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Viernes, 3 de abril de 2009 - 00:08 GMT
Un "éxito" aún por comprobarse
Julián Miglierini
BBC Mundo

El acuerdo alcanzado por los líderes del G-20 en Londres ha sido calificado de histórico por el primer ministro británico, Gordon Brown.

Gordon Brown, primer ministro británico y Felipe Calderón, presidente de México
México se llevó una mención especial de apoyo a su préstamo pedido al FMI, algo que insinúa que el presidente Felipe Calderón logró uno de sus claros objetivos en la cumbre

"Hoy es el día en que el mundo se unió para luchar contra la recesión global", dijo el anfitrión de la cumbre al abrir la conferencia de prensa en la que anunció las conclusiones alcanzadas después de horas de negociaciones con sus contrapartes.

Y en el comunicado oficial, todo parece indicar que las divergencias y la animosidad que se había visto entre los miembros del grupo -especialmente en los días previos a la reunión- quedaron de lado tras las discusiones del jueves.

Si hay algo que se le debe reconocer al comunicado final es que no deja tema sin tocar: todos los puntos en discusión -incluso los más álgidos- se llevan una mención y, al parecer, tienen una solución consensuada.

La cumbre, además, no escaseó en declaraciones grandilocuentes.

Brown dijo: "Se terminó el viejo Consenso de Washington", en referencia al pensamiento económico que aseguró, durante décadas, que el mercado solucionaría sus correcciones por sí mismo, sin necesidad de intervención estatal.

"Hemos logrado un nuevo consenso de que haremos lo necesario para restablecer el crecimiento y el empleo, y evitar que una crisis de este tipo se repita nuevamente", agregó.

"Recuperación y reforma"

Para empezar, en dos palabras que mencionó Brown se combinan las que eran dos de las principales preocupaciones de muchos líderes antes de empezar la cumbre: "recuperación y reforma".

Barack Obama, presidente de EE.UU.
Son herramientas para que ellos puedan salir de la pobreza
Barack Obama, presidente de EE.UU.

Recuperación ante la inyección de liquidez en las áreas donde los fondos se han secado desde la profundización de la crisis; reforma en las instituciones que no supieron ni prever ni evitar la actual crisis.

El mejor ejemplo de estos es el Fondo Monetario Internacional (FMI): la organización, tanto en términos de los recursos que tiene como de su forma de funcionar, entra en una nueva era después de esta cumbre.

Así se reflejó la insistencia de los países emergentes para aumentar su poder de influencia por sobre la institución -un reclamo de China y Brasil, entre otros- y la mejor rendición de cuentas del desprestigiado organismo, algo que buscaba la presidenta argentina, Cristina Fernández.

México se llevó una mención especial de apoyo a su préstamo pedido al FMI, algo que insinúa que el presidente Felipe Calderón logró uno de sus claros objetivos en la cumbre.

Por eso y porque se reiteró el compromiso de los países miembros del G-20 de evitar las prácticas proteccionistas y apostar por el libre comercio, América Latina puede estar conforme con los resultados de la reunión de Londres.

¿Fin del paraíso?

También, entre los anuncios, están los límites a los salarios de los banqueros y un férreo control de los paraísos fiscales.

Hoy es el día en que el mundo se unió para luchar contra la recesión global
Gordon Brown, primer ministro británico

En este tema, incluso se logró algo que antes de la cumbre se consideraba poco probable: la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) hará públicos, de forma inmediata, la lista de los paraísos fiscales que no cumplen con los requisitos legales establecidos para esos territorios.

Además, se expresó un compromiso de mantener y en algunos casos aumentar la ayuda para los países más pobres, que en muchos casos son los más impactados por la crisis.

Lo interesante es que esa ayuda no sólo llegará de manera directa: también los países en desarrollo se verán beneficiados por un aumento de US$250.000 millones en crédito comercial, algo que podría reavivar las exportaciones de materias primas desde las economías emergentes en el corto plazo.

En la conferencia de prensa que ofreció al final del día, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que esa ayuda aliviaría a los más necesitados de África y América Latina.

"Son herramientas para que ellos puedan salir de la pobreza", dijo Obama.

A futuro

Todos los líderes, desde Nicolás Sarkozy (quien dijo que la cumbre "es más de lo que podía esperar") hasta Barack Obama, insistieron en que este paquete de medidas decididas en Londres no son las primeras ni serán las últimas que el G-20 tomará de manera coordinada para paliar la crisis.

En una próxima cumbre en el otoño boreal, en un lugar a definir, el G-20 se reunirá de nuevo para evaluar cómo funcionó lo que se decidió este jueves en la capital británica.

"Esta vez es diferente", dijo Brown, haciendo referencia a las décadas que le tomó al mundo recuperarse de la Gran Depresión y para destacar que los líderes mundiales actuales son conscientes de que es necesario que se actúe de manera urgente para evitar que la crisis se profundice aún más.

Sin embargo, queda todavía por verse si las promesas que se incluyen en el comunicado se transforman en realidad y cuánto tiempo tomará implementarlas.

Además, la evaluación de los resultados de la cumbre no se puede ver ni en la respuesta positiva de los mercados al anuncio, ni en la efusividad de los mandatarios al anunciar el acuerdo: se medirá, con el tiempo, cuando la economía global defina si, al final, caerá por un abismo o no.



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