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Viernes, 20 de octubre de 2006 - 15:38 GMT
Vuelta a Ferrari
Juan Carlos Rincón
Juan Carlos Rincón
BBC Deportes

Michael Schumacher

En un arriesgado cambio de equipo, Schumacher aceptó en 1996 el desafío en el que otros dos campeones, Alain Prost y Nigel Mansell, habían fracasado antes: devolverle a Ferrari los títulos mundiales que la escudería más famosa de la F1 perseguía desde 1979.

Circunstancias fortuitas como la muerte en pista de Gilles Villeneuve y el accidente de Didier Pironi (ambos ocurridos en 1982), y luego la inferioridad técnica de los autos de Maranello frente a los dominantes McLaren y Williams, habían relegado a la casa italiana a un papel secundario, exceptuando 1990 cuando Alain Prost fue derrotado por Senna en un controvertido incidente en Suzuka.

Schumacher fue más inteligente que sus antecesores y aceptó el reto con condiciones muy claras; ser acompañado por sus hombres de confianza en Benetton, los ingenieros Ross Brawn y Rory Byrne, y tener un segundo piloto de nivel inferior.

Dirigido por el francés Jean Todt y respaldado plenamente por el Presidente de Ferrari, Luca di Montezemolo, el trío convirtió entonces a los autos rojos en el enemigo a vencer y en el tandem más victorioso de la F1 en su historia.

Ese es tal vez el gran éxito de Schumacher, haber convertido a Ferrari en una máquina cuasi-invencible, similar a las épocas gloriosas de McLaren o Williams en los años 80 y 90.

Sus 72 victorias en 11 años con Ferrari significan el 37% de todos los sucesos de ese equipo; más de uno de cada tres triunfos rojos en la F1 lleva su sello.

Antes que "Schumi", el único alemán que había dejado una huella tan profunda en Ferrari, era el Conde Wolfgang Von Trips, quien estaba destinado a ganar el título en 1961, pero murió trágicamente en Monza.

Campeón castigado

Los inicios de Michael con los autos rojos de Maranello no fueron fáciles y la controversia lo siguió acompañando.

Con tres victorias en 1996 Schumacher concluyó tercero en el torneo tras los muy superiores Williams de Hill y del fogoso canadiense Jacques Villeneuve
En los últimos minutos de las clasificaciones del GP de Mónaco, después de haber establecido la vuelta más rápida, disminuyó velocidad y comenzó a rodar tan lento, que Gerhard Berger -girando en su vuelta más rápida- tuvo que hacer un trompo para evitar una colisión. Se disculpó diciendo que creía que la sesión había terminado.

Coincidencialmente en 2006 -once años después- en la misma pista y en circunstancias muy similares, Schumi detuvo su auto en la última curva (la rascasse) cuando el campeón y su máximo rival, Fernando Alonso, realizaba su vuelta más rápida por la pole position.

Esta vez fue penalizado y obligado a partir último después que los comisarios consideraron que la maniobra había sido deliberada. Pero Michael aunque se disculpó, nunca lo reconoció.

Con tres victorias en 1996 Schumacher concluyó tercero en el torneo tras los muy superiores Williams de Hill y del fogoso canadiense Jacques Villeneuve, con quien disputaría el título en 1997, rozando el límite de lo anti-deportivo.

Ese año, 1997, fue el más oscuro de Michael Schumacher y el que marcó su punto más bajo como piloto.

El título se definía en la última prueba, el GP de Europa en Jerez de la Frontera (España), entre Jacques Villeneuve en Williams y el alemán. Una victoria garantizaba la corona. Schumi lideraba pero el canadiense con un auto superior, lo alcanzó y cuando lo superaba en una curva, el alemán lo chocó.

La suerte estuvo del lado de Villeneuve quien consiguió controlar el auto y continuar hasta el final mientras que el Ferrari de Schumacher quedó atrapado en un banco de arena fuera de la pista.

Cuidando al máximo el auto -parte del sistema electrónico fue dañado- Jacques Villeneuve terminó tercero y consiguió el título que su padre perseguía quince años antes.

Michael Schumacher
El alemán responde tras su primera sanción por la FIA.
La Federación Internacional de Automovilismo consideró culpable a Schumacher y declaró que había actuado intencionalmente para perjudicar a su rival.

Se le excluyó de la clasificación del campeonato, en el que teóricamente era subcampeón, pero se le permitió mantener los resultados, por lo cual las 5 victorias de ese año y los otros tres segundos lugares cuentan para las estadísticas.

También como castigo, la FIA le encargó la promoción de la seguridad en carretera alrededor del mundo. Los críticos del campeón consideran que la pena fue muy leve teniendo en cuenta sus antecedentes antideportivos.

Extrañamente y ello muestra la diferencia en el aprecio por un piloto excepcional, cuando Ayrton Senna chocó intencionalmente a Alain Prost en 1990, en la primera curva en Suzuka, el mundo lo perdonó. Senna había advertido que no le daría paso a su rival y así consiguió su tercer y último título. A pesar de la gravedad del hecho, no fue sancionado.

Larga espera

El año siguiente, Schumacher también luchó el título hasta la última carrera, en Suzuka (Japón) contra el finlandés Mika Hakkinen de McLaren.

Favorecido por las nuevas llantas Bridgestone, el McLaren fue el auto más sólido del año pero Schumacher nunca dio el brazo a torcer y tuvo triunfos memorables como el del GP de Gran Bretaña, donde partió desde los pits.

Michael Schumacher
En un accidente en 1999, Schumacher se rompió la pierna.
Con ocho victorias contra seis de Schumacher, Hakkinen consiguió la corona pero un choque de su compañero en McLaren, el escocés David Coulthard, contra el alemán en el GP de Bélgica, fue de gran ayuda y causó polémica.

Schumacher consideró que fue intencional mientras Coulthard reconoció su error pero lo atribuyó a su inexperiencia. Extraña jugada del destino en contra del alemán.

Después de tres años reconstruyendo Ferrari y cuando en 1999 parecía que Schumacher podría alcanzar el título, el alemán se accidentó gravemente en el GP de Gran Bretaña. Por una falla en los frenos traseros, el Ferrari se salió de la pista y terminó en las llantas de protección.

El alemán se rompió la pierna y estuvo fuera de las pistas durante seis válidas. Cuando volvió para las dos últimas pruebas asumió un papel de segundo piloto y aceptó dejar ganar a su compañero Eddie Irvine en Sepang (GP de Malasia) para ayudar a Ferrari a obtener el título de constructores. La corona de pilotos fue nuevamente para Hakkinen.

Pero el nuevo milenio traería para Michael Schumacher un nuevo escudero, el brasileño Rubens Barrichello, la recompensa de todos sus esfuerzos y su consagración final en Ferrari.



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