Skip to main contentAccess keys helpA-Z index
BBCMundo.com
OTROS IDIOMAS
English
Português
mas idiomas
Sábado, 9 de septiembre de 2006 - 16:50 GMT
Schumi, junto a Senna
Raúl Fain Binda.
Raúl Fain Binda
Columnista, BBC Mundo

Michael Schumacher
Schumi, "un perfecto héroe de nuestros tiempos".
Michael Schumacher será recordado en los anales del automovilismo como uno de los tres grandes pilotos de Fórmula 1 de todos los tiempos, junto a Juan Manuel Fangio y Ayrton Senna.

Esto es incontrovertible, sea cual fuere el anuncio que se propone hacer este domingo, después del Gran Premio de Monza.

Pensaremos lo mismo si, en vez de anunciar su retiro, Schumi dice que el año que viene correrá para Toro Rosso, o que formará su propio equipo.

Lo recordaremos así incluso si el año que viene corre junto a Montoya en la fórmula Nascar.

Caramba, persistiremos en esta opinión aunque se haga monje y se retire a meditar en un monasterio.

En claroscuro

Pero en forma paralela, junto a la admiración que (casi) todos le tenemos, también se desliza un escalofrío ante esa honda grieta en su personalidad.

En el plano de la imaginación popular, Schumacher ha sido el primer gran campeón-demonio, un carácter excepcional pero defectuoso, percibido al mismo tiempo como superdotado y malvado
En el plano de la imaginación popular, Schumacher ha sido el primer gran campeón-demonio, un carácter excepcional pero defectuoso, percibido al mismo tiempo como superdotado y malvado.

Un perfecto héroe de nuestra época, dirán muchos.

Schumacher es un puritano del triunfo, un cruzado de las pistas, un fanático que cree que el fin justifica los medios. Su dedicación a la misión de ganar lo ha llevado a excesos a veces vergonzosos.

Comparación con Senna

Ayrton Senna,
Senna, tan obsesivo como Schumacher e igual de implacable.
Como piloto, Schumacher ha sido tan grande como Senna; o un poco menos, o un poco más, como ustedes quieran.

La gran diferencia es el efecto que las personalidades de cada uno causan en el público, los aficionados de todo el mundo.

En abril de 2004, al cumplirse el décimo aniversario de la muerte de Ayrton Senna, publicamos un artículo festejando su talento. Ya entonces encontrábamos paralelos entre el alemán y el brasileño.

Senna era tan obsesivo como Schumacher, y podía ser igualmente implacable. También él empujaba a sus rivales en la pista (¿te acuerdas, Alain Prost?) y solía agredir después de las carreras a los pilotos que le faltaban el respeto.

(¿Y quién juzgaba esta falta de respeto? Pues Ayrton Senna, juez y parte).

Atribuimos entonces a Senna una condición misteriosa del espíritu humano, capaz de inspirar a otros. Era un conductor natural de hombres.

Schumacher, en cambio, es un conductor natural de máquinas.

Misticismo y pies en la tierra

Senna hablaba de las carreras y de sus triunfos en las pistas como estaciones en una jornada hacia la trascendencia, una especie de viaje espiritual.

Por nuestra parte, creemos que los admiradores de Senna y los admiradores de Schumacher son complementarios; se necesitan unos a otros para producir la chispa que enciende al espíritu deportivo
Schumacher habla de las mismas cosas con más naturalidad, pero con un filo de fanatismo. A diferencia de un piloto del montón, Schumi no volverá a su casa ni hablará con su mujer hasta completar el trabajo.

Muchos aficionados encuentran inspirador lo de Senna; a otros les fastidia y prefieren el enfoque pedestre de Schumi. Es una de las decisiones a que nos obligan las personalidades de estos dos hombres.

El artículo sobre Senna es el que más comentarios de lectores atrae entre todos los que hemos escrito en La Vida es Juego a lo largo de seis años. Todavía los recibimos. Nuestra respuesta invariable es: "Los admiradores de Senna son los más fieles del mundo."

Moral y técnica

Hay algo de religioso en el fervor de esta gente.

Otra cosa que nos ha llamado la atención es que muchos de los mensajes no se limitan a elogiar a Senna: también atacan a Schumacher.

"No es digno de atarle los cordones de los zapatos", es una observación bastante común.

Michael Schumacher en Monza
¿Qué hubiera sido la Fórmula 1 sin Schumi, tras la desaparición de Senna?
Esta frase, que apunta a una cuestión moral, es mucho más frecuente que la descalificación técnica de Schumacher como piloto "lento", en comparación con su rival.

Por nuestra parte, creemos que los admiradores de Senna y los admiradores de Schumacher son complementarios; se necesitan unos a otros para producir la chispa que enciende al espíritu deportivo.

Una recomendación final a quienes encuentran mezquino al alemán: traten de imaginarse lo que hubiera sido la Fórmula 1 sin Schumi, tras la desaparición de Senna.


Escríbale a Raúl Fain Binda

Nombre
Correo electrónico
Ciudad
País
Teléfono (opcional)
Mensaje (máx. 50 palabras)

La BBC se reserva el derecho de editar y publicar su mensaje. Los datos provistos no serán entregados a terceros.






VÍNCULOS
El contenido de las páginas externas sugeridas no es responsabilidad de la BBC.




 

BBC MUNDO - PRODUCTOS Y SERVICIOS


banner watch listen