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Sábado, 1 de julio de 2006 - 21:04 GMT
Quién corre el Tour de Francia
Raúl Fain Binda.
Raúl Fain Binda
Columnista, BBC Mundo

Cuatro ciclistas favoritos en su momento: (arriba izq.) Jan Ullrich (Alemania), Floyd Landis (EE.UU.), Ivan Basso (Italia) y Alexandre Vinokourov (Kazakstán).
Los dramas actuales del ciclismo bien podrían servir para un drama en el cine.
Esta columna sabe de buena fuente (nuestro informante, Epiménides, es una maravilla, porque hasta sus mentiras son certeras*) que la próxima película de Pedro Almodóvar será una fantasía poética sobre el ciclismo.

La escena central de la película (tal vez no sea de Almodóvar, porque Epiménides tuvo un lapsus y en su informe también mencionó a Woody Allen) es una obra maestra de inspiración onírica.

"Largada del Tour de Francia. Los ciclistas son todos flics (policías) franceses y guardias civiles españoles, que persiguen a una sombra, siempre más rápida que ellos. En pantallazos, creemos vislumbrar el rostro del espectro: el de Lance Armstrong, tal vez."

O puede ser el de Jacques Anquetil, autor de una de las frases más célebres en la historia del ciclismo: "Tú no ganas el Tour de Francia con agua mineral".

Anquetil ganó cinco Tours hace como mil años. Armstrong ganó siete consecutivos apenas ayer. ¿Los habrá ganado con agua mineral?

Esto es lo que se pregunta Almodóvar.

Redes de dopaje

En los primeros apuntes del libreto, los espectadores son todos ciclistas profesionales, apeados de sus bicis por su participación, real o presunta, en grotescas redes de dopaje.

Vemos a Jan Ullrich, con una camiseta agujereada, vendiendo salchichones al borde de la ruta; a Iván Basso, repartiendo banderines tricolores; a Joseba Beloki y Oscar Sevilla, alentando (tal vez abucheando) a los guardias civiles que representan a España.

Vemos a muchos otros. Y no sólo ciclistas, sino de muchos otros deportes.

Almodóvar adora los temas de transgresores, de gente que sobrepasa los límites.

Y por la misma razón que le interesa la historia de un transexual, le importa la historia de un ciclista, que básicamente es un deportista que se ha pasado de la raya.

Todos los deportes, como Fausto, están tentados por el dopaje, en una u otra forma. Pero en el ciclismo el Diablo tiene la sartén por el mango.

El dopaje no es simple

"El diablo del tour de Francia", el diseñador de bicicletas, Didi Senft.
En el ciclismo el diablo tiene la sartén por el mango
El público, o sea los clientes del deporte, tiene una idea equivocada del dopaje.

Cree que un deportista dopado es un sujeto que ingiere o se inyecta una droga o sustancia inmediatamente antes de una prueba, para que su organismo, estimulado, responda mejor.

También cree que si las autoridades toman una muestra de orina o sangre de ese sujeto, la trampa saldrá a la luz.

Cree, pobre infeliz, que si el análisis no es positivo, el deportista es inocente.

Bueno, sí y no.

Es "inocente", pero eso no quiere decir que no se haya dopado.

Las formas del dopaje son diversas, tantas como las formas de la tentación.

El caso de Manzano

La forma más elemental es el dopaje que aumenta directamente la fuerza o la energía. Pero también es importante el dopaje que facilita la recuperación tras el esfuerzo, o sea que permite entrenar más tiempo.

Y el deportista que entrena más, rinde más. Y en su organismo no se detecta ningún dopaje.

El ciclista español Jesús Manzano, por ejemplo, fue inocente en decenas de ocasiones en que se le tomaron muestras para análisis.

Pero el hombre era culpable, y lo confesó. Dijo que su equipo, el Kelme, lo había forzado, y que las transfusiones de sangre eran algo habitual en todo el "pelotón" (o sea todos los ciclistas profesionales).

El mundillo del ciclismo lo desacreditó: "pavadas de resentido", dijeron.

Operación Puerto

Espectadores levantan afiche sobre dopaje.
El público, o sea los clientes del deporte, tiene una idea equivocada del dopaje
La "Operación Puerto" de la Guardia Civil, que ha destapado la olla más grande del dopaje hasta ahora, siguió la pista ofrecida por Manzano.

Decenas de ciclistas y un número indeterminado de deportistas de otras especialidades se beneficiaban de los servicios de una red de médicos, hematólogos y dirigentes, que tenía calculado con precisión la forma, el método y la oportunidad, para que el dopaje fuera impune.

Todo esto era requetesabido en el ambiente.

En 1966, cuando fueron introducidos los primeros análisis, rudimentarios, los ciclistas pusieron el grito en el cielo, Anquetil a la cabeza, como era su costumbre en la ruta.

"Tú no ganas el Tour con agua mineral", dijo.

En los últimos años, según los datos de numerosas denuncias e investigaciones, habrían existido dos grandes redes de dopaje de ciclistas.

O la presunción de la existencia de esas redes, digamos, para no tentar a los abogados del Diablo.

Ferrari versus Fuentes

Exámen médico al ciclista danés, Mickael Rasmussen.
Los exámenes médicos son un ritual que puede ser interpretado de muchas maneras.
Una de ellas estuvo encabezada por el médico italiano Michele Ferrari, y su principal beneficiario, según Epiménides, habría sido Lance Armstrong, quien nunca repudió sus lazos con Ferrari.

La otra es la red descubierta hace poco por la Guardia Civil, encabezada por el médico canario Eufemiano Fuentes, quien había sido el responsable médico del equipo Kelme en la época denunciada por Manzano.

Como consecuencia del desenmascaramiento de Fuentes, han quedado a la vera del camino varios de los favoritos para el Tour de este año: Ullrich, Basso, Belocki, Mancebo, Vinokorouv.

A todos éstos, supuestamente dopados, solía ganarles Armstrong, supuestamente no dopado.

¿Ven la diferencia? La superioridad de Armstrong fue tan aplastante, ante rivales dopados, que debemos presumir una capacidad física y psíquica casi sobrehumana.

O deberemos creer que él, igual que Manzano, estaba dopado y no lo sabíamos.

En Francia, muchos comentaristas y profesionales del ciclismo creen que Armstrong fue un tramposo afortunado, amparado en su condición de héroe civil, tras haberse recuperado de un cáncer testicular que se había extendido a su cerebro.

Esta recuperación habla maravillas de su voluntad y capacidad de lucha, pero no garantiza su inocencia en caso de dopaje.

Otra cosa es con agua mineral

Ciclistas del equipo Lampre.
¿Qué futuro para una de las carreras más celebres?
Esta duplicidad, aparente o real, es lo que atrae a Almodóvar. En sus películas siempre explora responsabilidades y roles: esencialmente, quién es inocente y quién es culpable.

Armstrong dice que las denuncias sobre su supuesto dopaje son fruto de la envidia y celos de los franceses.

Es una explicación muy convincente en Estados Unidos, donde Francia tiene una mala imagen estos días, pero en otros países suena ridícula.

Almodóvar, según nos dice Epiménides, ve a Armstrong y Ullrich como Fausto y a los doctores Ferrari y Fuentes como el Diablo en su fantasía cinematográfica.

Mientras tanto, el Tour de Francia de este año es una farsa.

Como decía Anquetil, no se puede correr con agua mineral.

(* Otro Epiménides, un filósofo cretense del siglo VI AC, dijo que "todos los cretenses son mentirosos".)


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