Pablo Aimar llegó al Real Zaragoza tras un exitoso paso por el Valencia (Foto: Javier Belver/Real Zaragoza)
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Pablo Aimar cumplirá 27 años el próximo 3 de noviembre. Pero cuando habla parece un futbolista más grande, de los de antes. Poca actitud de estrella y mucha de trabajador. Poco individualista y muy del equipo. Respetuoso y apegado a un código de valores que se adivina -aunque él no lo muestra del todo- muy claro, tajante.
Aimar es sereno, reservado. Tanto que es inusual que dialogue con la prensa. Sin embargo habló en exclusiva con BBC Deportes sobre su carrera, sus colegas y el deporte que, como lo fue para su padre, es su trabajo.
Cuesta entender que con tanta calma, mesura y falta de histrionismo le digan "Payaso", "Payasito". Pero su fútbol lo justifica: es divertido, lindo, alegre.
Aunque él cree que no está en eso la clave del buen fútbol: "Jugar bien es elegir bien; es elegir cuándo hay que tocar, cuándo hay que gambetear, cuándo hay que pasar, cuándo hay que patear al arco, cuándo hay que atacar. Elegir bien, que es lo más difícil".
Es algo que él sabe hacer, y que lo llevó desde su debut en primera división en el club River Plate de Argentina en 1996, a brillar en la selección argentina sub-20 e integrar la selección mayor desde 1999.
Albiceleste
A pesar de haber cosechado tantos éxitos futbolísticos, Pablo Aimar no tuvo la fortuna de salir campeón del mundo con la selección argentina mayor, cosa que sí logró con la sub-20 en 1997.
Salir campeón del mundo con la selección argentina mayor es aún una cuenta pendiente para Aimar.
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No llegó en 2002, ni en 2006. Pero la primera parece ser la que más le cuesta asimilar. Aunque "dolió igual", dice, "pero es que en 2002 fue en primera ronda, jugamos tres partidos nomás... Fue durísimo".
En cambio, "en Alemania llegamos un poco más. Yo creo que había equipo para llegar más arriba".
También dice que se quedó con ganas de jugar más en el último Mundial, pero vuelve a la modestia: "creo que jugaron los que estaban bien, los que tenían que jugar".
Messi
Cuando Aimar salió de las inferiores, empezó a ser más visto y descolló en el sub-20, fue el propio Diego Maradona quien dijo que en él estaba un posible sucesor suyo. Claro que Maradona ha dicho lo mismo de muchos otros mediocampistas que mostraban estampa de 10. El último de esa lista de posibles sucesores ha sido Lionel Messi.
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Digamos que Leo (Messi) con los 18 o 19 años que tiene nos ha pasado a todos
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Pero aunque Aimar reconoce que además de en lo futbolístico "en el corazón de la gente, en el cariño que tiene la gente hacia él (hacia Maradona), no hay un sustituto", sí asegura que el de Messi es un caso diferente del suyo o de los demás.
"Digamos que Leo (Messi) con los 18 o 19 años que tiene nos ha pasado a todos. Juega al fútbol como nadie".
"Juega mejor de lo que dicen", agrega, cuestionando a quienes ven en el joven argentino a sólo un gambeteador.
Pero Aimar advierte que "está en él y en la gente que está siempre con él intentar que lleve lo mejor posible esa exposición que él tiene".
Valencia
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Fui a un entrenamiento, saludé a los compañeros que estaban ese día, y a los demás o les mandé un mensaje o los llamé, y me fui
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En 2001 Aimar llegó a Europa para jugar con el Valencia. Hacía 30 años que ese equipo no salía campeón de la liga española. Al terminar 2002 los "Ches" habían vuelto a levantar la copa. Después repetirían, y vendría la Copa UEFA y también la Supercopa Europea.
A pesar de tantos títulos, su salida del Valencia fue poco bulliciosa, prácticamente sin honores. Pero Aimar describe el proceso de su partida con total naturalidad.
"Yo tampoco aspiraba a pararme en el medio del campo y saludar a la gente. Yo creo que fue como debía ser: fui a un entrenamiento, saludé a los compañeros que estaban ese día, y a los demás o les mandé un mensaje o los llamé, y me fui. Y es como se dan las cosas actualmente en el fútbol. No me reprocho nada, ni le reprocho nada a nadie por la despedida".
Además, el balance que hace de su aporte al club es positivo: "(Valencia ) es un club que hacía muchísimo que no ganaba una liga y nosotros la hemos ganado. Y dos veces. Y una copa UEFA. Y espero que sigan ganando títulos, pero creo que es difícil que el Valencia repita estos tres o cuatro o cinco años en algún otro momento de su historia".
Zaragoza
Aimar no es alguien preocupado por el qué dirán: "no juego al fútbol para que alguien me lo reconozca", dice, "yo juego al fútbol porque me gusta, porque me divierte, porque me gusta ganar".
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Yo juego al fútbol porque me gusta, porque me divierte, porque me gusta ganar
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Se imagina dentro de 20 años cuando lo nombren entre los jugadores que componían esa formación del Valencia tan ganadora y admite: "lo voy a disfrutar".
Ahora le toca un desafío distinto, en un equipo que jamás ganó un campeonato español pero que acumula seis Copas del Rey y una Copa UEFA, el Real Zaragoza, al que llega "seducido" por el hecho de que lo fueran a buscar, de que lo pidieran.
Además, cree que "el hecho de irme ahora (del Valencia) creo que fue una decisión acertada, porque ya hacía mucho tiempo que estaba ahí. Ya quería cambiar de aire".
Referentes
Esa forma de ver el fútbol, de entender el espectáculo, cómo funciona, cuáles son sus riesgos forma parte del aprendizaje de todo futbolista.
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Salís de la cancha y seguís siendo una persona, y termina el fútbol y seguís siendo una persona y te queda mucha vida por delante
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Aimar dice que es algo que se aprende un poco solo, pero no niega tener referentes, como Roberto Ayala, Mauricio Pellegrino, Enzo Francescoli o el "Toto" Berisso.
"He tenido muchísima suerte con los compañeros que me ha tocado compartir un vestuario. Han sido ante todo grandes tipos".
De ellos dice haber aprendido "a que hay que cuidarse, a que hay que entrenar bien. A que salís de la cancha y seguís siendo una persona, y termina el fútbol y seguís siendo una persona y te queda mucha vida por delante".
Aunque reconoce que uno de sus principales referentes fue su padre: "Me guió de la manera que él creyó que estaba bien y que yo estoy convencido que está bien".
Tanto, que piensa que "si un día me toca que mi hijo juegue, o intente ser jugador de fútbol, le voy a decir las mismas cosas".