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Max Seitz
BBC Mundo, Argentina
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La violencia en el fútbol argentino empaña uno de los campeonatos más competitivos del mundo.
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Tras una serie de incidentes en los estadios, incluyendo amenazas a jugadores, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) decidió que hasta fin de año los partidos de todas las categorías se jueguen sin simpatizantes del equipo visitante.
En una medida que no tiene precedentes en el deporte más popular del país, los encuentros serán presenciados solamente por socios y abonados a plateas locales, de modo que no se venderán boletos.
Además, la AFA decretó que los clubes no podrán incorporar nuevos miembros con derecho de ingresar a las canchas.
Por otra parte se les pidió a jugadores, entrenadores y árbitros que "se abstengan de gestos y opiniones que puedan agravar el nivel de sensibilidad que resulta público y notorio".
"Todos estamos contribuyendo para erradicar definitivamente la violencia en el fútbol", dijo el presidente del organismo rector del fútbol argentino, Julio Grondona, al hacer el anuncio.
Como casi siempre en medidas drásticas así, los perjudicados son los simpatizantes genuinos de los clubes. Consciente de esto, la AFA pidió "disculpas a los leales y habituales espectadores no asociados" por no poder ver a sus equipos.
Partidos suspendidos
Los más recientes hechos de violencia ocurrieron el domingo, cuando el partido entre Independiente y Racing se sumó a la larga lista de encuentros suspendidos por incidentes en las tribunas.
Ese mismo día, cuatro periodistas fueron agredidos por simpatizantes de Gimnasia y Esgrima de La Plata.
Los "barras bravas" (simpatizantes violentos) de este club también se vieron envueltos en un escándalo la semana pasada, cuando presuntamente amenazaron a los jugadores de su equipo para que perdieran un partido y así perjudicaran a su principal rival, Estudiantes, que está en la lucha por la punta.
Las medidas de la AFA surgieron en una reunión del comité ejecutivo del organismo, en la que también se discutió la posibilidad de quitar puntos a los equipos cuyos seguidores provoquen hechos de violencia. Esta opción, resistida entre los dirigentes de los clubes, fue descartada por el momento.
Las nuevas medidas buscan poner coto a las "barras bravas".
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Horas antes, las autoridades de la provincia de Buenos Aires -la más poblada del país- habían decidido quitar la vigilancia policial a los "barras bravas" que se trasladasen por ese distrito.
El subsecretario de Seguridad bonaerense, Martín Arias Duval, explicó que este tipo de custodia demanda "mucho personal policial" que en realidad debría estar "afectado a la seguridad pública en general".
El gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, incluso amenazó con retirar totalmente la policía de los estadios si la AFA no tomaba medidas drásticas, lo que hubiera obligado a la suspensión de los partidos.
Con el balón en su mitad de la cancha, el organismo rector del fútbol argentino se vio obligado a actuar rápidamente.
Reacciones
El anuncio de la AFA tuvo, en general, buena recepción entre los dirigentes de los principales clubes argentinos.
"Como media preventiva estoy de acuerdo", comentó el presidente de Vélez, Álvaro Balestrini. "Algo había que hacer", dijo José Luis Meiszner, titular de Quilmes.
Sin embargo, el gobernador de Buenos Aires expresó su disconformidad: "Los dirigentes suponen que al no haber rivalidades se achicará mucho la posibilidad de violencia. Nosotros creemos que lo mejor era la quita de puntos".
Por su parte, el ex entrenador del seleccionado argentino César Luis Menotti dijo que no sólo los "barras bravas" sino también los clubes tienen su cuota de responsabilidad en el problema de la violencia en el fútbol.
"Todos cargan contra el presidente de la AFA, pero también son culpables los otros dirigentes", dijo Menotti refiriéndose al hecho de que algunos equipos han sido acusados de amparar a los simpatizantes violentos, por ejemplo, proveyéndoles buses para que se trasladen.
Entre tanto, los hinchas pacíficos esperan que las medidas anunciadas por Julio Grondona tengan un efecto inmediato.
Porque no quieren que el próximo torneo sea como éste, en el que el campeón podría consagrarse en ausencia de sus seguidores.