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Martes, 21 de marzo de 2006 - 09:39 GMT
Japón campeón del clásico

Alfredo Ochoa
Enviado especial de BBC Deportes a San Diego, California

Matsuzaka alza el trofeo del primer Clásico Mundial de Béisbol.
Japón mantuvo a raya a los cubanos.
Aplicando la misma fórmula de Cuba, mucha velocidad, bateo oportuno y excelentes jugadas a la defensiva, la selección de Japón venció al conjunto antillano 10-6 para llevarse el campeonato del primer Clásico Mundial de Béisbol.

Los asiáticos habían clasificado para semifinales, aunque no por méritos propios. La derrota que sufrió Estados Unidos frente a México en la segunda ronda permitió que los nipones avanzaran por promedio de carreras.

Y eso fue lo único que necesitaron, ya que en el momento crucial del torneo acabaron con los invictos, Corea del Sur, y luego derrotaron en la final al aguerrido conjunto cubano.

La estrella del equipo japonés, Ishiro Suzuki, el único pelotero de Grandes Ligas que avanzó a la final, no podía creer todavía el triunfo de su equipo después del partido.

"Siempre pensé que este evento era una excelente oportunidad para medir fuerzas con lo mejor de este deporte a nivel mundial, por eso creo que éste es el mejor momento de mi carrera", aseguró el jardinero derecho y tercer bate del conjunto asiático.

Las carreras

Japón inició su ofensiva en el primer episodio al producir cuatro carreras. El lanzador abridor cubano, Ormari Romero, no pudo contener la aguerrida ofensiva nipona al permitir dos incogibles y dar un boleto, lo que llenó las bases con apenas un out.

Eso fue todo para Romero, quien rápidamente fue sustituido por Vicyohandri Odelín, quien tampoco resultó muy controlado. En efecto, golpeó al primer bateador que enfrentó, permitiendo la primera anotación del encuentro.

Ichiro Suzuki y el manager Sadaharu Oh celebran el triunfo
Los asiáticos habían clasificado para semifinales, aunque no por méritos propios. La derrota que sufrió Estados Unidos frente a México en la segunda ronda permitió que los nipones avanzaran por promedio de carreras
Seguidamente otorgó un boleto para forzar la segunda carrera. Su breve participación terminó al recibir otro imparable que empujó dos anotaciones más.

Cuba reaccionó en el cierre de la primera entrada con un largo cuadrangular del primer bate Eduardo Paret, sin embargo, los latinoamericanos se quedaron cortos.

En los cuatro siguientes episodios, Japón mantuvo a raya a los cubanos con la excelente actuación del pitcher abridor Daisuke Matsuzaka, quien propinó cinco ponches.

Matsuzaka nuevamente resultó ser el verdugo de los cubanos. En los pasados Juegos Olímpicos de Atenas, este lanzador ganó un partido contra los antillanos al no permitir ninguna anotación en ocho entradas completas.

"Estoy muy satisfecho con el trabajo que hice, mi única tristeza es que todo el equipo se desintegrará en los próximos días después de haber vivido el mejor momento de nuestras carreras", aseguró emocionado el lanzador japonés.

Cuba reaccionó en el sexto y octavo capítulo produciendo cuatro carreras más, pero no fueron suficientes, ya que Japón le dio cifras definitivas al encuentro con dos carreras en el quinto y cuatro más en el último episodio.

Una derrota que sabe a victoria

Pese a la derrota, Cuba también fue una sorpresa, llegó a la final sin ser favorito y demostró que podían derrotar a equipos conformados por jugadores de alto nivel.

El cubano Roger Machado habla con Carlos Tabares casi al final del encuentro
A pesar de los esfuerzos, los cubanos no pudieron derrotar a Japón .
"Yo creo que este clásico fue histórico, porque se demostró que no sólo los peloteros de Grandes Ligas pueden llevar la primacía del campeonato. Nosotros somos peloteros aficionados, pero pienso que nos merecemos un lugar alto en este deporte porque demostramos que sólo importa el sacrificio, el valor humano, la entrega en el terreno y por eso llegamos al segundo lugar. Estamos muy contentos con la actuación", afirmó el quinto bate de la selección de Cuba, Frederich Cepeda.

El manager cubano, Higinio Vélez, afirmó además que la manera cómo llegaron hasta la etapa decisiva también fue meritoria.

"El haber llegado a discutir la medalla de oro no fue regalo de nadie (...) Cuba había sido incluida en el llamado grupo de la muerte con Venezuela, Puerto Rico y Dominicana"..."pasamos la muerte y llegamos a la final, lamentablemente no siempre se puede, pero estamos satisfechos y le damos las gracias a todos los que hicieron un esfuerzo para permitir que estuviéramos en este gran torneo", aseguró.

Cuba jugó la final como local, ya que casi la totalidad de los más de 40.000 asistentes, en su mayoría estadounidenses, apoyaron al conjunto antillano.



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