Líderes de los países más ricos del mundo y de economías emergentes se reúnen este fin de semana en Washington en el contexto de la profunda crisis financiera que sacude los mercados mundiales.
Algunos cuestionan el momento de la cumbre, cuando Estados Unidos, actor fundamental en el concierto internacional, se encuentra en pleno traspaso de poderes.
Otros defienden que la crisis no puede esperar y plantean una agenda ambiciosa de reconstrucción institucional.
Como tal, el G-20 -un foro anual de ministros de economía y jefes de bancos centrales- abre por primera vez su plataforma a jefes de estado y de gobierno.
Tres objetivos destacan en esta reunión:
- Concretar un acuerdo de coordinación internacional.
- Establecer un plan para concretar reformas.
- Y arribar a un compromiso para darle más lugar a los países con economías emergentes en los actuales mecanismos de decisión.
¿Es esta cumbre el cimiento de un nuevo orden financiero internacional o quedará sólo en un pie de página? ¿Viene un plan global o un mero parche?
En entrevista con BBC Mundo, el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), José Ángel Gurría, afirma que la crisis rebasó por completo a las actuales instituciones internacionales.
Según Gonzalo Garland, profesor del Instituto de Empresa de Madrid y especialista en macroeconomía y entorno económico mundial, los países emergentes están adquiriendo un rol más importante a nivel global y sus opiniones cada vez cuentan más.
¿Qué es el G-20?