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Sábado, 15 de abril de 2006 - 15:16 GMT
Las apuestas y eso del avestruz
Raúl Fain Binda
Raúl Fain Binda
Columnista, BBC Mundo

Wayne Rooney
Las apuestas dejaron a Rooney con millonarias deudas.
Wayne Rooney es un gran futbolista y un pésimo apostador: marca goles por docenas pero también ha acumulado deudas de juego por más de un millón de dólares.

Las apuestas y la consiguiente sospecha de corrupción siempre han figurado en el entorno del deporte profesional; se pertenecen mutuamente, como el collar y el perro.

Los jugadores de fútbol más conocidos no visitan las casas de apuestas, donde todo el mundo los puede ver: tienen sus pasadores.

En el caso de Rooney, el agente era un tal Stephen Smith, socio de Michael Owen, quien montó una empresa para colocar discretamente las apuestas de Owen, Rooney y otros jugadores, entre ellos Frank Lampard, John Terry, y Rio Ferdinand, para mencionar únicamente a los internacionales gordos.

El problema es que Smith no tenía una licencia (sólo la consiguió hace unos días), y las apuestas no estaban respaldadas por un comprobante. Es por eso que los abogados de Rooney negocian una reducción de la deuda. Lo más seguro es que Smith se deba hacer cargo de la diferencia con su propio corredor, que sí tiene una licencia y seguramente pone todo por escrito.

Testimonio de Ruud

Michael Owen
Owen, Rooney y otros jugadores apostaban a través del mismo agente.
Hace algunos años, poco después de llegar al Manchester United, Ruud Van Nistelrooy dijo a la revista holandesa Voetbal International que la "cultura de juego" en el vestuario era "increíble".

"El entrenador lo sabe, pero no le importa mientras sigamos ganando", dijo.

Van Nistelrooy se refería a los juegos de cartas en las interminables noches de concentración y durante los numerosos viajes por medio mundo.

La tentación es grande, en particular cuando la ocasión se presenta con tanta frecuencia.

El tedio, siempre el tedio

¿Qué puede hacer un joven que, salvo los días de partido, trabaja jornadas de dos o tres horas? No tiene muchas inquietudes intelectuales, no le gusta leer, le parece una debilidad pasar mucho tiempo con su novia y los soplones van con el cuento a los periodistas cada vez que asoma la nariz por el night club o ve a una prostituta.

El juego y las apuestas son válvulas de escape para el tedio.

Y después de todo, son actividades perfectamente legítimas.

Tony Cascarino, un ex futbolista que ahora escribe para The Times, metió al zorro en el gallinero hace algunas semanas, cuando reveló que un "importante jugador" había apostado 350.000 dólares a que Bolton le ganaba al West Ham.

Plata fácil

El riesgo de corrupción es ahora mayor, debido al auge de las apuestas en sitios de Internet, que ofrecen anonimato
El apostador ganó 385.000 dólares "en forma legítima", ya que él pertenecía a un tercer equipo y no se podía sospechar el apañamiento del resultado.

Resulta obvio que ningún jugador del West Ham habría colocado una apuesta de ese monto en contra de su propio equipo, aunque un amigo suyo, de otro equipo, no hubiera tenido ningún problema.

El riesgo de corrupción es ahora mayor, debido al auge de las apuestas en sitios de Internet, que ofrecen anonimato. Cascarino nos ofrece un inquietante panorama de lo que está ocurriendo en los vestuarios:

Un dato más o menos

"Calculo que 50% de los muchachos apuestan en otros partidos. El momento culminante es después del mediodía de los sábados. Funciona así: el entrenador te dice la formación del equipo, tú llamas por teléfono a tus amigos en otros clubes y les pasas la información. Con esos datos, ellos llaman a sus pasadores de apuestas". (The Times, 27/3/06)

Cascarino dice que esto no es corrupción, pero podría serlo si alteramos apenas un poquito el cuadro en el párrafo precedente. ¿Y si en vez de pasarles la formación del equipo les pasas los puntos débiles, tal vez tu propia disposición a no esforzarte mucho esta tarde tan calurosa?

Un antecedente

Hace algunos años estalló un escándalo cuando ciertos ex jugadores de clubes ingleses fueron acusados de entregar partidos por cuenta de sindicatos de apostadores asiáticos.

Cuando la bulla perdió intensidad, el público quedó con la impresión que se trataba de un caso aislado, un puñado de jugadores inescrupulosos y unos extranjeros corruptos. El resto muy bien, gracias.

Tal vez sí, tal vez no.

Un salto tecnológico

James Morrison, del Middesbrough, Reino Unido.
La camiseta del Middlesbrough lleva el nombre de un sitio de apuestas.
Lo cierto es que los sitios en Internet están cambiando el panorama global de apuestas.

Las normas británicas sólo permiten la difusión publicitaria del nombre de una organización de apuestas y de la información de sus facilidades para apostar: no es posible ofrecer incentivos a clientes potenciales.

Es por esta razón que la camiseta del Middlesbrough sólo lleva el nombre de un sitio de apuestas: 888.com; y la del Aston Villa el de 32Red.com.

Si no existiera esta limitación, las camisetas de los clubes tendrían imágenes de ruletas y mujeres croupiers de pechos redundantes.

La camiseta del Man United

El Manchester United acaba de firmar un contrato por 100 millones de dólares con la compañía de seguros estadounidense AIG, para publicitar su nombre en la camiseta del equipo.

Hasta pocos días antes de tomar esta decisión, el club negociaba un contrato por 115 millones con el sitio de apuestas Mansion's, que ahora, despechado, busca un nuevo vehículo: tal vez Totenham Hotspur o Liverpool.

David Gill, el director ejecutivo del Man United, dijo que "hemos desechado el contrato más jugoso de la historia para firmar el contrato más adecuado".

En otras palabras: este asunto de las apuestas es legal, pero si tenemos algo más decente por menos dinero, lo tomaremos.

Dime cuánto apuestas...

Este es un lujo que se puede dar el United, capaz de atraer a un pez gordo como AIG por 100 millones, pero otros clubes menos poderosos venderían el alma a Mansion's por la décima parte de esa suma.

Retomemos el testimonio de Cascarino, un ex internacional irlandés:

"Los futbolistas del Chelsea son apostadores notorios. Eidur Gudjohnsen despilfarró una fortuna en casinos hace un par de años, y se dice que un grupo de jugadores habría perdido 800.000 dólares en un solo día en las carreras de caballos. ¿Por qué debería inquietarse el entrenador, mientras el club gane?".

Lección de historia natural

Cascarino fue un futbolista de buen nivel (internacional con Irlanda) y ahora es un excelente periodista deportivo, pero no sabe mucho de historia natural.

El avestruz, cuando advierte un peligro, mete la cabeza en un agujero en el suelo y piensa: "ahora que no lo veo, el peligro no existe".


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