El sistema quedó al borde de la debacle, dijo Strauss-Kahn.
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) decidió dar su apoyo al plan acordado por los siete países líderes de la economía mundial (G7), para hacer frente a la actual crisis que dejó al "sistema al borde de una debacle sistémica".
Al final de una larga jornada en Washington en la que se debatió la situación, el comité central del FMI compuesto por 24 países miembros emitió un comunicado en el que llama a implementar acciones coordinadas para aplicar "acciones enérgicas".
Por su parte, el director gerente de la entidad, Dominique Strauss-Kahn, anticipó que tanto ese organismo como el Banco Mundial (BM) están listos para cooperar con aquellos países que necesiten asistencia.
Pero al mismo tiempo criticó a los países ricos del G7 por no haber logrado aún restaurar la confianza en el sistema bancario y pronosticó que las "condiciones financieras continuarán siendo muy difíciles, condicionando las perspectivas del crecimiento de la economía global".
Agitado fin de semana
La crisis fue el tema excluyente de la reunión del FMI y el BM en Washington.
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La crisis financiera fue el tema central de la habitual reunión anual del FMI y el Banco Mundial, que se celebró este sábado en Washington con la presencia de representantes de los 185 países miembros.
El encuentro tuvo lugar un día después de que, en la misma capital estadounidense, los encargados de las carteras de Finanzas de EE.UU., Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón (los países del G7), acordaran un plan para revertir la situación, aunque no se conocen aún mayores detalles.
Los corresponsales de la BBC en Washington destacan que el mensaje de este viernes del grupo se limitó a hablar de un compromiso conjunto para atacar el problema, pero dejaron en el aire cierta ansiedad sobre qué medidas concretas aplicarán y cuándo.
A pesar del mensaje de unidad -dicen- la fórmula que el gobierno del presidente George W. Bush plantea como estrategia difiere de la presentada por los países europeos, especialmente por el primer ministro británico, Gordon Brown.
La atención queda centrada ahora en otra reunión, esta vez en París, donde el presidente francés, Nicolas Sarkozy, convocó a una cumbre de la Unión Europea en la que, según algunos analistas, podría acordarse que todos los miembros sigan un plan similar al propuesto por Brown.
Esperando el lunes
Bush dijo que el plan del G7 logrará superar la crisis y la economía saldrá fortalecida.
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Los analistas coinciden en señalar que la verdadera prueba de fuego a todas estas reuniones, mensajes y planes de rescate recién llegará el lunes cuando vuelvan a abrir las bolsas después de una de las peores semanas en las que llegaron a perder hasta el 20% de su valor.
Este sábado, el presidente de EE.UU., George W. Bush, insistió en que a pesar de la gravedad de la situación, los países del G7 están dispuestos a usar "todas las herramientas" para evitar la quiebra de más bancos y restablecer el sistema financiero global.
"Haremos todo lo que sea necesario y saldremos de ésta, y la economía mundial se hará más fuerte como resultado", aseveró el mandatario quien, hasta ahora, no logró que sus palabras hicieran reaccionar las bolsas del modo esperado.