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Martes, 2 de diciembre de 2008 - 22:53 GMT
Enfrentados en la OMC
Max Seitz
Max Seitz
BBC Mundo, Cono Sur

Algodón
Argentina exige más garantías de que los países ricos eliminarán los subsidios agrícolas.
Argentina y Brasil, las mayores economías sudamericanas, parecen haber profundizado en los últimos días sus diferencias en torno de las negociaciones para la liberalización del comercio internacional.

Ante la posibilidad de que la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sea retomada este mes, el gobierno argentino presentó ante este organismo un documento que oficializa su rechazo a una mayor apertura de la industria, como proponen Estados Unidos y la Unión Europea (UE).

Por su parte Brasil, que intenta reactivar las negociaciones, ha ratificado su respaldo a la posición de los países ricos.

Los principales socios del Mercosur (Mercado Común del Sur) están en veredas opuestas desde mediados de este año.

En las conversaciones de la Ronda de Doha que fracasaron en Ginebra en julio, Brasil accedió a bajar los aranceles industriales para tratar de alcanzar un acuerdo.

Mientras que Argentina se opuso a ese requerimiento por temor a que una apertura excesiva afecte al sector productivo de los países en desarrollo y porque, a su juicio, no se obtuvieron de las naciones ricas suficientes garantías en la eliminación de subsidios agrícolas.

Argumentos

El secretario argentino de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, dijo que en el documento presentado ante la OMC se pide tener en cuenta la situación de las economías emergentes, sobre todo ante el impacto de la crisis financiera internacional.

Las circunstancias actuales requieren que cualquier resultado de la negociación contribuya a la liberalización de los intercambios permitiendo la preservación de niveles moderados de aranceles en los países en desarrollo
Alfredo Chiaradía, secretario argentino de Relaciones Económicas Internacionales
"Las circunstancias actuales requieren que cualquier resultado de la negociación contribuya a la liberalización de los intercambios permitiendo la preservación de niveles moderados de aranceles en los países en desarrollo, con margen para sus políticas dirigidas a (...) aumentar el empleo y garantizar la estabilidad y el progreso social", precisó.

Chiaradía recordó que las naciones desarrolladas han aumentado los subsidios a entidades financieras e industrias para atenuar los efectos de la turbulencia global y que, por eso, Argentina pide reciprocidad en la concesiones.

Además, el funcionario exigió "unidad" dentro del Mercosur respecto de la Ronda de Doha porque, a su criterio, un recorte de los aranceles industriales "dañará seriamente" al bloque.

Por su parte, los negociadores brasileños que impulsan un acuerdo para la liberalización del comercio admitieron que es "difícil" acordar una posición común con Argentina y coincidieron en que esta situación -y no la apertura del sector productivo- podría repercutir en el Mercosur.

El diario Folha de Sao Paulo reflejó el clima reinante en Brasilia al afirmar que el gobierno de Buenos Aires "abrió fuego contra Brasil" al presentar en la OMC su informe contra la apertura industrial.

Hasta el momento, ambos gobiernos habían relativizado sus diferencias. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, llegó a decir que los vecinos sudamericanos "no tienen divergencias", al tiempo que su par argentina, Cristina Fernández, habló de un "inédito nivel de comunión" entre los dos países.

¿Fractura?

Ahora los analistas se preguntan si se ha producido una verdadera fractura dentro del Mercosur, la unión aduanera que también integran Paraguay y Uruguay como socios plenos.

Está claro que el bloque no está funcionando como tal en la definición de políticas y eso se debe a que sus miembros tienen diferentes intereses y grados de influencia
Ernesto Kritz, economista
"Está claro que el bloque no está funcionando como tal en la definición de políticas y eso se debe a que sus miembros tienen diferentes intereses y grados de influencia", explicó a BBC Mundo el economista Ernesto Kritz.

"Brasil negocia como un país con peso propio en el comercio mundial, porque tiene capacidad de imponer sus decisiones, mientras que Argentina, con menos influjo, piensa más hacia adentro".

Por eso, según Kritz, el gobierno de Brasilia favorece la apertura mientras que el de Buenos Aires tiene una actitud más proteccionista.

Luiz Inácio Lula da Silva
El gobieno de Brasil favorece la apertura, mientras que la actitud de Argentina es más proteccionista.
Los analistas coinciden en que otra de las razones detrás de las diferencias entre ambas naciones en materia comercial es que Argentina arrastra un importante déficit en su intercambio bilateral con Brasil.

Ello se debe a que los brasileños han dejado fluctuar libremente el real, lo que ha vuelto más competitivas sus exportaciones, mientras que los argentinos han sostenido el valor del peso, lo que ha tenido como efecto adverso el encarecimiento de sus ventas externas.

"En este aspecto, las fisuras en el Mercosur comenzaron hace mucho tiempo pero ahora parecen notarse más que nunca", evaluó Kritz.

La divergencias entre Argentina y Brasil en torno de la Ronda de Doha probablemente cobrarán más protagonismo cuando Lula y Fernández vuelvan e encontrarse en la cumbre de jefes de Estado del Mercosur, que tendrá lugar en Salvador (Bahía) el 15 y el 16 de diciembre.



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