|
José Miguel Pinochet
BBC Deportes
|
El acuerdo alcanzado entre la Asociación Inglesa de fútbol (FA) y el técnico Sven Goran Eriksson fue una formalidad.
Héroe o villano. Eriksson conocerá el desenlace de su historia en Alemania.
|
El mismo entrenador sueco reconoció que siempre estuvo presente la posibilidad de dejar el cargo de seleccionador después de la Copa del Mundo de Alemania 2006.
Es cierto que existía un contrato que lo ligaba al cargo de seleccionador hasta el año 2008, es decir, la Eurocopa que se jugará en Austria y Suiza. Pero no es menos cierto que el mundial ofrece un momento idóneo para poner fin a un ciclo, sin importar que haya sido alabado o cuestionado.
De repetir la gesta de 1966, Eriksson marchará con la gloria de un título mundial. De no conseguirlo, algunos recriminarán su campaña y muchos respirarán con alivio.
Y es que la máxima cita del fútbol en el mundo representa en muchos países el fin de una era. Los dos últimos campeones, Brasil en 2002 y Francia en 1998, cambiaron de técnico después de levantar la Copa.
Extranjero
El nombramiento de Eriksson como técnico de Inglaterra en enero de 2001 conmocionó al país.
Muchas fueron las voces que surgieron criticando la elección de un entrenador no británico para un cargo de especial importancia para los aficionados ingleses.
La cuna del fútbol organizado había tenido que recurrir al extranjero para encontrar a la persona capaz de dirigir los intereses de su selección nacional.
A su llegada, Eriksson se encontró con las cenizas de un equipo que fracasó rotundamente en la Eurocopa de 2000 y tambaleaba en las eliminatorias mundialistas a Corea y Japón, lastre dejado por dos ídolos en Inglaterra en su etapa como jugadores, Glenn Hoddle y Kevin Keegan.
Respuesta inmediata
Eriksson se presentó en sociedad con el aval de su palmares a nivel de clubes: una liga y copa en Italia, la Supercopa europea y la extinta Recopa con la Lazio, la Copa UEFA y la liga sueca con el IFK Gotemburgo y tres ligas portuguesas con el Benfica.
El momento de mayor gloria. Inglaterra golea a Alemania en Munich.
|
Luego de formar una alianza con la figura inglesa del momento, David Beckham, a quien nombró capitán, Eriksson respondió a sus críticos ganando sus primeros cuatro partidos, el mejor inicio para un seleccionador inglés en la historia.
Asimismo, guió a Inglaterra a una victoria inolvidable frente a Alemania, uno de sus rivales históricos. 5-1 fue el marcador en Munich que abrió el camino para la clasificación de Inglaterra a la Copa del Mundo de 2002.
En tierras asiáticas superó a Argentina en la fase de grupos y sólo inclinó la cabeza en cuartos de final ante la magia de Brasil y su trío atacante: Ronaldinho, Ronaldo y Rivaldo.
Circo mediático
Pero sus éxitos en el banquillo no fueron lo único de interés que llamó la atención sobre Sven.
Desde su llegada al país, Eriksson fue protagonista de muchos titulares en la prensa británica.
|
En los meses de preparación al Mundial de 2002, los tabloides británicos develaron un supuesto romance entre el entrenador y su compatriota Ulrika Jonsson, conocida presentadora de televisión, a pesar de mantenerse ligado sentimentalmente a la italiana Nancy dell'Olio.
Protagonista de muchos titulares, Eriksson supo mantener aislada su carrera profesional de su vida privada.
Sin embargo, dos años después, un nuevo escándalo que tuvo al técnico sueco como protagonista comenzó a mermar su resistencia.
La secretaria de la FA, Faria Alam, hizo público su romance con Eriksson y vendiendo su historia a los periódicos develó que también mantuvo una relación con el director ejecutivo de la Asociación, Mark Palios.
Eriksson mantuvo su puesto, pero Palios tuvo que dimitir.
Sin crédito
A raíz de los asuntos extradeportivos, Eriksson comenzó a estar en el ojo del huracán.
Pero fue sobre el terreno de juego donde se empezó a agotar su crédito.
Beckham ha sido el hombre de confianza de Eriksson desde su llegada al banquillo.
|
Eriksson sufrió su primera gran derrota en 2003 cuando Inglaterra cayó frente a Australia.
Meses después fue fotografiado entrando a la casa del presidente del Chelsea, el multimillonario ruso Roman Abramovich, lo que para muchos fue calificado de desleal por su compromiso con Inglaterra.
Eliminado en los cuartos de final en la Eurocopa de Portugal, su mayor humillación al frente del combinado inglés llegó en el camino hacia el mundial del 2006.
Irlanda del Norte superó por primera vez a Inglaterra desde 1972 confirmando la falta de juego que los dirigidos por Eriksson habían exhibido durante las eliminatorias
Por primera vez se cuestionó la capacidad del técnico para dirigir al que para muchos es el mejor grupo de jugadores de Inglaterra desde que ganara el mundial en 1966.
A pesar de enderezar el rumbo a tiempo y conseguir el pase a Alemania como primero de grupo, el ciclo de Eriksson pareció estar cerca de su fin.
El futuro
Sus polémicas declaraciones a un falso jeque sólo fue la excusa que la FA estaba buscando desde hace tiempo para presionar la salida de Eriksson.
Y no es descabellado sugerir que, sin planearlo, el técnico sueco acepte con alivio las consecuencias de sus palabras.
Ambas partes aseguran que una vez confirmado el adiós de Eriksson del cargo, Inglaterra podrá concentrarse exclusivamente en preparar su participación en el mundial.
Una apuesta que genera opiniones encontradas en suelo británico, pero que, teniendo en cuenta el ambiente turbio que rodeaba a la selección, parece ser la solución menos mala.
Después de Alemania surgen varios candidatos al puesto. Sam Allardyce (Bolton), Alan Curbishley (Charlton) o Steve McCLaren (Middlesbrough) lideran las opciones inglesas, pero ninguno posee títulos ni cuenta con experiencia internacional.
¿Predominará más el sentimiento que la razón? En julio la respuesta.