|
Tim Vickery
Analista de la BBC
|
Cuando Hernán Crespo se queja de depresión, la Liga Premier tiene que buscar un calmante.
Crespo dijo que estuvo cerca de abandonar el fútbol en su primer paso por el Chelsea.
|
Hasta cierto punto su tristeza explica por qué a los futbolistas sudamericanos, tan decisivos en otras ligas europeas, les cuesta lograr el mismo impacto en Inglaterra.
A su regreso a Stamford Bridge, el atacante argentino confesó que estuvo cerca de abandonar el fútbol durante su primer paso por el Chelsea.
Sus razones tienen poco que ver con el deporte y mucho con el sentido de aislamiento que experimentó cuando salía de las instalaciones del club.
Hasta un nivel insólito, el jugador fue dejado para arreglarselas por sí solo en un país donde no podía hablar el idioma.
Su más temibles adversarios de cada día eran el electricista, la voz de la compañía de teléfono al otro lado de la línea o el mecánico que reparaba su auto.
Crespo ha anotado más goles que ningún otro argentino en las eliminatorias para la Copa del Mundo y constantemente figura en el marcador en la seria A del calcio italiano. Puede que no sea uno de los de los más grandes centrodelanteros, pero indudablemente es de muy beuna calidad.
Chelsea compró a Crespo, el futbolista, por un monto elevado, pero se olvido de Crespo, el ser humano. Y debido a que lo descuidaron fuera del campo, no pudo enfocar su mente para producir los resultados esperados dentro del mismo.
La historia de Crespo es un ejemplo típico de la experiencia de los jugadores sudamericanos en Inglaterra.
Poco después de arribar al Aston Villa, la esposa del colombiano Juan Pablo Ángel contrajo una enfermedad. Ángel se sorprendió por la falta de apoyo que recibió del club. El ecuatoriano Agustín Delgado, por su parte, reclamó que nunca lo hicieron sentir bienvenido en Southampton.
Es algo más que una simple nostalgia por sus hogares.
En cada uno de los casos mencionados, los futbolistas aterrizaron en Inglaterra luego de una exitosa pasantía en otros países; Crespo en Italia, Ángel en Argentina y Delgado en México. Todos países latinos.
El ecuatoriano Agustín Delgado dijo que nunca lo hicieron sentir bienvenido en Southampton.
|
Sin embargo, adaptarse a la vida en Inglaterra es mucho más complicado.
Aquí, tendemos a tomar por sentado la noción anglosajona de la independencia personal, un concepto ajeno para muchos en América del Sur.
Ellos están acostumbrados a brindar y recibir ayuda y pueden sentirse sumamente perdidos cuando son extraídos de su estructura de apoyo.
Si los clubes en la Liga Premier quieren obtener el mejor rendimiento de sus adquisiciones sudamericanas es crucial que entiendan este proceso y tomen las medidas necesarias para asegurar que los jugadores no se sientan aislados.
Algunos jugadores traen al grueso de su familia cuando son contratados.
En algunos casos es una decisión que puede causar tantos problemas como solucionarlos. Podría ocurrir que ellos también tengan dificultades para integrarse y terminan agregando otro motivo de preocupación al jugador.
Los clubes generalmente ofrecen profesores de inglés, pero esto puede ser una relación fría y difícil para personas que, en muchos casos, tienen escasa formación académica.
En otras partes de Europa este importante rol es asumido por sudamericanos que ya están radicados en el país.
El recién llegado se encuentra a sí mismo como parte de una comunidad ya establecida que le extiende una mano y le facilita su adaptación. Esto es mucho más difícil en Inglaterra.
Las restricciones para obtener permisos de trabajo hacen que sea más difícil para los futbolistas acceder al país. Con dificultad hay suficientes para crear un comité de bienvenida.
Tal vez se pueda utilizar la presencia de otros ciudadanos sudamericanos que están viviendo en Inglaterra. Con su experiencia ellos podrían enseñar al nuevo inmigrante las herramientas para sobrevivir, mientras mantienen el contacto con la cultura de su país.
Tal vez entonces las clínicas para la depresión no sean para Crespo, sino para los defensas rivales.