Los líderes del ámbito financiero acordaron darle un papel más protagónico a las naciones con economías emergentes, como parte de la estrategia para afrontar la actual crisis financiera.
El G20 busca salidas a la crisis financiera actual y una reforma del sistema.
El anuncio se hizo en Sao Paulo, Brasil, donde están reunidos -en el marco de la reunión del Grupo de los 20- los ministros de finanzas y los presidentes de los bancos centrales de las 20 principales economías del mundo.
El G-20 está integrado por los países más industrializados y por las naciones con economías emergentes.
El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, dijo que los países reunidos ven la necesidad de que exista una mejor coordinación al momento de abordar los temas financieros.
"Todos nosotros sabemos que ésta es una reunión que se produce en un momento en el que se presenta un desafío histórico", dijo el funcionario.
"Las crisis de alimentos y de combustibles de los últimos años han sido complementadas por el golpe de la crisis financiera. Prácticamente ningún país se ha escapado. Todas las naciones se están desplazando hacia la zona de peligro", dijo Zoellick.
Las voces en desarrollo
Las naciones emergentes quieren ver que el G-20 -que incluye el G7 (Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia), los países del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y otros estados- aumente su peso político en la esfera internacional.
Para eso, proponen que en sus encuentros no sólo se reúnan los ministros de finanzas, sino también los presidentes y jefes de Estado.
En octubre, Zoellick dijo que el sistema del G-20 era "demasiado inmanejable".
En Brasil, el director del ente señaló que una nueva agrupación de naciones debe surgir.
"Necesitamos modernizar el sistema multilateral para darle una plataforma a las importantes voces de países en vías de desarrollo como Brasil. Creo que en los próximos dos años, vamos a ver verdaderos cambios en el sistema global", dijo Zoellick.
Brasil y otras naciones con mercados emergentes no consideran que, en el marco del actual orden financiero, sean suficientemente representadas en organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Francia sugirió que los países con economías emergentes deberían formar parte del G-8 (el G-7 más Rusia), el grupo de naciones más industrializadas.
"Cambio real"
El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, dijo que se reconoció que la élite del G7 no podía seguir trabajando sola.
"Es tiempo de que se establezca un pacto entre gobiernos para construir una nueva arquitectura financiera mundial", dijo el mandatario brasileño.
"Esta es una crisis financiera y exige soluciones globales", señaló Lula al tiempo que exhortó a que las naciones "eviten las tentaciones de tomar medidas unilaterales".
El presidente brasileño enfatizó que "nuevos mecanismos universales son necesarios" y que deben concebirse en conjunto.
"La crisis nos da una oportunidad para llevar a cabo verdaderos cambios", dijo. "No podemos, no debemos y no tenemos el derecho a fracasar".
El viernes, las naciones conocidas como BRIC hicieron un llamado para reformar las instituciones como el Fondo Monetario Internacional para darle más influencia a las economías en vías de desarrollo.
China y los estados del Golfo tienen miles de millones de dólares en reservas, dinero que podría ayudar al FMI a asistir a países más pequeños a soportar la actual crisis.
El encuentro en Brasil fue para preparar el terreno antes de la cumbre del 15 de noviembre que tendrá lugar en Washington, Estados Unidos, en la que se reunirán nuevamente los representantes de los países del G-20.