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Viernes, 20 de febrero de 2009 - 15:16 GMT
Suiza y el secreto bancario
Redacción BBC Mundo

Zurich
Suiza es uno de los países más ricos del mundo, en gran parte gracias al secreto bancario.

En una escena de la película "El tercer hombre", Orson Welles dijo unas palabras, ahora famosas, que él mismo le añadió al guión de Graham Greene.

"En Italia, durante 30 años bajo los Borgias, tuvieron guerras, terror, asesinatos y derramamientos de sangre, pero produjeron a Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza, tuvieron amor fraterno, tuvieron 500 años de democracia y paz, ¿y qué produjeron? El reloj de cuco".

Aunque los suizos no crearon el llamativo reloj -que fue inventado en Alemania- ni tuvieron 500 años de paz ininterrumpida, lo que sí prosperó durante sus largos períodos de estabilidad fue el secreto bancario que, según diversos estudios, data de la Edad Media.

Aunque hasta principios del siglo pasado el secreto bancario se basaba en un código de honor entre los bancos y sus clientes, en 1934 se convirtió en ley.

Algunos historiadores aseguran que el parlamento suizo incluyó un artículo sobre la privacidad en la Ley Bancaria para evitar la presión de las autoridades nazis que habían llegado al poder en Alemania el año anterior y querían investigar los activos de comerciantes judíos.

Clientes judíos

Paradójicamente, 60 años después el Congreso Mundial Judío canalizó una serie de demandas contra los bancos suizos relativas a dinero de víctimas del Holocausto que se encontraba en cuentas a las que muchos de los sobrevivientes o sus herederos no tenían acceso porque estaban protegidas por el secreto bancario.

Víctimas del Holocausto
Suiza ha ofrecido disculpas por su tratamiento a muchos judíos durante la IIGM.

Diversos bancos fueron acusados de quedarse con los activos o de traspasar a los nazis millones de dólares de clientes judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

En mayo de 1997, se publicó en Estados Unidos un estudio preliminar comisionado por el gobierno de Bill Clinton y coordinado por el subsecretario de Comercio Stuart E. Eizenstat que causó graves controversias entre ese país y Suiza.

El documento aseguró que, a pesar de su supuesta neutralidad, "Suiza era el banquero y facilitador financiero de la Alemania Nazi, tomando y transfiriendo oro alemán -la mayor parte saqueado- y suministrándole a Alemania francos suizos para comprar los productos que necesitaba".

En 1999, una comisión encabezada por el ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Paul Volcker, e integrada por representantes de la Asociación de Banqueros Suizos y de organizaciones judías, concluyó que no había "pruebas de destrucción sistemática de los archivos de las cuentas de víctimas" ni de "esfuerzos concertados por desviar los fondos de víctimas de la persecución nazi con fines indebidos".

Suiza era el banquero y facilitador financiero de la Alemania Nazi, tomando y transfiriendo oro alemán -la mayor parte saqueado- y suministrándole a Alemania francos suizos para comprar los productos que necesitaba
Informe Eizenstat, 1997

Sin embargo, la comisión criticó las "acciones cuestionables y engañosas de algunos bancos individuales en el manejo de las cuentas de las víctimas" y, como resultado de la investigación, se otorgó una compensación total de cerca de US$380 millones a los dueños de cuentas o sus sobrevivientes.

Una investigación suiza, realizada por la Comisión Bergier, llegó a conclusiones similares.

Presiones

Las investigaciones sobre los activos de los clientes judíos en los años 90 fueron el principal precedente de los actuales esfuerzos de Estados Unidos por obligar a los bancos suizos a que revelen información sobre clientes estadounidenses que podrían estar burlando las leyes fiscales de su país.

Símbolo del euro, frente a edificios
La Unión Europea también quiere más transparencia en el sistema bancario suizo.

Sin embargo, EE.UU. no es el único país que quiere más transparencia en el sistema bancario suizo.

La Unión Europea (UE), de la cual Suiza no forma parte, ha manifestado repetidamente su preocupación por que ciudadanos de sus países miembros evadan sus impuestos a través de cuentas en bancos suizos.

A partir de julio de 2005, después de largas negociaciones, las entidades bancarias suizas comenzaron a aplicar las normas de la UE sobre la fiscalidad del ahorro de ciudadanos no residentes.

En otras palabras, introdujeron un impuesto -que comenzó al 15% y debe llegar al 35% en 2011- a los ciudadanos de la UE no residentes que tuvieran sus ahorros en bancos suizos y ese dinero, recaudado por Suiza, se comparte con la UE de forma anónima.

Los bancos suizos vieron esta retención fiscal como el precio indeseado, pero necesario, que tenían que pagar para mantener el secreto bancario.

Leyes estrictas

El gobierno suizo asegura que no cederá en su tradición de defender las cuentas confidenciales.

Francos suizos
Tradicionalmente, el franco suizo es una de las monedas más estables del mundo.

Después de todo, Suiza es uno de los países más ricos del mundo gracias a su sistema bancario.

El país, que sólo ingresó a la ONU en 2002, tiene 7,5 millones de ciudadanos y un Producto Interno Bruto per cápita de US$59.880 (Banco Mundial, 2007).

En cuanto a las acusaciones de lavado de dinero y evasión fiscal, Suiza señala que tiene leyes muy estrictas, tanto a nivel cantonal como federal.

Estas leyes establecen una diferencia entre la evasión fiscal (por ejemplo, al no declarar ingresos imponibles), que es una contravención y castigada con una multa del 33% al 300% de la cantidad no declarada, y el fraude fiscal (mediante el uso de documentos falsos), que es un delito y puede implicar hasta tres años de cárcel y una multa adicional de hasta aproximadamente US$25.500.

¿Evasión o fraude?

En esta distinción radica la clave de la actual controversia entre Suiza y Estados Unidos.

Charles Taylor (centro), ex presidente de Liberia
Taylor era acusado de lavar en Suiza dinero procedente del tráfico de armas y diamantes.

Desde 1983, las autoridades suizas colaboran con los gobiernos extranjeros en la investigación de los casos de fraude fiscal, pero no en los de evasión fiscal.

Suiza señala que eso es necesario para proteger el secreto bancario y la privacidad de los individuos.

En diversas ocasiones, las autoridades suizas han congelado cuentas bancarias relacionadas con gobernantes extranjeros acusados de saquear las arcas de sus países.

Sin embargo, como ocurrió en un caso en 2003 relativo a dos asociados al ex presidente de Liberia Charles Taylor, el gobierno suizo no publica los nombres de las personas ni de los bancos en cuestión para salvaguardar uno de los pilares de su economía, el secreto bancario.

Retención fiscal

Tres miembros de la Unión Europea -Austria, Luxemburgo y Bélgica- también defienden el secreto bancario.

Los tres aplican el mismo sistema de retención fiscal que Suiza para los no residentes.

Además, lo hacen Andorra, Mónaco, Liechtenstein y San Marino y algunas dependencias británicas y holandesas.

Sin embargo, en momentos en que muchos estados han tenido que dedicar miles de millones de dólares para rescatar a sus bancos, crece la presión por que desaparezcan los llamados "paraísos fiscales" y para que el dinero que haya crecido gracias a la evasión fiscal regrese al erario.



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