Ya es ley la reestatización de la empresa de bandera Aerolíneas Argentinas.
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El Senado argentino dio este miércoles su aprobación final a la reestatización de la empresa de bandera Aerolíneas Argentinas, que se encuentra en una situación financiera y operativa crítica.
El Estado comprará la compañía al grupo español de turismo Marsans, que hasta ahora era su accionista mayoritario.
La ley de renacionalización, que ya había sido avalada el mes pasado por la Cámara de Diputados, impide que Aerolíneas Argentinas vuelva a ser privatizada.
Además, estipula que el valor de compra de la empresa deberá ser definido por un tribunal de tasaciones y ratificado por el Congreso.
La reestatización de Aerolíneas Argentinas es una de las tantas encaradas en los últimos años, primero por el gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) y ahora por el de su esposa, Cristina Fernández, con la intención de que el Estado intervenga más activamente en la economía.
Muchas empresas argentinas pasaron a manos privadas en la década de los años 90. Entre las que han sido recuperadas por el Estado figuran el correo y el servicio de saneamiento de agua.
Según los analistas, las nacionalizaciones en Argentina se suman a las que ya han realizado Venezuela y Bolivia para revertir reformas neoliberales aplicadas en décadas pasadas.
Controversia
A pesar de su aprobación en el Senado, la operación de rescate de Aerolíneas Argentinas parece lejos de estar resuelta, fundamentalmente por la controversia en torno a la valuación de la compañía.
El acuerdo suscrito en julio entre el gobierno de Fernández y Marsans estipulaba que el precio de compra lo fijarían auditores designados por ambas partes.
Pero el oficialismo decidió dejar la tasación en manos del Congreso por presión de congresistas propios y de la oposición, y por temor a un fracaso legislativo como el sufrido en julio durante el conflicto agrario.
Al comparecer ante el Senado argentino esta semana, uno de los directivos de Marsans, Vicente Muñoz, advirtió: "Si el precio al que nos quieren comprar no nos conforma, no vendemos".
Además dejó en claro que si el gobierno de Fernández decide expropiar la aerolínea, hará valer sus derechos en tribunales internacionales.
Muñoz respondió así a dichos del secretario de Transporte de Argentina, Ricardo Jaime, quien había sugerido que el Estado tomaría control de la empresa de forma unilateral en caso de no alcanzar un acuerdo sobre su precio.
Vuelo bajo
La presidenta Fernández se propuso nacionalizar Aerolíneas Argentinas para sanearla. La transacción incluye la readquisición de la subsidiaria Austral, que opera vuelos domésticos.
La operación de rescate de Aerolíneas Argentinas parece lejos de estar resuelta.
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Las dos cámaras del Congreso debían dar luz verde a la reestatización porque la norma que permitió la privatización de las compañías, a principios de la década de los años 90, impedía su regreso al Estado.
Aerolíneas Argentinas, que tiene una planta de 9.000 empleados, está atrasada en el pago de sueldos y acumula una deuda de US$890 millones, reconocida por el propio grupo Marsans.
Parte de la flota no está en condiciones de volar y en los últimos meses se han multiplicado las quejas de los pasajeros por el retraso de los servicios o por su incumplimiento.
En julio, el gobierno anunció el desembolso de US$50 millones para hacer frente a los salarios y comprar repuestos para algunos aviones averiados.
Se estima que el Estado argentino gasta cada día US$1,6 millón del bolsillo de los contribuyentes para mantener la aerolínea en operaciones. La ley de nacionalización aprobada por el Congreso permite continuar con estas erogaciones.
En el pasado
Fundada en 1950 por el presidente Juan Domingo Perón, Aerolíneas Argentinas llegó a ser una de las mayores compañías aéreas del mundo. Sin embargo, la creciente competencia y una serie de malas gestiones provocaron su declinación.
Fue privatizada en 1991, cuando fue adquirida por la empresa española Iberia -el único oferente- por un monto de US$560 millones.
Luego cambió de manos para ser gestionada por American Airlines, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), de España, y en los últimos siete años el grupo Marsans. Pero en ningún caso la compañía logró levantar vuelo.
Expertos han denunciado que, tras su privatización, Aerolíneas Argentinas fue progresivamente desmantelada. Los directivos de Marsans lo han negado.