Muchas empresas se han mostrado renuentes a contratar a nuevos empleados.
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El índice de desempleo en Estados Unidos alcanzó el 5,7% en julio, el porcentaje más alto en cuatro años, según cifras oficiales. En junio, el índice llegó al 5,5%.
Las empresas redujeron el número de empleados por séptimo mes consecutivo, pero las pérdidas fueron menores de lo que esperaban los analistas.
El departamento de Trabajo registró la pérdida de 51.000 empleos (aunque el estimado por los economistas era 75.000). De todos modos, esto es una indicación de que la situación de la economía sigue siendo débil, afirman los expertos.
Debido al incremento en los precios de los alimentos y del petróleo y a la desaceleración de la economía, muchas empresas se han mostrado renuentes a incrementar su personal.
Los únicos sectores en donde se han creado nuevos puestos de trabajo fueron en el gobierno, la educación, la hotelería y el turismo y los servicios de salud.
La construcción sufrió una pérdida de 22.000 empleos mientras que en el sector fabril desaparecieron 35.000 puestos de trabajo.
Recesión
El departamento de Trabajo también revisó las cifras de los dos últimos meses y corrigió las cifras de mayo, cuando se recortaron 51.000 empleos y no 62.000.
"La gente pensaba que las cifras (de julio) iban a ser malas", afirmó Marc Pado, analista de Cantor Fitzgerald.
"No sólo los últimos números (20-25.000 más) son mejores de lo esperado sino que se han corregido la de los últimos dos meses. Entonces, no es una cifra buena, pero no tan mala como se esperaba".
Sin embargo, si bien los recortes fueron limitados, tampoco hay signos de que las empresas estén buscando empleados, dijo Brian Gendreau de ING Investment, que además manifestó su temor ante la posibilidad de una "recesión suave, pero más prolongada" que la que vivió EE.UU. en 2001-2002.
"Esta cifra no será tan débil como esperábamos pero igual es lamentable", agregó.
"No creo que esto cambié la percepción de que la economía crece muy lentamente".