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Andrew Walker
Economía, BBC
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Según Paulson, el único camino que quedaba era el de la intervención.
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Los mercados financieros recibieron con beneplácito la esperada decisión del gobierno de Estados Unidos de intervenir Fannie Mae y Freddie Mac, la dos hipotecarias líderes de ese país.
El secretario del Tesoro, Henry Paulson, sostuvo que esa "tutela legal" -o nacionalización según la llaman algunos- es una medida que no quería tomar pero que era necesaria. Y mejor hacerlo ahora a esperar que aparezca una mejor alternativa en el futuro.
Generalmente, los gobiernos instalados en Washington creen que es mejor dejar que el sector privado que se encargue de los negocios. Es una idea que sostienen las principales fuerzas políticas del país y en especial en el gobernante Partido Republicano.
Y ciertamente, también es una idea que sostiene el Secretario del Tesoro, ex director ejecutivo de uno de los bancos de inversión líderes del país, Goldman Sachs.
Pero Paulson sintió que era apropiado acudir en la ayuda de estas dos compañías en apuros a fin de evitar males mayores, especialmente uno que hubiera tenido graves consecuencias tanto para el mercado inmobiliario estadounidense como para las finanzas internacionales.
Antecedentes
No es la primera vez que el gobierno de Bush sale a apuntalar sectores en crisis.
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No es por cierto la primera vez. Ya este año el gobierno cumplió un importante papel en el rescate del banco Bear Stearns, del que se hizo cargo una institución rival.
Mucho antes, en la década de los 80 y los primeros años de los 90, se registró una crisis en la que pequeñas casas de ahorro y préstamo se vieron en dificultades. Al gobierno le costó cerca de US$120.000 millones controlar ese problema.
Pero las finanzas son un caso especial. Las fallas en el sistema bancario tienen la capacidad de producir daños económicos de mucha mayor envergadura.
Otros sectores también recibieron ayuda de Washington. Así por ejemplo, este mismo gobierno de George W. Bush, otorgó garantías prendarias a las aerolíneas luego de los atentados del 11 de septiembre.
Esto no significa que los gobiernos no dejen que las empresas se hunadn. Hay firmas que entran en bancarrota todo el tiempo.
Pero a pesar de toda su prédica a favor del libre mercado, es evidente que los gobiernos estadounidenses también pueden ser pragmáticos.