fútbol y las autoridades de seguridad.

Esto plantea la posibilidad de un cambio de guardia en la Asociación del Fútbol Argentino, AFA.

Entre las lecturas que sugerimos en nuestra entrada al blog, convendría agregar la cobertura de esta semana de la revista argentina Debate, que tiene entrevistas a Julio Grondona, el presidente de la AFA, y uno de sus críticos, Raúl Gámez, el vicepresidente del Racing Club.

Grondona, hablando de los barrabravas, los violentos de las hinchadas, dice "el barrabrava fue a ofrecerse al político. Y después no pueden sacárselos de encima. Y llega un momento en el que agarran un teléfono y te tienen loco a vos y a tu familia. Y te dicen: "Cuidate". Entonces vos los buscás para poder contrarrestar todo eso. Y después llega un momento que formás un monstruo que no sabés como parar. Ésa es la realidad."

Grondona habla de políticos, pero la situación vale también para los dirigentes del fútbol. Ellos también caen en la misma trampa.

El presidente de la AFA se ha eternizado en su puesto, que ocupa desde hace 27 años. El dice que los clubes lo apoyan en forma democrática, pero Gámez da otra versión en sus declaraciones a Debate:

"En un primer momento, cuando lo conocés, Grondona te gana, es un seductor: tiene un pasado rico en historias, te hace jugar en primera, te lleva a la FIFA, a los grandes hoteles; tenés una necesidad económica en el club, y te la soluciona; necesitás un cambio de árbitro porque te dirigió mal y tu gente no lo quiere, y no querés correr riesgos de violencia, y te ayuda. Por ahí le pedís que el tribunal de disciplina no te castigue duro por un tema de violencia porque no querés perder la posibilidad de jugar de local, y lo hace. A cambio, sólo hay que serle fiel."

Algunos lectores, lamentablemente pocos, son optimistas sobre el futuro. Destacamos la opinión de Patricio Gallarini, de Olivos, en Buenos Aires, quien dice que el fútbol argentino sobrevivirá por los intereses creados "en ámbitos muy altos" y la lealtad de los hinchas: "gracias a la pasión del pueblo, el fútbol argentino nunca se va a morir".

Ojalá, Patricio, ojalá tengas razón, pero habrá que ver cuanto tiempo tarda en mejorar el pobrecito.

PS. Y para Javier Barrientos, de México, una aclaración: creemos que nuestra alusión a Borges es correcta. El hablaba de los diferentes rostros de un finado durante el entierro, no de tres puntos de vista sobre él. Al finado le cambia la cara, ya sea por la putrefacción o por la inconstancia de la memoria del observador.



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