Los periodistas empezaron una huelga escalonada en protesta por los cambios.
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Este lunes, a las 8:00 de la noche, los canales de televisión estatales de Francia dejaron de transmitir anuncios publicitarios durante el horario de mayor audiencia.
La medida que es vista por algunos como revolucionaria, es percibida por otros como una amenaza.
Periodistas de dos canales estatales de televisión en Francia empezaron una huelga escalonada para protestar por la disposición, la cual forma parte de una reforma gubernamental más ambiciosa que busca prohibir en su totalidad la publicidad en los canales del Estado francés para 2011.
Los sindicatos temen que como consecuencia de la reducción de los ingresos, varios puestos de trabajo sean sacrificados y que la calidad de la programación baje.
A lo que se suma la preocupación de los trabajadores de ese sector por la potencial pérdida de sus audiencias.
Estas organizaciones dicen que el control político del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, aumentará debido a que ahora tendrá la potestad de designar al director de la compañía pública de radiodifusión.
Los críticos de la medida advierten que el único sector que se beneficiará serán las estaciones de televisión privadas como el canal más visto en Francia, el TF1, cuyo principal accionista, Martin Bouygues, es un cercano amigo del mandatario galo y el padrino de uno de sus hijos.
Defensa
Por su parte, el presidente francés señaló que los impuestos elevados que se les cobran a las compañías dedicadas a la telefonía celular más los ingresos que provienen de las publicidades transmitidas en internet y en los canales de televisión privados cubrirán el déficit de fondos que pueda afectar a las televisoras estatales.
De acuerdo con Sarkozy, la medida ayudará a mejorar la calidad de la televisión francesa.
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El gobierno indica que la medida busca liberar a la televisión pública de lo que denomina "la tiranía de los índices de audiencia".
De hecho, el ejecutivo francés argumenta que con la puesta en vigencia de la disposición, los canales estatales estarán exentos de la "guerra por los anunciantes" y se les dará la oportunidad de realizar programas con enfoques más culturales y con estándares de calidad más elevados.
Jacques Mia, miembro del partido del presidente Sarkozy y un confeso admirador de la BBC, apoya la reforma.
"Prefiero ver una película sin que me la corten. Estoy seguro de que los servicios públicos (de televisión) se elevarán y eso no significa que dejaré de ver la televisión privada", dijo Mia.
Sin anuncios publicitarios, los canales públicos empezarán a transmitir programas en la hora de mayor audiencia, al menos diez minutos antes que sus rivales.
Esta semana está previsto que la medida sea discutida en el Senado francés.