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Jueves, 9 de octubre de 2008 - 20:56 GMT
El mundo al revés
Julián Miglierini
BBC Mundo

Estatua en el distrito financiero de Londres.

Una de las herencias inmediatas que dejará la crisis financiera y la forma en la que los gobiernos de Estados Unidos y Europa han tratado de contenerla será una confusión sobre dónde se dibuja la línea ideológica entre derecha e izquierda en términos económicos.

Defensores del libre mercado que se encontraron pregonando por la mayor intervención estatal en la economía y líderes progresistas que debieron encontrar una forma adecuada de salvar a su otrora némesis -el sistema financiero- son postales de estas semanas de debate político en el mundo industrializado.

En Estados Unidos, un gobierno republicano, que siempre favoreció el libre mercado y una leve regulación gubernamental de los mercados, se vio obligado a crear un paquete de rescate gigante con dinero de los ciudadanos.

Durante las semanas del tenso debate parlamentario en Estados Unidos para aprobar el paquete de rescate por US$700.000, impulsado por el gobierno de George W. Bush, estas diferencias saltaron a la vista.

¿Traición?

De repente, Bush y su equipo -seguidores a rajatabla de los principios neoliberales- fueron acusados de traicionar esos valores al levantar la bandera del intervencionismo económico.

Los camaradas Bush, Paulson y Bernanke pasarán a los libros de historia como una troika de bolcheviques que transformaron a los Estados Unidos de América en la Unión de República Socialista de América
Nouriel Roubini, profesor de economía de la Universidad de Nueva York

En esos días, el profesor de economía de la Universidad de Nueva York, Nouriel Roubini, calificó a Bush, al secretario del Tesoro, Henry Paulson, y al presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, de "comunistas".

"Los camaradas Bush, Paulson y Bernanke pasarán a los libros de historia como una troika de bolcheviques que transformaron a los Estados Unidos de América en la Unión de República Socialista de América", afirmó Roubini.

Y no sólo Bush recibió "acusaciones" de parte de sus colegas republicanos de haber ignorado los principios partidarios que Ronald Reagan, en la década del 80, parecía haber firmado en piedra.

También los demócratas fueron acusados por elementos de su base electoral de haber demostrado quizás demasiado interés en evitar que los bancos de inversión -y sus millonarios directores ejecutivos- sean víctimas del descalabro económico.

Borroso

En el Reino Unido, con un gobierno laborista (centroizquierda), la situación también dio lugar a que la línea entre las ideologías partidarias en términos económicos se hagan borrosas.

Gordon Brown, primer ministro británico.
En el Reino Unido, Brown debió convencer a los conservadores de su paquete de rescate.

La discusión parlamentaria que se dio sobre el paquete de rescate de US$85.000 millones para salvar al sistema financiero generó una discusión política que, como señala Nicholas Watt en el periódico The Guardian, "dio vuelta las ideologías".

"El titular de Economía, Alistair Darling (del gobernante partido laborista), se encontró a sí mismo en la curiosa posición de sermonear al partido conservador sobre los riesgos de exagerar la intervención estatal en el mercado", explica Watt.

Por su parte, el partido conservador -el de Margaret Thatcher, acérrima defensora de la libertad económica- le pedía al gobierno que el paquete de rescate incluyera límites en los bonos para los ejecutivos de las entidades financieras.

Impacto electoral

Lo que le preocupará a muchos líderes es que más allá de esta discusión sobre el impacto ideológico de la crisis, hay un peligro más latente: las posibles consecuencias en el ámbito electoral de cada uno de estos países.

Por ahora y según las encuestas, el derrotero económico parece estar beneficiando las perspectivas electorales del candidato demócrata, Barack Obama, para las elecciones de noviembre.

En el Reino Unido, el primer ministro Gordon Brown venía sufriendo de bajos índices de popularidad y ahora, según los analistas, con su manejo de la crisis está apostando su carrera política.

Y en Alemania -donde se aprobó un paquete de US$68.000 millones para salvar a la hipotecaria Hypo Real Estate-, las encuestas afirman que la reelección de Angela Merkel como canciller en las elecciones del año próximo, que hasta hace poco se consideraba altamente probable, ha sido puesta en duda por la crisis financiera.

Quizás sea sólo después de esos procesos electorales cuando se conozca, de manera más clara, la profundidad de los cambios ideológicos que dejará esta histórica crisis financiera.



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