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Martes, 23 de septiembre de 2008 - 01:18 GMT
Hay que respetar metas

Felix Dodds and Michael Strauss
Felix Dodds y Michael Strauss
BBC

Mientras la ONU se prepara para evaluar las Metas del Milenio, una lista de objetivos de desarrollo, ¿hasta dónde llegarán las tensiones entre el consumo del Norte y la necesidad de crecer del Sur?

¿Significará eso un futuro de crisis y escasez?

Felix Dodds y Michael Strauss sostienen que sería un ahorro falso permitir que no se cumplan las Metas del Milenio y sus objetivos ambientales.

Puñado de granos de maíz (Getty Images)
Nuestro planeta claramente necesitará estrenar otro tipo de desarrollo que sea sostenible.

En 1928 ya decía Mahatma Gandhi que "Dios nos libre de que algún día India siga el ejemplo de la industrialización de Occidente".

"El imperialismo económico de un diminuto reino isleño (el Reino Unido) hoy mantiene al mundo encadenado. Si toda una nación de 300 millones se sumara a semejante explotación económica, dejaría al mundo desprovisto como si lo hubiera devorado un enjambre de langostas", según Gandhi.

Más de medio siglo antes de que surgiera el término "desarrollo sostenible", Mahatma Gandhi advirtió de los peligros que enfrentaba un mundo con un acelerado ritmo de desarrollo.

Caso 80 años después, la población de India se ha cuadruplicado y Estados Unidos, el mayor consumidor del mundo, tiene una población de 300 millones.

Las profecías de Gandhi han empezado a cumplirse.

Esta semana también se cumplen ocho años de la fecha en que en septiembre de 2000 más de 100 presidentes, primeros ministros y líderes mundiales se reunieron en Nueva York y acordaron unánimemente las Metas de Desarrollo del Milenio (MDM).

Esas metas se enfocaron principalmente en el suministro de nutrición, energía, agua, educación, salud y protección ambiental para los mil millones de ciudadanos más pobres del mundo hasta 2015.

Estando a más de mitad de camino hacia 2015, los jefes de gobierno están reunidos esta semana en la Asamblea General de la ONU en Nueva York para evaluar el progreso logrado en el cumplimiento de esas metas.

Hace falta retomar el contacto con la realidad. Por ejemplo, se estima que no se cumplirá ninguna de las metas para el África subsahariana si se mantienen las tendencias actuales.

Esto ocurre antes de que se tomen en cuenta los verdaderos efectos de la últimas crisis de los alimentos y la energía, el rápido crecimiento en el impacto del cambio climático, y las consecuencias de una recesión económica mundial.

Crisis inesperada

En este último año, en un espacio de pocos meses, dos crisis paralelas relacionadas con el medioambiente y la economía han acaparado la atención mundial.

Vagones cisterna en terminal ferroviario
Las crisis de los alimentos y la energía podrían descarrilar la economía mundial.
En 2007 los precios de los alimentos comenzaron a dispararse, impulsados por un incremento en el consumo en países en proceso de desarrollo acelerado, por extremos climáticos que arruinaron cosechas en numerosas regiones agrícolas, y por la especulación financiera mundial.

Casi al mismo tiempo el costo de un barril de petróleo comenzó a elevarse. Esto también fue impulsado por el aumento en el consumo de países en desarrollo y la especulación mundial con los productos básicos.

Sin embargo, también incidieron las amenazas políticas a la producción y el pasmoso fracaso del mayor país consumidor de petróleo al no poner en práctica alguna medida significativa de reducción de consumo energético.

De la misma manera en que el huracán Katrina alertó a los estadounidenses sobre los peligros reales del calentamiento global y que podría ocurrir en cualquier lado, la actual crisis alimentaria ha dejado claro que nos haría falta apenas una sequía, una mala cosecha de arroz, o una plaga que provocaría reacciones que cambiarían el paradigma en países en desarrollo.

Cualquiera que sea la forma en que se podría materializar esa reacción -¿disturbios por los precios de los alimentos en un barrio pobre de una ciudad estadounidense?, ¿el racionamiento del arroz en Japón?, ¿Arrestos masivos de agricultores en huelga en Francia?- esto cambiaría de forma drástica e irrevocable la realidad política mundial.

La inesperada llegada de cualquiera de esas crisis demostraría la rapidez con la que acontecimientos que supuestamente están bajo control se descontrolan; la forma en que temas que aparentemente nada tienen que ver entre sí pueden simultáneamente disparar límites mutuamente restrictivos de actuación, y cuán mucho más cerca estaría el mundo de lo que pensábamos de una serie de "puntos de inflexión" más allá de los cuales habría pocos caminos constructivos para evitar una catástrofe mundial.

Un ejemplo específico de esos impactos -y podría haber muchos de ellos- sería el incremento del precio del arroz, un producto básico cuya cotización se elevó de US$425 por tonelada en enero de 2008 a US$1.080 en abril de 2008.

Tsunami silencioso

Tras calificarlo como un "tsunami silencioso", Josette Sheeran, directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, describió el impacto de las crisis de alimentos y energía de la siguiente forma: "Estas personas que viven con menos de US$2 al día tendrían que eliminar la atención médica y la educación, o matar o vender sus animales".

"Los que viven con menos de US$1 al día tendrían que eliminar la proteína y las verduras de su dieta".

Chimeneas de fábricas expulsando humo
La industrialización de países industriales ha consumido muchos recursos.
"Los que viven con menos de US$0,50 al día tendrían que eliminar comidas completas y a veces pasar varios días sin comer".

La crisis financiera internacional ha exacerbado esta situación y ha empujado a la mayoría de las economías de los países en camino hacia una recesión económica. La recesión está actuando como mecanismo para intensificar las mismas crisis de los alimentos y la energía que ayudaron a generarla.

Mientras van aumentando los retos para los pobres, ¿cuál ha sido la respuesta de los países desarrollados?

La asistencia al desarrollo ha decaído de un máximo de US$107.100 millones en 2005 a US$104.400 millones en 2006. Cifras recientes de la Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo muestran un descenso adicional de 8,4% a US$103.700 millones en 2007.

Esto representa un retroceso a 0,28% en el PIB de países industrializados, los cuales en 2002 se habían comprometido en Monterrey en la Conferencia de la ONU sobre Financiación del Desarrollo a proveer ayuda a un ritmo de 0,7%.

Entretanto la publicación Euromonitor International indica que las ventas minoristas de alimentos para perros y gatos superaron US$45.000 millones en 2007, lo cual indica un crecimiento de 43% en cinco años.

Cómo cuadran las cifras

Sigue la gran interrogante en torno a ¿cómo debería estar la economía del mundo para permitir que se resuelvan estas crisis emergentes y se cumplan con las MDM?

Nuestro planeta claramente necesitará estrenar otro tipo de desarrollo que sea sostenible.

Ese modelo fue acordado en la Cumbre de la Tierra en 1992 en Río de Janeiro. Los gobiernos reconocieron allí "responsabilidades comunes pero diferenciadas", en otras palabras, que los países ricos necesitaban reducir su consumo mientras los países más pobre tenían el derecho a desarrollarse, pero deberían hacerlo de forma sostenible.

Hombre observa caída de acciones en bolsa
Contrariamente a su promesa de campaña, orgullosamente proclamada en la víspera de la Cumbre de Río por el entonces presidente estadounidense George Herman Walker Bush, el estilo de vida estadounidense basado en el consumismo debe necesariamante ser negociable

El cambio climático es un ejemplo crítico de la necesidad de ese tipo de integración.

Parte del aumento de los precios de los alimentos fue ocasionado por el impacto negativo del uso de cultivos de maíz para producir biocombustibles, un vínculo que había sido olvidado por los dirigentes económicos.

Esta falla ilustra la importancia y la dificultad de cooperar entre diferentes sectores y especialidades.

Esto demuestra por qué el desarrollo, el medioambiente, el comercio y la economía deben incorporarse para que puedan formularse políticas eficaces.

Se han dado avances significativos en esfuerzos por trasladar propuestas anteriormente polémicas hacia el centro político.

Ha surgido una idea promisoria de utilizar presupuestos individuales de carbono, y la meta de reducir las huellas de carbono ya ha sido aceptada por muchas empresas y dirigentes políticos.

Lo importante es que cualquier estrategia exitosa debe avanzar hacia la reducción del consumo total, especialmente entre las poblaciones pudientes que han sido responsables por los peores excesos.

Contrariamente a su promesa de campaña, orgullosamente proclamada en la víspera de la Cumbre de Río por el entonces presidente estadounidense George Herman Walker Bush, el estilo de vida estadounidense basado en el consumismo debe necesariamante ser negociable.

Fracasos en serie

El fracaso de la puesta en marcha de los acuerdos logrados en las cumbres de la Tierra en Río y Johanesburgo ha facilitado el surgimiento de amenazas múltiples al medioambiente, la economía y el desarrollo.

¿Citarán ahora los países industrializados sus debilitadas economías como una excusa para no cumplir con sus compromisos con las MDM, pensando que esto ayudará a fortalecer sus economías?

Plaga de langostas
Cualquier nueva crisis podría generar una catástrofe, según los autores.
Se sentirán muy tentados, pero eso podría ser desastrosamente contraproducente.

Revertir hacia una política de nacionalismo económico e interés propio probablemente empeoraría en lugar de mejorar las crisis de la energía, los alimentos y la economía mundial.

A fin de cuentas, fue el fracaso de EE.UU. y la Unión Europea en reducir sus barreras al comercio agrícola el que impidió a los agricultores de países en desarrollo de expandir su producción y contribuir de forma significativa a paliar esa misma crisis alimentaria.

Por otro lado, la financiación adecuada de las MDM podría aportar precisamente el tipo de estímulo económico (dadas sus inversiones en infraestructura para energía, alimentos y agua, y su aporte de ingresos a los consumidores más pobres) que ayudaría a sacar a todas las economías de la recesión, incluidas las del mundo desarrollado.

En su anterior cita, Gandhi comparó el comportamiento de los seres humanos a las langostas, pero lo hizo para alentar a los seres humanos a emprender un rumbo distinto.

Nosotros como especie ya no tenemos 80, 50 o inclusive 20 años para dar ese giro.

Es hora de que todos los individuos reconsideren sus actitudes con respecto a los patrones de consumo.

Es hora de que los partidos políticos se sinceren sobre las opciones que enfrenta el mundo.

Es hora de que los gobiernos y la ONU actúen de la forma necesaria para que se logren las Metas de Desarrollo del Milenio y abran un nuevo camino hacia el desarrollo en que todos los miles de millones de pobladores puedan sobrevivir de forma sustentable en este planeta.

Felix Dodds es el director ejecutivo del Foro Participativo para un Futuro Sostenible (Stakeholders Forum for a Sustainable Future), y ) Michael Strauss es el director ejecutivo de Earth Media. Esta columna se basa en una traducción de la serie de artículos de opinión de la página BBC News.



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