La unión Europea espera que se restablezca el suministro de gas lo más pronto posible.
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Los observadores internacionales que controlarán el flujo de gas ruso hacia Europa, comenzaron a tomar sus posiciones después de que Ucrania firmara el protocolo que permitirá la reanudación del suministro del hidrocarburo tan esperado en muchas ciudades europeas.
Kiev aprobó el pacto en la madrugada del domingo, después que éste fuera firmado por Rusia y la Unión Europea (UE).
Mirek Topolanek, primer ministro de la República Checa, quien ejerce la presidencia de turno de la UE, aseguró que "Europa puede comenzar a recibir el gas dentro de 36 horas".
Rusia advirtió que sólo abrirá el grifo del gas, una vez que los equipos de observadores hayan llegado a todos los puntos de control.
El equipo estará integrado por representantes de la gigante energética rusa Gazprom, la empresa ucraniana Naftogaz, delegados del gobierno ruso y ucraniano, así como representantes de las compañías europeas que compran el gas ruso y expertos independientes.
El flujo fue cortado la semana pasada en medio de una disputa entre Kiev y Moscú sobre las tarifas de gas.
Hasta el momento, se ha interrumpido el envío a 18 países. Muchos de ellos tuvieron que cerrar escuelas y fábricas por falta de calefacción.
En un comunicado de prensa, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, señaló que la crisis dejó a "muchos ciudadanos en peligro", por lo que espera que el suministro se restablezca sin mayores problemas.
Sin resolución a largo plazo
El corresponsal de la BBC en Ucrania, Grabriel Gates, señala que pese al acuerdo para reanudar el suministro a Europa, los problemas entre Kiev y Moscú no han sido resueltos.
En Bulgaria, algunas unidades de transporte público están funcionando sin calefacción.
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Entre otras cosas, no se llegó a ninguna determinación sobre el arancel que Rusia debería pagar por el traslado de gas, ya que se están utilizando los gasoductos que atraviesan el territorio ucraniano.
Tampoco hay una resolución sobre la exigencia de Gazprom para que Ucrania pague tarifas similares a las abonadas por el resto de los países de la UE.
Rusia, que interrumpió el suministro el 1º de enero, acusa además a Ucrania de "robarse" el petróleo que iba de camino a Europa.
Kiev rechaza las acusaciones y asegura que las tarifas que quiere cobrar Gazprom son excesivas. Hasta el 31 de diciembre Ucrania pagaba a Rusia unos US$ 197 por cada 1.000 metros cúbicos, ahora la empresa rusa exige US$ 470.
Por eso, pese a la firma del acuerdo, los observadores no se muestran optimistas y aseguran que la guerra del gas continuará entre los dos países.
El primer ministro ruso Vladimir Putin, por el momento, no ablandó su posición con Ucrania y advirtió que si "constatan nuevos robos" reducirán nuevamente el suministro, aunque esto afecte a los países europeos.