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Sábado, 2 de septiembre de 2006 - 16:49 GMT
Lo de Tévez fue mi idea
Raúl Fain Binda.
Raúl Fain Binda
Columnista, BBC Mundo

Carlos Tévez
El truco es comprar jugadores baratos en Argentina y colocarlos por un tiempo en un club brasileño.
He sido usado. Y lo peor de todo es que cierta gente se hace rica con mis ideas y yo no veré un centavo.

El asunto comenzó hace dos o tres años, en el pub de mi barrio de Londres, el Loro y el Pirata.

Uno de los parroquianos, a quien llamaré Jim (no es su nombre verdadero), me preguntó de repente sobre el mercado futbolístico de América Latina. ¿Valía la pena invertir en el fútbol de allí?

"Sólo en jugadores, que después puedes vender en Europa multiplicando tu capital; no conviene invertir en clubes porque siempre están acorralados y no generan suficiente dinero", le dije.

El hombre se quedó pensando y después de un rato dijo algo que debió alertarme.

"Pero si tú compras los derechos de uno o dos buenos jugadores argentinos, digamos, y los quieres vender en Europa, a precios europeos, ¿cómo haces? La ganancia, a los precios latinoamericanos, es muy baja para mí".

Creyendo que mi interlocutor sólo quería hacer conversación, no resistí la tentación de tomarle el pelo.

"Pues los compras baratos en Argentina y los colocas por un tiempo en un club brasileño; si son realmente buenos se lucirán y los europeos te pagarán el doble de lo que te pagarían si sólo se lucieran en Argentina".

"Ahh", dijo Jim. Y cambió de conversación.

Algunas complicaciones

Hace algunos meses me lo encontré de nuevo. Siempre simpático, siempre generoso, siempre escuchando las opiniones de los demás.

"Tú sabes que la idea de los jugadores argentinos y el club brasileño resultó bastante buena, aunque han surgido algunas complicaciones".

Javier Mascherano
El jueves se confirmó que Mascherano había firmado un contrato con el West Ham.
Debo admitir que me llamó la atención la insistencia, pero lo importante es que no me di cuenta de que Jim había pasado de la teoría ("supongamos que") a la realidad ("tu idea resultó buena"; "han surgido complicaciones").

"Resulta que en Brasil se están poniendo pesados, siempre preguntando de dónde he sacado el dinero; además estoy peleado con mis socios brasileños y el equipo, que la temporada pasada fue campeón, ahora anda mal. Para colmo, los argentinos se han puesto en contra a la afición y me exigen que cumpla la promesa del fútbol europeo".

Cosas del mercado

"Y bueno", dije yo. "Véndelos en Europa".

"Es que no están suficientemente valorizados. Los clubes grandes todavía no están convencidos de que valen lo que yo quiero cobrar".

"¿Y cuánto quieres cobrar?"

"Sesenta, setenta millones de dólares por cada uno".

Los dos reímos, qué buen chiste. Además de entretenerme, Jim también me compró una cerveza amarga, de modo que se merecía una respuesta.

"Compra un club y aparca allí a tus jugadores por algunos meses. De paso sigues las huellas de Roman Abramovich, que compró el Chelsea, de la familia Glazer, que compró el Manchester United, y de Randy Lerner, que está por comprar el Aston Villa" (esta operación se completó hace un par de semanas).

Dicho al pasar

Pasó algún tiempo. El siguiente encuentro con Jim fue muy breve. Yo entraba al baño y él salía.

Logo del  West Ham
Lo que no se conoce aún es cuánto pagó el West Ham por el pase de los jugadores.
"Tú sabes", me dijo, "estoy en conversaciones para comprar el West Ham, pero la operación necesita madurar y yo debo ubicar a esos chicos argentinos mañana mismo, porque cierra el libro de pases."

"Muy fácil", le dije, siempre en broma, qué tipo gracioso. "Les vendes los jugadores al West Ham por una cifra que mantendrás en reserva. Ellos podrán hacerlos jugar y así repetirás el esquema de Brasil, pero tú te proteges con un contra documento especificando que si el Real Madrid ofrece 60 millones por cualquiera de ellos, el club deberá aceptar y darte todo el dinero a ti."

Jim se quedó inmóvil por un instante. Me miró con una expresión extraña, que no pude interpretar.

"De paso refuerzas el club que estás por comprar", le dije. "Si terminas la operación en dos o tres semanas más, te encontrarás propietario o copropietario de un club con aspiraciones a ganar la liga, y todo por cuánto, ¿100 millones?"

El origen del dinero

"¿Y tú crees que esto no llamará la atención de la Asociación Inglesa, la UEFA o la FIFA? ¿No querrán, como los brasileños, saber de dónde saco el dinero?", me preguntó.

"No te preocupes, porque la gente tiende a oponerse cuando te quieres llevar dinero ajeno, pero te recibe con los brazos abiertos cuando lo traes. Lo importante, ahora, no es el origen sino la dirección del dinero. Después, cuando estés afirmado, podrás hacer lo que te plazca."

Jim hizo un gesto raro con la cabeza y se fue sin despedirse. No me dio tiempo a advertirle que llevaba la bragueta desabrochada.

Hoy, tras enterarme de la incorporación de Carlos Tévez y Javier Mascherano al West Ham, y de saber que una misteriosa organización está negociando la compra del club, se me ocurrió pensar que Jim no era después de todo un jugador de Metrópoli.

¡El hombre estaba utilizando mis conocimientos especializados para sus negocios!

Yo creo que mi aporte en todo esto vale uno o dos millones.

El problema es que Jim no aparece por ninguna parte.


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