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Viernes, 12 de diciembre de 2008 - 13:12 GMT
¿Cuáles son las consecuencias?
Redacción BBC Mundo

Autos estacionados en Detroit
¿Qué pasará con la caída de los grandes de Detroit?

El rescate de las empresas automotrices no consiguió los 60 votos necesarios en el Senado de Estados Unidos para ser aprobado. La ansiedad de los Tres Grandes de Detroit (General Motors, Ford y Chrysler) se dispara ante una posible necesidad de declararse en bancarrota.

Los senadores republicanos se negaron a suscribir un acuerdo sin que los sindicatos se comprometieran a un drástico recorte salarial anticipado.

Sergio Trujillo, San Salvador

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Así las cosas, se estima que Ford puede sobrevivir hasta la asunción del presidente electo Barak Obama el 20 de enero, pero General Motors y Chrysler irían a la bancarrota antes de fin de año.

Entre los senadores demócratas hubo duras críticas a los republicanos. Una representante demócrata dijo que los senadores estaban jugando a la ruleta rusa con la recesión estadounidense: se estima que estas tres automotrices emplean a casi 250.000 trabajadores.

Pero si se le añaden las concesionarias, los fabricantes de partes y piezas de autos y otros sectores asociados, los números se disparan: algunos cálculos hablan de tres millones de puestos en peligro.

¿Qué pasará?

En un periódico regional, el Detroit Fee Press, advertían que si no había una ayuda "correría sangre".

Marcelo Justo, analista de BBC Mundo, dice que no cabe duda de que la caída de las tres automotrices tendría una fuerte repercusión en la economía en su conjunto porque las recesiones no dependen únicamente de los números sino, en gran medida, de la psicología de los consumidores.

Auto japonés
¿Se beneficiarán marcas orientales o europeas instaladas en EE.UU.?
Según él, si los consumidores perciben que el año próximo pueden haber millones de puestos menos, si ven que compañías emblemáticas del capitalismo estadounidense como Ford y General Motors están al borde del precipicio, se puede anticipar que habrá menos gastos y se profundizará la recesión.

Entretanto, Adolfo Randulfe, redactor jefe de "Autopista", destaca que, en opinión de algunos analistas, "no pasaría nada" con una declaración de bancarrota de los Tres Grandes de Detroit.

"El mayor problema es que los clientes huirán de comprar coches en una empresa declarada en quiebra, aunque ya hoy lo que no sobran son clientes que quieran comprar coches de Estados Unidos", con una industria que ya veía mostrándose obsoleta y poco adaptable al mercado.

El mayor problema es que los clientes huirán de comprar coches en una empresa declarada en quiebra, aunque ya hoy lo que no sobran son clientes que quieran comprar coches de Estados Unidos
Adolfo Randulfe, "Autopista"

"Las consecuencias no se conocen muy bien. Las repercusiones en proveedores, en toda la cadena de producción, en esas pequeñas y medianas empresas, son difíciles de predecir", de acuerdo con Randulfe.

A la larga, añade, "sólo se trata de dinero. Dependiendo de la inyección que ponga el Estado en préstamos u otro tipo de ayuda" se harán sentir con más o menos rigor las consecuencias de una bancarrota.

Japoneses y europeos

Algunos observadores señalan que teniendo en cuenta que muchos productores de partes y piezas proveen tanto a fabricantes de autos estadounidense como a plantas de producción extranjeras en Estados Unidos, los efectos adversos no tardarán en sentirse en empresas como Toyota, Honda y Nissan.

Auto estacionado frente a local sindical en Detroit
Los Grandes de Detroit han sido criticados por ofrecer una gama de automóviles poco atractiva.
Sin embargo, Randulfe manifiesta: "Yo creo que tanto Toyota como Honda u otras marcas orientales instaladas en Estados Unidos, o también fábricas europeas, como BMW o Mercedes, podrían ser incluso beneficiadas, según algunos analistas, de la quiebra de estas tres grandes".

La situación "para el fabricante extranjero en Estados Unidos no parece del todo mala teniendo en cuenta que, por ejemplo, Volkswagen sigue adelante con sus planes para abrir su propia fábrica en 2010"

Ahora, todos los ojos están ahora puestos en el ejecutivo estadounidense. Hay mucha presión para que los US$15.000 millones que necesitan las automotrices salgan de los US$700.000 destinados al rescate financiero.

Y no es algo que afecte únicamente a Estados Unidos que es el gran importador del planeta.

Una caída mayor del consumo afectaría al resto del mundo. La caída de las bolsas en Asia y Europa ya refleja este hecho.



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