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Viernes, 14 de noviembre de 2008 - 21:18 GMT
Lo que América Latina lleva al G-20
Redacción BBC Mundo

De izquierda a derecha: Felipe Calderón, Cristina Fernández y Luiz Inácio Lula Da Silva.

Los presidentes de México, Brasil y Argentina serán este sábado los representantes de los intereses latinoamericanos en la reunión del G-20 que tiene como objetivo empezar a diseñar una nueva arquitectura financiera mundial.

En los hombros de Felipe Calderón, Luiz Inácio Lula Da Silva y Cristina Fernández yace el peso de las preocupaciones de las economías de la región en un momento de turbulencia mundial que -parece- cambiará la dinámica de la economía.

Pero al mismo tiempo, cada uno de estos líderes tiene su propia agenda y sus propios temas prioritarios, relacionados siempre con los flancos más débiles de sus propias economías y con los temores sobre el daño que pueden sufrir en el contexto actual.

Aquí, nuestros corresponsales y especialistas nos hablan de esas prioridades, propias y regionales, de esos tres líderes.

Patricia Mercado.

MÉXICO

Patricia Mercado - BBC Mundo, México

Empleado en oficina en Ciudad de México.
La economía mexicana se tambalea ante la crisis mundial.
El gobierno de México llegará a la cumbre del G-20 con la propuesta de revisar y fortalecer los mecanismos de supervisión para responder con mayor rapidez a las crisis económicas como la que se vive en estos momentos.

Propondrá también constituir elementos de corresponsabilidad a lo largo de toda la cadena de mercados financieros y tener mayor transparencia en la información.

Sin embargo, analistas económicos consultados por BBC Mundo opinan que México buscará mostrarse al mundo como una economía moderna, con estabilidad y con un sistema bancario y financiero fuerte, que ha sido -por ahora- poco afectado por la crisis financiera.

El presidente Calderón declaró esta semana que no se trata de "destruir" el mercado libre, pero sí es necesario que los gobiernos establezcan reglas claras y las hagan cumplir.

Y es que México ya vivió las consecuencias de esto en 1995, cuando la mayor crisis financiera en la historia moderna del país tuvo su inicio en el sistema financiero y bancario.

A través de estos años, se han aprobado mayores regulaciones y controles para la operación de bancos y grupos financieros, así como reglas más claras para operar en el mercado bursátil.

Max Seitz

ARGENTINA

Max Seitz - BBC Mundo, Argentina

Protestas en Argentina en 2001.
Fernandez atribuye el colapso económico del 2001 a los consejos del FMI.
La presidenta argentina, Cristina Fernández, asiste a la cumbre mundial del G-20 en Washington pensando, tal vez, más en la situación de su país que en la del resto del mundo.

Es que Argentina sufre los efectos de la crisis financiera internacional y necesita fondos para contener su impacto social.

Según fuentes oficiales, Fernández pedirá que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros organismos multilaterales de crédito habiliten más préstamos instantáneos y sin condiciones para los países emergentes que, como el suyo, están en dificultades.

La idea es que estos fondos permitan aplicar políticas fiscales y monetarias "expansivas" para reducir el efecto negativo de la crisis global tanto en el crecimiento como en el empleo.

Argentina tiene cerrado el acceso al financiamiento externo desde que declaró la moratoria de pagos de su deuda (o default) en 2001, cuando el país sufría una de las peores crisis económicas de su historia.

Fernández ha atribuido el colapso de hace siete años a las políticas "negativas" del FMI. Por eso, se espera que en Washington renueve sus críticas al funcionamiento de los organismos multilaterales de crédito e insista en la necesidad de reformarlos.

BRASIL

Operadores de bolsa en Sao Paulo.
La bolsa de Sao Paulo se ha sacudido al vaivén de la turbulencia mundial.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, viaja a Washington con una intención clara: pedir que los países en desarrollo, como el suyo, tengan mayor participación en los mecanismos de decisión de una nueva arquitectura financiera mundial.

Una de las opciones que sugiere Brasil es que se amplíe el actual G7 (las siete naciones más industrializadas del mundo) para incluir también economías emergentes como Brasil e India.

En una entrevista con la televisión italiana esta semana, Lula dijo que la principal propuesta de Brasil en la cumbre será de "una regulación del sistema financiero internacional que vaya conectado al sistema productivo, para generar prosperidad".

Es que en Brasil, la crisis ha reducido el acceso a préstamos bancarios y al mercado de capitales; esto ha llevado también a poner en duda algunos proyectos de obras públicas millonarios. Por ejemplo, el gobierno ha debido posponer la licitación para la construcción de una línea de alta tensión que conectas el Amazonas con las afueras de Sao Paulo, un proyecto cuyo costo ascendía a los US$3.500 millones.

Además, el gobierno brasileño ha dejado en claro que uno de los principales objetivos de la reunión de Washington debe ser evitar las tendencias proteccionistas en el comercio mundial que pueden surgir en un momento de crisis como el actual.



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